Por una acción coordinada de todos los barrios de la capital

Escribe Polo Obrero (Tendencia)

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El último 25 de mayo, apenas dos días después de que el trío Fernández-Kiciloff-Larreta presentara una serie de gráficos mostrando sus "logros" de gestión frente a la pandemia, fallecía por coronavirus Agustín Navarro, dirigente de Barrios de Pie de la Villa 31. La noticia enlutó las actividades que se llevaron a cabo ese día, aprovechando la fecha para poner en pie ollas populares con locros y otras comidas en todos los barrios de la capital.

Navarro es el tercer dirigente social de la Villa 31 que fallece por coronavirus. Los primeros dos casos, el de Ramona Medina y el de Víctor “el Oso” Giracoy, sucedieron hace apenas poco más de una semana. Navarro, al igual que los otros dos compañeros fallecidos, tenía problemas de salud que lo hicieron vulnerable al coronavirus. El fallecimiento de estos compañeros pone en evidencia la política criminal del gobierno: los grupos de riesgo no reciben aislamientos preventivos en hoteles para evitar los contagios. Son arrojados a su suerte en barrios hacinados donde el virus se expande a toda velocidad, alcanzando ya casi los 2.000 contagios en la 31, acumulando 3.000 entre todas las villas de la capital.

El fallecimiento de dirigentes sociales arroja luz, a su vez, sobre otro hecho: el gobierno ha desatendido la asistencia social necesaria para sostener una cuarentena en regla, y son las organizaciones sociales las que se han puesto a la cabeza de levantar ollas populares y comedores para los vecinos que se quedaron sin ingresos. El gobierno no sólo descansa en estas organizaciones para paliar el hambre de las villas, sino que además les encomienda la tarea de relevamientos de los infectados, sin otorgarles ningún tipo de recuso para preservar su salud con esta tarea.

Se trata del anunciado Plan Detectar que, como ya pusimos en evidencia en las páginas de Política Obrera, en el caso de la villa 21-24 generó una enorme crisis debido a la precariedad de las condiciones de relevamiento y testeo. Los militantes de las organizaciones sociales de las villas de la capital se encuentran en la primera línea de batalla contra la pandemia, al igual que los trabajadores de la salud. La falta de una política estatal que garantice las condiciones y los recursos para esa primera línea se está cobrando la vida de varios compañeros y trabajadores.

Las organizaciones sociales de los barrios debemos sacar las conclusiones de estos acontecimientos. Debemos enfrentar la política estatal de descansar sobre nuestros hombros con las tareas más riesgosas sin los recursos necesarios. Llamamos a los vecinos y las organizaciones a llevar a cabo una acción coordinada de todos los barrios que ponga fin a esta masacre social y sanitaria. Exijamos un protocolo sanitario, el aislamiento preventivo de los grupos de riesgo, que se pongan a disposición los hoteles vacíos de la capital, que se entreguen todos los recursos necesarios para llevar a cabo los relevamientos de vecinos infectados, por testeos masivos en todos los barrios.

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