Ciudad de Buenos Aires: “Servidores públicos”, programa insalubre

Escribe Darío Molinari

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El gobierno de Rodríguez Larreta, a través de una resolución emitida el 19 de mayo, dispuso que todos los trabajadores municipales de la Ciudad que no desempeñan tareas esenciales pasan a revestir en el “Programa Servidores Públicos”, pudiendo reorientar sus tareas. Así fue como el Gobierno de la Ciudad envió a trabajadores de otros ámbitos a cumplir “tareas de concientización en calle, en el acompañamiento de las personas mayores, de personas en situación de calle, en el apoyo administrativo en vacunatorios, hospitales, centros de aislamiento…”, entre otras. Es decir, “a poner a los trabajadores a disposición de las áreas definidas como esenciales”, para las cuales no fueron preparados. Al mismo tiempo, se avanza en la flexibilización laboral, habilitando a la gestión del programa a “modificar los horarios habituales de trabajo o lugar de prestación del servicio”, según la necesidad, teniendo en cuenta, “las tareas en función de los perfiles, habilidades y disponibilidad de los recursos afectados”. Esta resolución revistió de carácter “legal” los aprietes que sufrían los trabajadores de manera oficiosa por parte de los jefes de área.

Entre los afectados, se encuentran los trabajadores que participan de los programas socio-educativos de la Ciudad. La conducción de UTE-CTERA, que se pronunció en contra de la implementación del “programa de servidores públicos”, ha dejado a esos trabajadores precarizados librados a su suerte. En pésimas condiciones de trabajo y, en muchos casos, bajo contratos basura, los trabajadores se encuentran entre la espada y la pared para aceptar cualquier destino, sin ningún elemento de seguridad, por miedo a perder sus fuentes de ingresos. Por su parte, Sutecba, que fue cómplice de la implementación de este programa, ahora advierte sobre los peligros que entraña.

La precariedad laboral se cobró la vida de Víctor Ávila, del programa Juegotecas Barriales. Sus compañeros denunciaron que este “sector esencial, que se caracteriza por no tener todos los elementos que se requieren para llevar adelante la tarea. Con falta de personal, con problemas edilicios, con escasos elementos de seguridad e higiene. Tal es así, que las y los trabajadores del programa Juegotecas Barriales tienen que llevarse sus barbijos, y utilizando en muchos casos el transporte público” (Nueva Ciudad, 1/6).

Es necesario organizar a los trabajadores de los programas e impulsar la más amplia deliberación en defensa de la cuarentena. Es necesario un plan de lucha por el pase a planta de todos los trabajadores (bajo el Estatuto del Docente) y por un salario igual al costo de la canasta familiar indexado automáticamente por inflación; en caso de convocatoria a cumplir tareas en sus áreas respectivas, provisión de todos los elementos de protección, cobertura de salud, bonificación salarial.

La mayoría de estos programas educativos se desarrollan en las villas. Es una tarea primordial desarrollar asambleas y comités barriales que nucleen a los trabajadores de la salud, educación (incluidos los programas) y movimientos barriales. Ante la crisis sanitaria y económica en curso, los trabajadores debemos discutir nuestra propia salida.

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