Pergamino: contaminación ambiental y residuos fitosanitarios

Escribe Lucas Giannetti

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Un estudio del INTA señala que la Argentina tiene un altísimo consumo anual de productos de síntesis química (agroquímicos). El área cultivable en la Argentina asciende a 36.000.000 de hectáreas en las que se utilizan 230 millones de litros de herbicidas y 350 millones de litros de otros tipos de agroquímicos al año, lo que posiciona al país debajo de Estados Unidos y Brasil en el uso de estos productos. La utilización de herbicidas (químicos o biológicos) se utilizan en la agricultura para contrarrestar el desarrollo de malezas, compitiendo de esta manera con recursos como el agua y nutrientes del suelo. Una de las consecuencias de estas prácticas es la inadecuada manipulación de recipientes de fitosanitarios vacíos, que son considerados residuos peligrosos para la salud y el medio ambiente, ya que han contenido productos químicos.

Un reciente estudio llevado adelante por la Facultad de Agronomía de Buenos Aires (FAUBA) concluyó que la Ley 27.279/16, sobre manipulación de envases vacíos de fitosanitarios, se cumple de manera parcial en el partido de Pergamino. Dicho estudio se desarrolló en las localidades de Maguirre, Fontezuela y Juan Anchorena. El trabajo de campo estuvo encabezado por Sofia Bayley, quien llevo adelante más de 20 entrevistas a productores agropecuarios, profesionales del INTA de la ciudad, asociaciones ambientalistas y trabajadores municipales, en la que se midieron el cumplimiento de la normativa y los efectos en los terrenos.

En su estudio Bayley concluyó que, si bien la ley se cumple en lo que respecta a los Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) de envases, aún persisten practicas inadecuadas de manejo de envases, como la quema, la comercialización informal, el entierro, el uso para almacenar líquidos y su utilización para dar de comer a animales.

De la investigación salta a la vista que estas prácticas inadecuadas están asociadas a la falta de controles por parte de los organismos pertinentes y la desidia y, en otros casos, el desconocimiento sobre aspectos de la ley que tienen los productores agropecuarios.

Para Bayley hay que “hay que mejorar la difusión y capacitar y sensibilizar a los actores involucrados; en particular, a los productores y a los decisores de cada localidad. Sería útil habilitar más CAT o más nodos logísticos para facilitar la entrega de bidones, y que las empresas de agroquímicos asuman una responsabilidad mayor en el retiro de los envases de los campos”. Este último punto es fundamental, ya que la Ley 27.279 prevé que las empresas encargadas de la comercialización de agroquímicos tienen que financiar el sistema de gestión especial que deben tener la manipulación de envases vacíos de fitosanitarios. Es como dejar al zorro al cuidado de las gallinas, cuando es conocida la connivencia del sector agroindustrial (en todas sus líneas) con la justicia y la política.

En una ciudad cruzada por la contaminación ambiental como consecuencias de la utilización de agroquímicos es imprescindible una deliberación entre los trabajadores, organizaciones ambientales y todos aquellos afectados por las practicas depredatorias que llevan adelante el sector de los agronegocios. Es una discusión estratégica en tanto y en cuanto, el gobierno libertario, con la anuencia de todo el arco político patronal, pretende llevar adelante una reprimarización de la economía de la Argentina a través de la entrega de los recursos naturales a los grandes capitales. Los trabajadores debemos intervenir en este proceso con una posición de clase ante la crisis ambiental, que ponga a la salud y el ambiente por encima de estas prácticas productivas.

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