Escribe María Negro
Se ha convocado a un paro general en el estado de Minnesota para el próximo 23.
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A una semana del fusilamiento de Renée Good a manos de las fuerzas de ICE, con movilizaciones alrededor de todo el estado de Minnesota, en la ciudad de North Side, otro agente baleó a un ciudadano venezolano, miembro de la organización MIRAC, quien aún se encuentra internado. Según el diario Star Tribune, este hecho dividió a la movilización, donde un sector decidió mantenerse concentrado en sus cortes, pero otro amplio sector se movilizó hacia el lugar del hecho para increpar a las fuerzas. El jefe de policía estatal, Brian O’Hara, declaró ilegal la asamblea que se organizaba sobre el lugar del tiroteo y comenzó una fuerte represión sobre los manifestantes. Los vecinos salieron de sus casas para sumarse a la concentración, que no solo expulsó al comando que reprimía, sino que le quitó sus chalecos, sus credenciales y destruyó sus vehículos. Hay más de una docena de detenidos. (The Minnesota Star Tribune, 16/01).
El alcalde Jacob Frey condenó las acciones por “hacerle el juego a la derecha” y llamó a no “enfrentar el caos de Trump con nuestro caos”. El presidente Trump había declarado, en redes sociales, la posibilidad de aplicar la Ley de Insurrección si el estado local no intervenía sobre la movilización (CNN, 16/01). En condiciones climáticas muy duras (cero grados y vientos de 60km por hora) la ciudad lleva una semana de levantamientos y enfrentamientos con los agentes de ICE, incesantes.
Cabe recordar que la Ley mencionada fue aplicada, por última vez hasta el momento, contra la rebelión que mantuvo tomada la ciudad de Los Ángeles, en 1992, luego del brutal crimen de Rodney King, a manos de la policía. El resultado fue la intervención de la Guardia Nacional en el estado y más de 60 muertos.
Sin embargo, las condiciones políticas para la aplicación de esta Ley (marcial, en los hechos), sobre las masas movilizadas, no son tan sencillas para el No King (como se denuncia a Trump). “La corresponsal de CNN Alayna Treene informó que funcionarios de la Casa Blanca han estado preocupados por las implicaciones políticas de esta idea. Es el tipo de decisión para la que se necesita estar muy seguro de que la población está preparada y la percibe como legítima. Parece poco probable que los estadounidenses piensen así en este momento. La encuesta de CNN, por ejemplo, reveló que el 51 % no solo considera que el tiroteo fue incorrecto, sino que refleja problemas más amplios en la forma en que opera ICE. También mostró que los estadounidenses creen, por un margen de 51 % frente a 31 %, que las acciones de control migratorio de ICE están haciendo que las ciudades sean 'menos seguras'. Y una nueva encuesta de Yahoo-YouGov indicó de manera similar que el 54 % frente al 34 % opina que las redadas de ICE han hecho 'más daño que bien'. Estas cifras son particularmente llamativas porque los estadounidenses parecían querer de forma abrumadora que el Gobierno deportara a más personas. En general, estaban de acuerdo con los objetivos de Trump en este sentido. Sin embargo, parece que se ha ido demasiado lejos para ellos. Trump ha desperdiciado esa ventaja” (CNN, 15/01).
Deportaciones, pero no tan brusco, es finalmente lo que parece decir el portal; rechazo hacia una política “desmedida” y no a un conjunto de “medidas”. Ante su alto nivel de desocupación y recesión industrial Trump se ha propuesto atacar con la misma brutalidad a los estados con una gran población migrante trabajadora. “Si Trump cumple su amenaza de enviar militares bajo la Ley de Insurrección, corre el riesgo de parecer que está agravando un problema que él mismo creó. Y existe una fuerte posibilidad de que la situación se descontrole de formas que podrían eclipsar el resto de su proyecto para un segundo mandato”. (Ídem) Aclara, por si el presidente o sus asesores hubiesen olvidado que tienen encima las elecciones de medio término y le quedan apenas dos años para las presidenciales.
Más del 30 % de la población del área son latinos y ocupan un porcentaje alto dentro de la clase trabajadora. “Minnesota tiene una economía diversificada, con grandes empresas como 3M, General Mills y Best Buy radicadas en el estado. La Clínica Mayo tiene su sede en Rochester, a unos 145 kilómetros al sur de Minneapolis. El 94 % del crecimiento poblacional neto de Minnesota entre 2020 y 2024 se debió a la inmigración. La fuerza laboral del estado, nacida en el extranjero, ha crecido un 41 % desde 2010, en comparación con tan solo el 4 % de los trabajadores nacidos en Estados Unidos, según la Cámara de Comercio de Minnesota”. (CNN, 15/01).
Los lugares de trabajo -desde todo tipo de comercio hasta escuelas, guarderías y hospitales- se han transformado en cotos de caza de ICE. Allí, las denuncias públicas muestran detenciones arbitrarias, secuestros en patotas, que incluyen el abandono liso y llano de los menores que pudieran estar acompañando al trabajador que se detiene. Ante esta persecución fascista, los empresarios se remiten a comunicados públicos donde se muestran “dispuestos a colaborar con la regularización en la situación de sus empleados” -aun cuando se desconoce el paradero de cientos de ellos- y de la burocracia sindical, convocante a la última movilización “No King”, no se han encontrado ni comunicados ni declaraciones recientes.
Bajo el helado invierno mencionado, esta noche Minnesota mantiene sus asambleas, cortes y autodefensas. Lejos de ceder frente al ataque de las redadas fascistas o de detenerse a esperar la reacción de las burocracias sindicales, los trabajadores y la clase media están autoconvocándose y enfrentando la represión de forma activa. Los demócratas que gobiernan el estado, los que mandaron “a la mierda” a ICE, se han colocado con premura al frente de la campaña para desmovilizar, promoviendo el temor a una escalada represiva, responsabilizando de esto a la población movilizada. Ante la violencia y el terror sembrados por las fuerzas de ICE, los ciudadanos deberían permitir la represión “blanda” de las policías locales o atenerse a las consecuencias. La velocidad con la que se extiende la movilización por el estado no parece acordar con la “tibieza” demócrata. El 14 de enero pasado comenzó una campaña por un paro general el próximo 23, convocado por sindicatos y asociaciones civiles.
