UNSa: las autoridades impulsan la vuelta a clases en medio de la crisis

Escribe Elías Mérida

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En las últimas semanas, las autoridades de las diferentes facultades han organizado reuniones con los docentes buscando el respaldo a un plan para el cierre del cuatrimestre de forma virtual, con vistas a la vuelta a clases presenciales.

Según el plan que barajan, se pretende volver en agosto o septiembre, en una modalidad de cuatrimestres reducidos a dos meses. A pesar de que en las últimas resoluciones reafirmaban que la universidad era de régimen presencial y que no se puede evaluar a estudiantes, han propuesto que se avance en evaluaciones para poder darle la regularidad a los estudiantes que han podido llevar adelante el cursado en forma virtual. Se plantea que así se ayudaría a descomprimir cuando volvamos a las aulas, para poder cumplir con los protocolos de distanciamiento establecidos.

Pero este plan no viene acompañado de ninguna definición ante los reclamos de docentes y estudiantes sobre las clases virtuales, y mucho menos de las condiciones que las diferentes carreras necesitan para llevar adelante el cursado presencial respetando las medidas de bioseguridad básicas. Todas estas plantean la necesidad de un aumento de emergencia del presupuesto universitario, pero existiría un acuerdo entre rectores para no exigir una partida presupuestaria extraordinaria al gobierno, en función de “priorizar la salud”, dejándole el camino libre al gobierno para que destine los recursos del país, no a la salud, sino al pago de la deuda externa.

La situación es crítica. Los docentes, en base a su propia voluntad, se han ocupado de sostener la educación financiando con sus salarios el contacto virtual y trabajando más de lo que se les reconoce, pero se acerca a un punto de quiebre. Debemos preparar la respuesta de docentes y estudiantes frente a esto.

Los sindicatos

Ante el levantamiento de la cuarentena en la provincia por parte del gobernador Sáenz, se discute en las cátedras el problema de la vuelta a clases. En las reuniones con las autoridades, estas dejan saber que se espera que los docentes nos adaptemos a una situación que claramente profundizará la deserción estudiantil, que es muy grande, especialmente en los primeros años.

Las asambleas organizadas por el gremio han expresado estos debates, pero la orientación de la dirección es no resolver concretamente un pliego ni votar un plan de lucha para conseguir su satisfacción, alineándose así con la orientación de la CONADU (H), cuyo apoyo crítico al gobierno deja de lado la lucha ante los problemas que todos dicen reconocer.

Apoyados en la creciente deliberación que surge por la incertidumbre y el silencio del gremio, es necesario construir los espacios de debate y organización, sean reuniones por departamentos o escuelas, asambleas por facultades, y asambleas de ADIUNSa resolutivas, donde se organicen los reclamos docentes, empezando por el equipamiento y conexión a internet, la designación de docentes y apertura de más comisiones para evitar la sobrecarga laboral. Esta discusión debe involucrar también a los estudiantes y al personal no docente.

No se puede volver a clases de manera improvisada, sin aval de la comunidad universitaria ni con el correspondiente aumento presupuestario para hacer frente a la infraestructura deficiente. Menos aún que este regreso a las aulas se haga en base a la sobreexplotación de los trabajadores y que sean docentes y estudiantes los que paguen los platos rotos de una educación en crisis, llevada a este extremo por la complicidad de rectores y decanos con el ajuste que sufre la universidad de hace años.

En esta perspectiva nos colocamos, y llamamos a todos los docentes a debatirla y organizarse por nuestras reivindicaciones.

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