La pandemia en el Barrio “Padre Carlos Ricciardelli” (ex Villa 1-11-14)

Escribe Ana Belinco

Tiempo de lectura: 3 minutos

Soy docente en el Barrio “Padre Carlos Ricciardelli” (ex Villa 1-11-14) del Bajo Flores y quiero visibilizar la situación que atraviesan el barrio y las madres de los estudiantes de nuestras escuelas. Bajo la pandemia del Covid-19 se desarrolla una nueva crisis económica y social que nos va a tener, una vez más, a las mujeres trabajadoras como protagonistas

Las mujeres trabajadoras hemos protagonizado, a lo largo de la historia, innumerables procesos de resistencia ante las crisis capitalistas cada vez más recurrentes y violentas. Pero muchas veces esa historia permaneció oculta o contenida por los mismos que buscan garantizar la continuidad de este sistema, basado en la ganancia de unos pocos a costa de la vida de millones.

Mientras los gobiernos y los políticos hacen lobby para que se garantice el pago de la deuda a los bonistas a los fondos buitres y al FMI, en las escuelas públicas de la zona sur de la Ciudad las y los docentes lidiamos a diario con la angustia de las madres de nuestros alumnos, quienes hacen malabares para llegar a fin de mes, situación ahora agudizada bajo la cuarentena.

El barrio

En la 1-11-14 viven aproximadamente 60 mil personas en espacios comunes. Pocos cuentan con habitación propia. En general, se trata de núcleos familiares muy numerosos. La mayor parte de sus habitantes tienen trabajos informales.

Las medidas adoptadas tanto por los gobiernos Nacional y porteño llegan tarde y mal. Recién el lunes pasado colocaron postas sanitarias en las entradas al barrio, que desinfectan autos y personas, pero el Estado sigue sin entregar elementos de higiene. Las familias denuncian falta de agua en gran cantidad de manzanas y cortes de luz intermitentes por las mañanas o las noches.

La situación de emergencia económica y alimentaria es categórica. Un foco del problema es que la única oficina de Anses, la cual se abrió para inscribir al IFE, sólo atiende de 10 a 14, está desbordada y hay muchas quejas sobre el maltrato que reciben las familias. Hay aproximadamente 8 mil chicos sin vacante en la escuela pública de la 1-11-14. Esto hace que queden por fuera del acceso a las becas alimentarias.

Las estadísticas sobre relevamiento de casos por Covid-19 son alarmantes. El 90% de la testeados da positivo, pero tampoco se están haciendo todos los testeos necesarios. A esto se le suma la emergencia sanitaria preexistente al Covid-19. En el barrio hay registrados 3.000 casos de dengue y no hay planes suficientes de fumigación ni descacharrización. También proliferan enfermedades como el sarampión, la tuberculosis, el asma. Las y los trabajadores de la salud de los centros sanitarios del barrio y del Hospital Piñeiro se desloman. Pese a eso no llegan a cubrir la demanda. Por otra parte, el Estado no suministra insumos suficientes para garantizar la atención de los pacientes y la seguridad de los profesionales.

Las mujeres de pie ante la crisis

Las crisis del capital golpean fuertemente a las mujeres trabajadoras y migrantes.

Muchas de las madres de mi escuela son jefas de hogar. Trabajan muchísimas horas para garantizar el plato de comida, pagar el alquiler, el transporte, los medicamentos. Lo mínimo e indispensable para poder vivir. Con la cuarentena, recrudeció su situación dado que la mayoría de ellas son trabajadoras informales (feriantes, empleadas domésticas y de limpieza, manteras) y la situación de aislamiento social las dejó sin la posibilidad de ganarse al sustento diario. Otras dicen estar preocupadas porque no saben si van a conservar sus trabajos luego de la pandemia. Reconocen la necesidad de cumplir la cuarentena, pero su situación se está complicando. El acceso al IFE demora y de más está decir que $10 mil pesos son totalmente insuficientes -sólo el alquiler en el barrio ya ronda ese monto. A la inflación descontrolada en alimentos se suma que los bolsones de comida distribuidos por el gobierno de Larreta son, lisa y llanamente, miserables. Muchas de ellas son migrantes, lo que las deja afuera del acceso a planes y subsidios.

Los reaccionarios nos acusan con el dedo cuando luchamos por nuestro derecho a decidir cuándo y cómo ser madres en caso de desear serlo, pero para las mujeres trabajadoras disfrutar de la maternidad en estas condiciones en las que no sabemos si le vamos a poder garantizar el plato de comida diario a nuestros hijos se torna muy difícil.

Un programa para la acción

Por eso es imperioso organizar, coordinar y movilizar las fuerzas de todos los trabajadores y trabajadoras bajo un programa que dé respuesta a esta situación acuciante.

Es fundamental impulsar asambleas barriales que discutan protocolos, un pliego de reclamos y se organicen colectivamente ante la situación. Hay que derrotar al coronavirus en los barrios, derrotando la política de los gobiernos de la deuda y el acaparamiento inmobiliario.

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