Falleció Hugo Interlandi, un revolucionario socialista

Escribe Daniel Blanco

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En la tarde del día de ayer, lunes 27, llegó la triste y lamentable noticia. Más triste aún, por no poder velarlo por disposiciones de la cuarentena, por lo cual no pudimos hacerle el homenaje militante que se merecía.

Hugo, era parte de aquella juventud setentista que se vinculó a las ideas revolucionarias, socialistas, que defendía Política Obrera, y que como ocurrió con el grueso de aquella generación que se vinculó al marxismo y a la tarea de construir un partido obrero revolucionario, siendo muy joven se proletarizó. Siempre recordaba su paso por Propulsora Metalúrgica, una de las empresas más grandes, animadora de grandes luchas en la época del gobierno de Isabel Perón.

A partir de ese momento, Hugo se mantuvo organizado y militando como cuadro partidario. Durante la dictadura, fue uno de nuestros cuadros en la fábrica FORD, militando en las peores condiciones represivas imaginables. En la fábrica funcionaba un escuadrón del ejército, los capataces eran miembros de las FFAA, con silbato, como en la colimba, llamaban a algún trabajador que era necesitado. Se llegó al extremo de prohibir la realización de partidos de futbol entre secciones calificándolas como actividades subversivas, y hubo trabajadores desaparecidos por animarse a realizarlos. Bajo esas condiciones, la célula de Política Obrera llego a editar varios números de un boletín, LA BIELA, que clandestinamente se distribuían varias de decenas.

Allí lo conocí a Hugo. Hacíamos la reunión de célula los domingos, pues la fábrica había impuesto la jornada de 10 horas y el trabajo obligatorio de los sábados. Con Hugo recordábamos, que a las reuniones los compañeros concurrían tabicados acompañados de sus compañeras, porque era el único día que podían estar un tiempo juntos.

El trabajo de Política Obrera en la Ford merece una historia aparte. La empresa tenía como método despedir cada seis meses una tanda de trabajadores con el solo motivo de que, si algo se estaba organizando, desarmarlo. En una de esas barrida, le tocó a Hugo. Fue en ese momento que se promovió su traslado a Tucumán, una regional incipiente.

A finales del 82 me volví a encontrar con Hugo, esta vez en Tucumán. Iba con la misión de conquistar la primera personería electoral como Partido Obrero. Allí, con Hugo y otros compañeros formamos un comando y en tres meses logramos las afiliaciones y conquistamos la primera personería a nivel nacional en una provincia aún dominada por el terror.

Hugo era una persona de carácter y pocas pulgas cuando algo no le gustaba, pero sabía separar lo personal de la organización política y la necesaria camaradería que debe existir en una organización revolucionaria.

A lo largo de su vida, sufrió los avatares que vivió el partido, pero siempre supo ubicarse en el campo de los que defendían los principios, el programa, los métodos y la historia partidaria. Así ocurrió en 1987, cuando se mantuvo firme defendiendo los principios partidarios frente a una facción democratizante, de alcance nacional, que en la provincia llego al extremo de dividir al partido, lo que representó un duro golpe a la regional, pero el tiempo demostró que quienes habían roto con el partido abandonaban toda militancia y el PO salía fortalecido.

Lo mismo ocurrió, ahora, en la lucha interna dentro del PO. Hugo fue parte del XXVI congreso y en la comisión sindical y del Polo defendió a capa y espada los planteos que luego iban a ser parte de los fundamentos para la conformación de la Tendencia. Hugo repudiaba a los renegados y los combatía con las armas del programa

Hugo integraba nuestro Comité Provincial. El Partido Obrero, nuestra Tendencia, ha sufrido una gran pérdida.

A su hijo Fede, que también integra el Comité Provincial, nuestras condolencias que extendemos al resto de la familia, a todos sus amigos y compañeros que han sentido esta pérdida.

Hugo, hasta la victoria siempre.

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