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El diario La Nación no deja pasar un día sin publicar revelaciones sobre las corruptelas de “Chiqui” Tapia vinculadas a la caja millonaria de la AFA. La Justicia, sin embargo, sólo lo tiene imputado por la presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la Seguridad Social, una denuncia que efectuó el ARCA, es decir, el gobierno de Milei.
Las últimas versiones señalan que Milei podría avanzar en una posible intervención de la AFA a través de la Inspección General de Justicia (IGJ), aunque esta no tendría, en principio, injerencia en su administración ni funcionamiento, que seguirían en manos de Tapia. Se trataría de una auditoría sobre el patrimonio y el destino de los fondos recaudados por la AFA (se estima un piso de 300 millones de dólares desde 2021) que, según las publicaciones de La Nación, se gestionaron mediante múltiples intermediarios financieros. Entre ellos figura TyC (del Grupo Clarín), pero los últimos y principales son administrados por el círculo íntimo de Tapia con diversas sedes en el exterior. Esto no es, estrictamente, una práctica ilegal, sino más bien una modalidad extendida en los negocios del fútbol en donde estos intermediarios cobran comisiones. Tapia declara haber presentado en tiempo y forma lo solicitado por la IGJ, la cual estableció un plazo hasta el 20 de enero para definir una posible intervención. Finalmente, el Gobierno desistió, al menos por el momento, incluso de designar un veedor.
En definitiva, las causas abiertas en la justicia investigan posibles delitos de Tapia y su entorno referidos a desvíos de fondos, declaraciones patrimoniales irregulares y enriquecimiento ilícito, pero sin imputaciones. Recientemente se sumó una denuncia de la cooperadora del Hospital Regional Penna de Bahía Blanca por un supuesto faltante de fondos comprometidos por la AFA tras las inundaciones, aunque esto fue desmentido por la gestión del hospital, hoy bajo la órbita del gobierno de Kicillof.
Tapia y sus alianzas políticas
Ante los “carpetazos”, Tapia ha movilizado a los intendentes peronistas bonaerenses. De hecho, la sede legal de la AFA fue trasladada de CABA a la Provincia de Buenos Aires. Tapia sigue presidiendo el Ceamse (un ente autárquico encargado de la deposición de la basura en la región metropolitana de Buenos Aires). Una voz discordante fue la del intendente ultracristinista Mario Secco (Ensenada), elogiado a su vez por el presidente del club Estudiantes Juan Verón, acérrimo opositor a Tapia. Pese a estas tensiones, Kicillof también ratificó a Tapia a cargo de la gestión del Estadio Único de La Plata; es decir, un respaldo político completo para el “Chiqui” por parte del ‘kicillofismo’.
Las conexiones del presidente de la AFA alcanzan también a Sergio Massa (por quien Tapia hizo campaña en el balotaje del 2023), al gobernador Gerardo Zamora e incluso al macrista Daniel Angelici. Es por esto que ni el PRO ni la UCR han alzado la voz ante el “AFA-gate”. El mayor respaldo político de Tapia sigue siendo, de todos modos, el de la FIFA. Hace poco más de un mes, cuando ya habían estallado las primeras denuncias, Tapia fue ratificado en su cargo como representante de la Confederación Sudamericana de Fútbol ante el consejo de la FIFA. En vísperas del próximo Mundial de Futbol, a desarrollarse ni más ni menos que en EE. UU, el sostenimiento de Tapia insinúa un rechazo a una posible caída del dirigente y sus consecuencias inmediatas para los negocios del futbol.
Tapia versus Milei: una disputa capitalista
A raíz de las recientes denuncias, algunas empresas asociadas comercialmente a la AFA han solicitado eliminar a los intermediarios financieros designados por Tapia. Es el caso de la empresa “Socios.com”, que se dedica a la ‘monetización de seguidores’. En su momento, Tapia destacó la importancia de generar “ingresos digitales” a través de los Fan Tokens administrados por esta empresa para estar “cerca de los fanáticos de la selección en todo el mundo”. Como puede apreciarse, los negocios que quieren ser apuntalados por Milei y su camarilla ya están en desarrollo en manos de los Tapia. Tapia se ha convertido en el gerente máximo de los codiciados negocios del fútbol, los cuales ha desarrollado en todas sus facetas: multiplicación de torneos y competiciones, transmisiones, sponsors, apuestas y videojuegos. Lo del “Chiqui” es, incuestionablemente, una gestión capitalista del fútbol.
El próximo Mundial de fútbol ha generado un incremento exponencial de los ingresos. Ante ello, las arremetidas periodísticas y judiciales contra Tapia, muchas de las cuales emanan desde EE. UU., que filtran datos a La Nación, indudablemente apuntan a una reorganización de los negocios del fútbol y a quebrar este monopolio de Tapia, quien, por el momento, está sostenido por todos los lazos políticos, comerciales y financieros que tejió a lo largo de su trayectoria. La AFA de Tapia acaba de renovar, en medio de esta crisis, el contrato de transmisión de los torneos del futbol de ascenso a Clarín. La privatización del fútbol es escenario de una colosal disputa de poder.
Milei, luego de encabezar una arremetida bajo la bandera del ingreso al fútbol de las SAD (Sociedades Anónimas Deportivas) ha bajado el tono de la disputa pública. Esta moderación sería una recomendación para que el ‘AFA-gate’ no lo afecte, políticamente, en la antesala del Mundial, y en especial a Trump, empeñado en que la sede en Estados Unidos sirva para su lucimiento.
