Vargas Llosa, la derecha y el trosco-liberalismo

Escribe El Be

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Bajo el lema “Que la pandemia no sea un pretexto para el autoritarismo”, la Fundación Internacional para la Libertad (FIL) que lidera el escritor peruano Mario Vargas Llosa publicó un manifiesto político al que adhirieron expresidentes y exfuncionarios de España y América Latina, empresarios -principalmente de América Latina, pero también de España e Italia-, escritores, economistas y otros profesionales. En un texto que apenas supera los 1.500 espacios, Vargas Llosa y compañía atacan las políticas de los gobiernos de Argentina, España, México, Venezuela, Nicaragua y, por supuesto, Cuba, con el argumento de que esos gobiernos “toman medidas que restringen indefinidamente libertades y derechos básicos”, entre los cuales destacan “la imposibilidad de trabajar y producir”. Se trata de la misma línea que predican Trump y Bolsonaro, por lo que no se le puede atribuir a los “pensadores” del manifiesto ninguna novedad.

La pluma y la espada

El documento es una gran impostura. Denuncia que diversos gobiernos “han suspendido el Estado de derecho”, pero no se refiere, por supuesto, al estado de sitio de Piñera, que ya desde antes de la pandemia venía haciendo abuso del accionar represivo, ni al fascista Bolsonaro, cuyas maniobras “autoritarias” fueron recientemente denunciadas por el saliente ministro de Justicia y Seguridad, Sergio Moro. Tampoco se refiere a la orden de Trump de aumentar la presencia militar de Estados Unidos en el Mar Caribe con objetivos golpistas contra Venezuela. El texto va, más bien, acompañando esa ofensiva norteamericana. Está en la misma línea el reciente ataque de Piñera al diálogo que Fernández mantiene con la oposición chilena; así como el cuestionamiento a las cifras comparables de infectados en ambos países. La pluma de Vargas Llosa está al servicio de la espada de Trump y compañía.

Frente al cuadro de inestabilidad creciente de los gobiernos latinoamericanos, agudizado por la pandemia, pero previo a ella, un sector de la burguesía apunta a un recambio político por fuera de cualquier cronograma electoral. El afán “democrático” de este grupo se puede ver también en la composición de las firmas, que van desde ex funcionarios de la dictadura pinochetista hasta ex presidentes vinculados con políticas represivas o con grupos paramilitares como Álvaro Uribe, pasando por la derecha Venezolana pro yanqui. El ropaje “democrático” es sólo la excusa para exigir el levantamiento de toda cuarentena para la libre explotación de la fuerza laboral. La preocupación de los firmantes es la intervención coactiva del Estado que afecta la reproducción del capital, por lo que contraponen el “estatismo” a “la democracia liberal y la economía de mercado”.

Los firmantes

La fuerza del documento no se encuentra en el cuerpo del texto, pobre en ideas, sino en las firmas que adhieren a él. Mientras los medios destacaron los nombres de los escritores y filósofos que firmaron el texto, el peso real se encuentra en los más de 30 empresarios y el conjunto de representantes políticos de la burguesía. Entre los firmantes argentinos se encuentran Macri, Bullrich y Alejandro Roemmers, empresario del famoso laboratorio. La clase capitalista reclama a los Estados una ofensiva en regla contra la clase obrera. En el transcurso de la pandemia, muchos gobiernos se juegan su continuidad, como se demuestra en la crisis política brasileña con la renuncia de Moro, o con las inciertas negociaciones de la deuda en Argentina.

En este cuadro de inestabilidad política, el hecho de que los gobiernos que, en mayor o menor medida, mantienen una cuarentena sean puestos en cuestión por un sector de la propia clase capitalista, habla a las claras de una movida política que apunta a un recambio de gobierno para agudizar la ofensiva capitalista. Es ante el reclamo de estos sectores que los gobiernos “populistas” van cediendo a las presiones y van aflojando las restricciones de la cuarentena. Se mueven tratando de hacer equilibrio entre las presiones del capital y de las crecientes luchas obreras.

La izquierda

Lo llamativo del texto es su coincidencia con las posiciones infantilistas de la izquierda en la caracterización política. La sincronía entre las posiciones de esta izquierda y los Bolsonaro y Trump ya fueron señaladas en nuestros artículos. Pero ahora, mientras la dirección del PO oficial ha decidido hacerse el distraído con este pronunciamiento internacional de la derecha, el PTS acaba de reconocer esta coincidencia en su portal de La Izquierda Diario. Lo que sigue merece ser citado en párrafo aparte.

“Vargas Llosa, en su carta, recoge con habilidad (sic) las medidas que como él dice son de un poder desmedido que suspenden el Estado de derecho e, incluso, la democracia representativa. Son varias las notas en las que venimos analizando y denunciando estas restricciones que con el discurso de protegernos de la pandemia buscan limitar derechos y libertades democráticas o endurecer la represión. En Argentina no está funcionando el Congreso Nacional, y no hay ningún justificativo, existe tecnología y logística suficiente como para que se garantice el ejercicio de los diputados y senadores. Apenas hay reuniones del presidente Fernández con los jefes de bloque que ni siquiera se hacen oficialmente públicas. Lo que Bolsonaro amenaza hacer con los militares, los Fernández ya lo hacen con, y aquí vale, la excusa de la pandemia. Encima la vicepresidente (sic, es vicepresidenta) no tuvo mejor idea que pedirle opiniones al respecto a la justicia, institución que no debería ni debe meterse en las cuestiones del funcionamiento del Congreso.” (“Vargas Llosa y Macri, voceros de las grandes empresas, lanzan una carta pública”, LID, 24/04/20)

Para el PTS, el fascista Bolsonaro sería más democrático que Fernández, ya que el primero sólo “amenaza” con sacar a los militares, mientras que el segundo ya lo hace “con la excusa de la pandemia”. ¡La mitad del gabinete de Bolsonaro lo ocupan los militares, de modo que se puede decir que dirigen toda la política referida al coronavirus! Es cierto que Bolsonaro defendió un “Congreso abierto y transparente”, pero lo hizo desde las escalinatas de un cuartel, para llamar a otro golpe militar. El campeón de la democracia, siguiendo esta línea, sería Larreta, que a pesar de haber intentado aplicar una medida fascista contra los mayores de edad, rompió el aislamiento social para mantener sesiones legislativas. El Club Político Argentino, vinculado al macrismo, acaba de denunciar el “estado de excepción” en materia legislativa que estaría rigiendo en Argentina. La izquierda parlamentaria, que toma al parlamento como medida de todas las cosas, se coloca con los “parlamentaristas” Bolsonaro y Macri contra los “autoritarios” Fernández y Maduro.

La izquierda tiene todo el derecho del mundo de acusar a Vargas Llosa y compañía de plagio y, porque no, enorgullecerse de ellos. Se trata del ‘trosco-liberalismo’.

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