El colapso en el Hospital Ramos

Escribe El gallo López

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En el marco de la emergencia sanitaria ocasionada por el Covid-19, quiero expresar mi punto de vista acerca de esta insólita e indeseada situación en el Servicio de Neurología del Hospital Ramos que paso a relatar:

El servicio se cerró por completo a raíz de contagios masivos de covid19, tanto de pacientes como del personal de salud. A modo preventivo, fueron todos declarados en cuarentena y se realizaron testeos al personal. Hasta acá, parecería todo normal, salvo el trasfondo. Para lograr los primeros hisopados, el viernes 15 de mayo, cuando nos enteramos de que el paciente de cama 707 era positivo, tuvimos que atravesar una situación dramática.

Ese mismo día les informé a los enfermeros que viven cerca del Hospital -que son varios- que se apersonaran a la UFU (el container de la Unidad de Febril de Urgencia) para que le realizaran los exámenes correspondientes, ya que había un caso en concreto. Se originó la siguiente situación: el personal a cargo de la UFU no quería realizar los hisopados correspondientes porque, según el protocolo, este se hace por presentación de síntomas. Entre idas y vueltas, el clima se puso tenso por el lógico temor de los compañeros de ser positivos sin saberlo y la posibilidad de contagiar a sus familiares directos.

Cabe destacar el maltrato que recibieron por el personal de la UFU de ese turno, la forma intempestiva de tratar de disuadir por la negativa. Recién cuando amenazamos con llamar a la prensa, accedieron a realizar los hisopados - con pocas ganas, obvio. Ya estaban los ánimos caldeados al grado que a una colega la dejaron a la buena de Dios, esperando en un cubículo que tiene el container, de un metro por un metro, cuya puerta no se puede abrir desde adentro, carece de picaporte y sin ventana, sin informarle noticia alguna de cómo iba a continuar el trámite. Luego la internaron en la sala de Stroke y a sus otros compañeros, en la sala de dermatología, a la espera de los resultados de los hisopados y a ser derivados a hoteles o domicilio, dependiendo del caso particular.

No fue que quisiéramos recibir un trato diferencial por ser personal del hospital sino humanidad. Para finalizar la situación -todo esto comenzó a las 17 horas y los estudios lo realizaron a las 23 horas, gracias a la firme acción de enfermería- se demostró el cuidado a tomar en cuenta: de los ocho hisopados de ese día, cuatro arrojaron positivos. A partir de entonces, se activó el protocolo para la cuarentena preventiva de todo el personal – de otro modo, hubiera comenzado a regir a partir del día lunes 18 de mayo, es decir, tres días después. Los controles se realizan con turnos al azar, una desorganización total y soberbia de parte de algunos facultativos que no escuchan criterios y siguen las directivas a raja tabla que baja el Ministro de Salud, que obviamente no quieren gastar un peso y, en definitiva, por no hacer los testeos a tiempo, el costo es más caro. Ahora junto a un Cesac perteneciente al Área programática del Ramos, también en cuarentena, son casi 80 soldados menos para enfrentar la batalla contra el virus. No miden costo-beneficio. No se puede sostener bajo estas modalidades improvisadas que constituyen un escenario precario, con bajos recursos para mantener la asistencia a la comunidad. Por otro lado, hacía más de dos meses que veníamos reclamando medidas de seguridad específicas para no llegar a esta situación de colapso, dificultades que se presentan con frecuencia, como la falta de un sistema ágil de entrega de insumos básicos -ni hablar de la calidad de los mismo-, la falta de protocolos de asistencia a pacientes con Covid19 acordes a la realidad, capacitación del personal para los respiradores que supuestamente van a comprar -unos 30 anunciaron. Queda flotando el interrogante de quiénes los van a manejar si no toman personal. ¿Quedarán juntando polvo?

Bien se puede decir, además, que el Ramos no califica como contenedor del virus. Las salas son generales y antiguas, dificultan el aislamiento. Todos vieron el video de una madre reclamando un espacio aislado que se viralizó en las redes. Se trata de la sala de pediatría, donde aguardaban todos juntos, positivos y sospechosos. A esto se suma la falta de personal en todas las áreas desde hace años y de un plan de contención, porque se está trabajando día a día con directivas cambiantes que generan desconcierto, estrés, angustia y temor.

Este virus es tan virulento porque tiene varios aliados la corrupción, la desidia, la mezquindad, la imprudencia, la estupidez, la soberbia humana y el mal desempeño de los funcionarios de turno. Por eso se hace tan difícil luchar contra el covid19. Los directores del Ramos, como de otros hospitales, están desbordados por el mal desempeño y no cuidan a su personal “esencial” como se debe. Tienen que renunciar. El otro aliado del covid19 es nuestro gremio, ausente desde que comenzó la pandemia. Se puede decir que cumplen la cuarentena al pie de la letra. No realizan medidas para reclamar por la provisión de los equipos de seguridad en cantidad y calidad suficientes para cuidarnos ni se ocupan de nuestro salario precario. El covid también hizo desaparecer por arte de magia a las paritarias; más aún, no depositaron los 5.000 pesos del incentivo de salud anunciado en marzo.

Saludos cordiales.

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