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En el diario La Nación (14/01) el fundador de la Red Educativa Itínere, Darío Alvarez Klar, emite su opinión sobre el formato educativo del homeschooling que se desprendería de la propuesta de ley educativa que impulsa el gobierno liberticida. Klar es un empresario de la educación cuya red integra un espacio de empresas y organizaciones denominado HUB Educación, que dice promover la innovación educativa (https://hubeducacion.org/). Este espacio es sostenido por diversos grupos empresariales entre los que se encuentra el Grupo Cápita, una plataforma que brinda servicio educativo y recursos tecnológicos y que apunta a transformar el aprendizaje; lo integran Pickapply, una plataforma de ofertas laborales entre instituciones educativas y docentes, también la firma Blue cross/Blue shield que es una asociación de compañías de seguros de salud privadas, con base en EE. UU., que ofrecen planes médicos para individuos, familias y empresas. Finalmente, la empresa +Colonia también integra este espacio y promulga la innovación, el emprendimiento y la descentralización.
La fundación educativa es un medio por el cual diversas firmas y empresas hacen su negocio con la educación que, con la nueva propuesta de ley, se convierte en un mercado renovado, pero para nada inexistente. Esta red educativa opera y se desarrolla en el país desde 2008 abriendo campus y colegios privados, en los marcos normativos de la ley de educación nacional kirchnerista.
El formato educativo de homeschooling fue alterándose al calor de las dinámicas históricas, políticas y económicas; es decir, por los condicionantes sociales. En un primer momento el homeschooling nace como cuestionamiento al modelo de escuela moderna contraponiendo a la familia o a la comunidad, como un medio natural para la formación y educación del individuo. Sus bases conceptuales pueden ser rastreables durante los siglos XIX y principios del XX. El modelo de homeschooling buscaba acompañar la formación religiosa cuando la educación moderna secular no la promovía, ni la estimulaba. El capitalismo en ascenso se despojaba de la enseñanza religiosa y alentaba el desarrollo de la razón.
Este modelo educativo volverá a retomarse luego de la crisis revolucionaria que se produjo en el período de la década del 1960 hasta mediados de la década de 1980.
En estos marcos, emergen las críticas al sistema educativo postulando su desestructuración. Uno de los pensadores que abre el camino al homescholling fue John Holt quien, a través de sus libros “Cómo los niños fracasan” (1964) y “Cómo aprenden los niños” (1967), manifestó su oposición a la educación dirigida y a la imposición de un plan de estudios determinado por los adultos. Rechazó el objetivo de que el niño aprenda según el interés del adulto que enseña. Al comprender que el homeschooling repetía esa dinámica propuso la modalidad de “unschooling” (desescolarización) para hablar de una educación orgánica, real, dirigida por los intereses de los niños, autodidacta o autodirigida.
En el mismo período, una Comisión Faure (UNESCO, 1972) elabora un informe sobre educación a nivel mundial para establecer lineamientos educativos internacionales que promueve una educación escolarizada con el objetivo de reducir costos y educar para la “autodidaxia”, que implica aprender por cuenta propia. Los marcos educativos formales, según esta comisión, deben apuntar a otros formatos educativos, sin asignaturas y con más aprendizajes basados en proyectos. Esa comisión estaba integrada por delegaciones de Francia, Chile, Siria, Congo, Irán, USA y la URSS. El ámbito educativo se convirtió, de este modo, en un escenario donde el capital y a la burocracia rusa se plantearán una reorganización de las relaciones sociales de alcance mundial (1).
Con posterioridad a este informe se publica el libro “Desescolarizando a la sociedad” (1973), mediante el cual el austriaco Iván Illich cuestiona las premisas y la eficacia de la educación obligatoria desplegando una crítica a la educación escolarizada para fomentar el autoaprendizaje.
Las críticas a la educación escolarizada, en estos marcos, se concentraban en los formatos educativos escindiéndolos de la cuestión social que condiciona las esferas de la vida cotidiana. Los análisis críticos de las dinámicas de la didáctica y de la pedagogía, cuando se realizan descontextualizados, quedan a merced de la orientación que le emita el sujeto social que dirige políticamente los destinos de los seres humanos. Cuando esta orientación la imprime la burguesía en decadencia y en el escenario de la guerra mundial, la propuesta estimulará la disgregación social, la reducción de costos y la descalificación de la enseñanza. La defensa del capitalismo recurre, hoy, a anular la democracia y el libre pensamiento para lo cual se apoya en las prácticas reaccionarias y en la represión.
El fundador de la red y empresario educativo Klar se interroga sobre si el homeschooling es una expresión de libertad educativa o, por el contrario, una “moda que implica riesgos”. [ver en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/homeschooling-libertad-educativa-o-una-moda-que-implica-riesgos-nid14012026/ ]. Su preocupación está lejos de promover la educación pública, laica, científica y gratuita; el riesgo que él encuentra es no poder ofertar sus servicios educativos al Estado, a las escuelas y a las familias.
En Argentina “el homeschooling no es una práctica regulada” (La Nación 31-12-2022) [ https://www.lanacion.com.ar/sociedad/libertad-o-problemas-de-empatia-las-familias-que-practican-homeschooling-en-la-argentina-nid31122022/ ], esto se evidencia en que no existen prohibiciones taxativas, pero tampoco una legislación o normativa que ampare esta práctica. Lo que suele suceder es que las familias que optan por esta modalidad deben ingresar a una industria de servicios educativos. Existen diversos espacios que ofrecen este formato como servicio, entre los que se encuentra la organización Homeschooling Argentina, uno de cuyos fundadores, Noel Solís, estima que desde 2020 unas 5.000 familias comenzaron a realizar esta práctica en el país (La Nación 31-12-2022) y que se incrementó luego de la pandemia.
El servicio de homeschooling es una propuesta para adaptar la educación a las demandas de las familias que adquieran el servicio, por tanto, la didáctica y la pedagogía no están abocadas a desarrollar la formación, sino a realizar el interés de la familia o de la comunidad. Como se ve, no estamos ante un debate didáctico-pedagógico. Se postula una disgregación mayor en el sistema educativo, donde se podrá optar por aprender en casa, en escuelas privadas o estatales. La diversificación educativa que promueve la legislación liberticida hace realidad la frase de Macri de “caer en la educación pública”, donde este establecimiento se convierte en el último escalón de contención social.
Luego de discursos de políticas educativas en las que coinciden kirchneristas, macristas y burocracia sindical, a saber, que existía un incremento en la inversión educativa, la extensión de la obligatoriedad educativa y el desarrollo de políticas de formación docente (2), se observa que la organización escolar no ha dado los resultados esperados. Los problemas que atraviesan los sistemas educativos son aprovechados, entonces, por los liberticidas para colocar su orientación política.
Para el fundador de la red educativa se debe tomar en consideración “las habilidades sociales, la empatía, la capacidad de trabajar con otros, de expresar ideas, de tolerar la frustración” porque, según él, resultan ser aprendizajes “decisivos para la vida adulta." [ en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/homeschooling-libertad-educativa-o-una-moda-que-implica-riesgos-nid14012026/ ] El empresario de la educación confiesa que lo relevante son las llamadas habilidades blandas y no los contenidos educativos. Dicho empresario insta a los liberticidas a reglamentar la propuesta de ley habilitando servicios, porque el homeschooling “requiere dialogo con profesionales, instituciones y equipos pedagógicos” que sean capaces de llevar adelante un proyecto educativo y no meramente asegurar la acreditación de saberes. Esta red educativa hace lobby para ofertar sus servicios, aprovechando que la propuesta liberticida contempla la educación híbrida y a distancia, pero sin definir los mecanismos para la acreditación de los saberes.
La educación no es el espacio de la resolución de los conflictos sociales, ni su superación; pero tampoco es un instrumento pasivo, toda vez que en el proceso educativo se entrelazan todas las expresiones del medio social. Una sociedad que se encamina a su disgregación o, por el contrario, ha resuelto los problemas de la vida cotidiana de los individuos, plantea desafíos estratégicos distintos a la actividad de la enseñanza y del aprendizaje.
Por eso los puntos cruciales de la propuesta de libertad educativa de los liberticidas se concentran en tres: el primero afirma que la familia tiene un rol referente como agente natural y primario en la formación de sus hijos. En segundo lugar, ubican al Estado en un rol subsidiario de la familia y, finalmente, convierten la función educativa en una actividad esencial con la finalidad de cercenar el derecho a huelga. A partir de estos artículos todo lo que se estructura en la ley convoca al sometimiento de la fuerza laboral a las demandas de familias particulares, a través del homeschooling, ya sea a través de las demandas de los patrones en las escuelas de gestión privada o a partir de las demandas de las familias que integren los consejos de padres en los establecimientos de gestión estatal. Es en este sentido que la legislación tiene un carácter fascista porque apunta a disgregar a los partícipes de la relación educativa, en la perspectiva de enfrentar a las familias con la docencia con la finalidad de boicotear cualquier atisbo de alianzas entre ellos.
La perspectiva que se abre es la unidad de los trabajadores de la educación en todos los niveles, de las distintas gestiones educativas y sin distinción de afiliación a sindicatos. Se trata de desafiarse para enarbolar una política que sea capaz de convocar a la masa de los trabajadores de la educación.
Las propuestas educativas pretenden impartir lo que fue elaborado en la Comisión Faure y que emergió al calor del mayo francés y de una crisis revolucionaria, en tal sentido, se pretende resolver en nuestro presente la crisis iniciada en ese entonces. Estamos atravesando una etapa largamente agotada, que abre nuevas y grandes perspectivas. La vigencia del 68 está en que debemos fortalecer una organización de carácter internacional, con la perspectiva de la dirección política de las masas. Caso contrario, seguiremos siendo sacudidos por un capitalismo decadente que se estimula con el militarismo y el desarrollo de guerras crecientes de alcance genocida.
Notas
(1) Para ampliar ver En Defensa del Marxismo, nro. 51, “Sección: 50 aniversario de 1968”, cap. Mayo Francés: sólo el comienzo, J.A., 2018
(2) Para ampliar esto ver el documento presentado por el macrismo El estado del Estado: Diagnóstico de la Administración Pública Nacional en diciembre de 2015, ver en https://www.casarosada.gob.ar/elestadodelestado/
