Después del ataque militar Trump anuncia que convierte a Venezuela en un Protectorado

Escribe Jorge Altamira

¿Se derrumba el bloque ‘bolivariano’?

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En la madrugada de este sábado, el comando Sur bombardeó diferentes puntos de Caracas y otras zonas del país y secuestró a Nicolás Maduro y a su esposa sin la necesidad de disparar un solo tiro. No hubo sirenas de alarmas, ni misiles interceptores; no se activaron los S-300, provistos hace más de una década por Moscú, ni los sistemas electrónicos. Trump calificó al ataque, avisado desde hace más de un mes, como “audaz y exuberante”. Una semana antes, la flota aérea norteamericana había anunciado el ataque a un puerto, sin dar mayores detalles, ni de parte de Estados Unidos ni del gobierno venezolano. Antes del cerco a Venezuela instalado en el Caribe, Richard Grenell, enviado de Trump a Caracas, había obtenido del gobierno venezolano la entrega de todos los recursos mineros del país a cambio de un diferimiento de las hostilidades. El acuerdo fue bloqueado por Marco Rubio, el secretario de Estado y de Seguridad (un gusano de origen cubano), que exigió ‘la cabeza‘ de Maduro. Esto ha sido exactamente lo que ha obtenido Trump luego del secuestro del presidente y su esposa en la madrugada del 3 de enero.

En una conferencia de prensa, a las 13.30 horas del mismo sábado, Trump sacó a relucir sus cartas, que pueden ser tan reales como ficticias. Anunció que el gobierno de Estados Unidos pasaba a hacerse cargo de una ‘transición’ política bajo el gobierno oficial de Venezuela, ahora encabezado por Delcy Rodríguez, hermana del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela. Para eliminar toda suerte de dudas, o para sembrar toda clase de ellas, desechó la posibilidad de un gobierno de la ultraderechista María Corina Machado, o de su representante González Urrutia, supuesto ganador de las elecciones presidenciales de 2024. Aseguró que la derecha no tenía “condiciones para manejar el timón del estado”, sin atravesar antes por una “transición” orientada por Estados Unidos mediante asesores designados. Mientras Trump hacía estas declaraciones incuestionablemente extraordinarias, el canal Telesur reportaba a ciudadanos que reclamaban la devolución del matrimonio Maduro y el cese del cerco imperialista. El mismo canal, en ese mismo horario, transmitía un acto público en La Habana, en el que el presidente de Cuba, Díaz Canel, hacía los mismos reclamos que se escuchaban desde Caracas. Tarek William Saab, el Fiscal General de Venezuela, afirmó que Maduro se encuentra “secuestrado” y responsabilizó directamente a Estados Unidos de su seguridad y de su vida. Pidió un pronunciamiento de la Organización de las Naciones Unidas. Diversos miembros del gobierno, como Diosdado Cabello o el Gobernador de Lara, han llamado a la movilización. En la conferencia de prensa, Trump declaró que Marco Rubio ya está discutiendo la “transición” con la vicepresidenta Darcy Rodríguez, quien no figura en la lista de “buscados”. Se cumpliría así la exigencia original de Marco Rubio: acaparar todas las riquezas; decapitar a Maduro; convertir a Venezuela en Protectorado.

En estos escenarios contrastantes y confusiones aparentes hay, sin embargo, algo muy claro: si el alto mando militar bolivariano se apresta a resistir el ataque norteamericano, al menos por medio de una guerra irregular cuyos preparativos no se han visto, tendremos por delante una guerra abierta, un derrumbe del llamado “sistema interamericano” y una crisis en el Capitolio, en Washington, en un año electoral plagado de choques sociales. De lo contrario el mundo asistirá a la capitulación más grande de la historia: un terremoto para el pseudoprogresismo liberal. Una tercera variante, sería el estallido de una fractura en el alto mando militar de Venezuela. En la “transición” prevista por Trump, agentes o emisarios del magnate norteamericano se encargarían de mantener los abastecimientos y la ‘estabilidad’ del mercado petrolero, al convertirse en el mayor “estado” petrolero del mundo. Asegurará a China la continuación de la provisión del crudo venezolano, que representa el 8 % de sus importaciones de petróleo, con la ambición de extorsionar a China en el comercio de tierras raras. Trump, en la conferencia de prensa, fue menos condescendiente con Putin, al que adjudicó la responsabilidad compartida por las muertes en Ucrania. La guerra mundial se libra en toda una serie de tableros a costa del conjunto de la humanidad.

La conversión de Venezuela en un protectorado de Estados Unidos representa, políticamente, una diferencia de grado con la ocupación militar. Esto significa que potencia la crisis política mundial sin haber resuelto la cuestión de fondo: un gobierno nacional para Venezuela. El cálculo internacional del imperialismo norteamericano tiene otras variantes rodando, como la ‘recuperación’ de los puertos de ingreso-salida del canal de Panamá, que sigue en manos de una empresa de Hong Kong, o sea de China, que ha vetado la venta a un consorcio liderado por el grupo financiero BlackRock. La otra no se encuentra mucho más lejos: Groenlandia, más importante incluso que Venezuela ahora que el calentamiento global la ha convertido en más accesible a la explotación minera. En resumen, la “transición” será muy larga, y lo será también el comienzo de ella.

Trump anuncia una “transición” que tiene más visos de anarquía que de estrategia. Los politólogos denuncian que el éxito que tiene Estados Unidos con sus invasiones, lo pierde cuando tiene que gobernar al país invadido. Ahora se ha empeñado en una guerra contra los gobiernos “narcoterroristas” con el propósito de convertirlos en protectorados que permitan la confiscación de sus recursos básicos y materias primas. La Justicia de Estados Unidos podría encontrar varias dificultades para condenar a Maduro por esos cargos, con el riesgo de convertir el bandidaje internacional de Trump en un juicio político, precisamente contra Trump. Las contradicciones del constitucionalismo también existen. Estados Unidos celebra en 2026 el 250 aniversario de su existencia constitucional, en un marco de destrucción masiva del llamado ‘estado de derecho’.

Javier Milei ha celebrado el secuestro de Maduro, como lo ha hecho hasta ahora con las ejecuciones extrajudiciales de los botes pesqueros en el Caribe. Milei es un hijo putativo de la reacción imperialista. Pretende reforzar el bandidaje de Trump mediante la supresión por decreto de los derechos constitucionales en Argentina. Milei ha declarado la guerra a la libertad política y pretende convertir a Argentina en un Protectorado del JP Morgan, del Tesoro norteamericano y del Comando Sur del Pentágono. El principal enemigo se encuentra en nuestro propio país. El estado de movilización debe ser total, para que el 8 de Marzo y el 24 de Marzo, en el 50 aniversario del golpe genocida, dos millones de manifestantes copemos todas las capitales y ciudades de Argentina.

Revista EDM