Milei al gobierno, la “casta” al poder

Nota de tapa de Política Obrera N°84 edición impresa.

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“La gobernabilidad la va a dar el peronismo”, no vaciló en declarar Guillermo Francos, el armador del gobierno de Milei y próximo ministro de Interior.

El mismo Francos es un miembro selecto de la “casta”. Ha sido funcionario de Menem y Cavallo, representante de Alberto Fernández en el Banco Interamericano de Desarrollo, empleado vitalicio de la Corporación América, el conglomerado de Ernesto Eurnekian, que creó su emporio de la teta del Estado.

El menemo-kirchnerista Scioli seguirá como embajador en Brasil. Milei lo acompañó en la campaña electoral contra Macri, en 2015. La massista Flavia Royón pasará de ministra de Energía de los Fernández a ministra de Minería de Milei. La une con ambos gobiernos la entrega del litio. Lisandro Catalán, funcionario de Martín Soria, el ultra K del Ministerio de Justicia, pasa a viceministro de Interior del nuevo gobierno. Lo mismo ocurrirá con varios asesores de Vilma Ibarra, secretaria legal y ex esposa de Alberto Fernández.

Los gobernadores del peronismo, con el salteño massista Gustavo Sáenz al frente, han comenzado a tejer acuerdos con el presidente ‘libertario’. Milei le ha dado el Ministerio de Justicia a Cúneo Libarona, defensor de Eurnekian en la causa de los Cuadernos de la Corrupción, por coimas a Cristina Fernández. El jefe de Gabinete, Nicolás Posse, también ha sido empleado de Eurnekian. Milei ha contactado al kirchnerista Rafael Bielsa, también de la Corporación América.

La ‘casta’ en pleno festival.

La encargada de la represión y fanática de las Taser, Patricia Bullrich, fue reclutada por Milei de Juntos por el Cargo –la típica definición de la “casta”. Osvaldo Giordano, inventor de las AFJP, menemista de Cavallo, ha sido designado para liquidar los regímenes jubilatorios especiales, como el de los docentes, y la Anses.

Asistimos a la mayor estafa al electorado de toda la historia de Argentina. Milei ha distribuido el poder entre el peronismo integralista, la corriente católica en que reviste el Procurador del Tesoro, Rodolfo Barra. La “política” ha copado el gobierno –ella no pagará ningún ‘ajuste’. El principal planteo de la campaña ‘libertaria’ ha terminado en el lugar de donde nunca salió: el tacho de los papeles higiénicos.

El propósito de este régimen de ultra “casta” es poder cometer el mayor de los delitos constitucionales. El flamante presidente apunta a enviar al Congreso una “ley ómnibus”, o sea, un paquete de diversos proyectos de leyes que debe ser aprobado sin modificaciones. En los subterráneos del paquete se encontrarán las ‘reformas’ que destruirán los derechos laborales y previsionales, o incluso un tratado de libre comercio con Estados Unidos para poder exportar litio a ese país. Es la aspiración de máxima de Techint, que ha impuesto a un hombre de ese grupo en la dirección de YPF. De aprobarse esa ley ómnibus, Milei gobernará sin control legislativo. En caso de no lograrlo, reclamará una delegación de facultades legislativas del Congreso al Ejecutivo.

Este programa de cerrojo, secretismo y ocultamiento llevará el etiquetado frontal de ‘libertario’.

Milei debuta con un planteo desafiante para el conjunto de los trabajadores, no importa cómo hayan votado en el balotaje.

La ‘casta’ sindical no demorará en tejer un acuerdo con el ‘libertario’ como lo hizo con Menem. La clase obrera enfrenta un desafío estratégico. Es necesario un debate urgente en las filas obreras, que caracterice adecuadamente la nueva situación y establezca líneas de acción. A través de asambleas, plenarios y autoconvocatorias, hay que ofrecer una respuesta. Antes de que llegue al Congreso la ley ómnibus, la devaluación del peso y los tarifazos conmoverán a los trabajadores y plantearán la perspectiva de una huelga general.

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