La asunción de Jorge Macri

Escribe Valentina Viglieca

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El discurso de asunción de Jorge Macri ante la Legislatura porteña dejó en claro las prioridades del jefe de Gobierno. Prometió restringir el derecho a la protesta callejera. Señaló que va a garantizar “derechos y libertades”. El derecho a la protesta, amenazó, quedará sujeto al de circular, trabajar, estudiar y pasear (sic). "La Ciudad necesita decirles basta al caos y a los piquetes (…) De estas garantías he estado hablando con el presidente Javier Milei y con Patricia Bullrich. Vamos a trabajar en equipo para garantizar esas libertades, las de todos”, remarcó.

En un escenario hiperinflacionario y de destrucción de los salarios, el jefe de Gobierno hizo hincapié en “recuperar el orden”. Waldo Wolff -un elemento del Mossad que prometió que la Ciudad dejará de ser “la capital del piquete”- será el ministro de Seguridad. También supo decir que “tocar a un policía nunca más va a ser gratis, como lo fue en 2017”, en alusión a la movilización popular que logró frenar la reforma jubilatoria durante el gobierno del otro Macri. Por enfrentar el intento de desalojo de la Plaza Congreso, los luchadores César Arakaki, Daniel Ruiz y Sebastián Romero fueron procesados y condenados.

Otro fuerte indicador del carácter férreamente antiobrero es el nombramiento de Roberto García Moritán al frente del Ministerio de Desarrollo Económico, justamente el hombre que proyectó “dinamitar” el Ministerio de Desarrollo Social.

Macri reforzó la idea de “el cambio de concepto de reincidencia por el de reiterancia”, una figura aplicada en Mendoza, como fundamental para “combatir el delito”. El cambio no es menor: la reincidencia es sobre un delito que tuvo condena, la reiterancia aplica sobre uno que no la tuvo. Es una modificación que da mano libre para perseguir a los luchadores.

Macri, Bullrich, Milei, García Moritán: fervientes partidarios de la mano dura, el gatillo fácil y la doctrina Chocobar. Lo del jefe de Gobierno se inscribe en la política de guerra contra la clase obrera.

Relevo

Jorge Macri se deslindó de las gestiones de Horacio Rodríguez Larreta, a quien ignoró olímpicamente en su discurso. Larreta había alentado la candidatura del radical Martín Lousteau, como parte de su frustrado lanzamiento presidencial. “La gestión no vive de los éxitos del pasado. No necesariamente lo que fue una solución hace algunos años vuelve a serlo en el presente”, dijo Macri en su discurso a la Legislatura. Su antecesor, eso sí, le legó un reguero de tarifazos (subte, estacionamiento medido, VTV, etc).

Ingrato, Macri tampoco le agradeció a la saliente ministra de Educación Soledad Acuña -aliada de Larreta- por haber firmado paritarias muy por debajo de la inflación. Trabajo allanado para Mercedes Miguel, quien fuera secretaria de Innovación y Calidad Educativa durante la gestión de Mauricio Macri.

Para los trabajadores, Macri anunció palo y palo. Dijo que se prepara a pedir el control del fuero laboral porteño, lo que significa un respaldo para atacar los derechos de los y las trabajadoras de la Ciudad desde una Justicia laboral adepta.

Privatización de la Ciudad

Pablo Bereciatura, ex funcionario de la gestión de Macri (Mauricio), nombrado ministro de Infraestructura, junto a Ignacio Baistrocchi, proveniente de la gestión de Vicente López, tendrán la tarea de avanzar sobre los espacios públicos de la Ciudad y apuntalar los negociados inmobiliarios. Macri intimó a la Legislatura a “la revisión del Código Urbanístico para proteger a los barrios”. La intimación viene de un especialista en no respetar el código urbano y conseguir excepciones, lo que hizo de Vicente López el distrito con menos verde del conurbano. Viene a la Capital a profundizar la política de negociados inmobiliarios, beneficiar a las constructoras y seguir expulsando trabajadores por el precio imposible de los alquileres. La revisión que propone habilitaría el desarrollo de una ciudad no para quienes la habitamos o trabajamos en ella sino para el turismo y los beneficios a la Cámara de la Construcción.

El gobierno del primo Macri refuerza la necesidad de que nos organicemos tanto los trabajadores que vivimos en la Ciudad como los que entramos todos los días a trabajar aquí.

Vamos a defender los puestos de trabajo y el salario, la educación, la salud y el espacio públicos con organización y movilización.

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