Choque de trenes y tragedia en España: la desidia capitalista a “máxima velocidad”

Escribe Emiliano Fabris

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Una seguidilla de choques y descarrilamientos de trenes ha conmocionado a España y el mundo entero. El primer incidente y el de mayor magnitud fue un choque frontal de trenes de alta velocidad en Adamuz, causando 42 muertes, 40 personas que siguen desaparecidas y más de 150 heridos. A los dos días, en Gélida, un tren de corta y media distancia chocó contra un talud originado la muerte del maquinista y 37 heridos. Otro accidente sucedió también dos días después de éste, en Cartagena, cuando un tren de vía chocó contra un camión grúa, resultando en al menos seis heridos. Finalmente, en Catalunya descarriló un tren de cercanías tras impactar contra una roca en la vía.

El gobierno de Pedro Sánchez del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha dicho que las causas de estos terribles accidentes se están investigando y que se "llegará a la verdad". Ya se ha descartado un ‘error humano’. En el choque de Adamuz, se presume que hubo una rotura de las vías y fallas en los sistemas de seguridad que no detectaron a tiempo la anomalía. Las primeras pesquisas de los expertos hallaron una junta rota en la vía cuyo desgaste indicaría que la falla llevaba tiempo presente y que se fue agravando con el paso continuo de los trenes por ese tramo de la vía. En el caso de Gelida, se desmoronó un muro de contención en un cuadro de fuertes lluvias, cuyos escombros fueron colisionados por el tren. En Cartagena, fue una grúa la que se encontraba en medio de la vía pero aun así se investiga posibles fallos en la señalización.

La oposición del Partido Popular (PP) denuncia a Sanchez por una supuesta “falta de transparencia” en la gestión del sistema ferroviario y señalan un "deterioro constante" del servicio. El derechista VOX ha responsabilizado directamente a Sanchez por los accidentes.

En el sistema ferroviario del Estado español, el tráfico de mercancías y la alta velocidad se encuentra bajo gestión de grupos privados que concentran el grueso de las inversiones de infraestructura a cargo del Estado. Esta modalidad es defendida por supuesto tanto por el PSOE como por el PP y VOX. Los servicios denominados de ‘cercanías’, por el contrario, llevan años de retraso en inversiones, mantenimiento y reparaciones, lo que ha llevado a una situación crónica de mal funcionamiento, retrasos y accidentes que afectan cotidianamente a millones de personas, en especial a los trabajadores.

Advertencias previas

Ante lo sucedido, y por la muerte de tres maquinistas en total, el principal sindicato de maquinistas, el SEMAF (Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios), ha decidido convocar a un paro los días 9, 10 y 11 de febrero. No es, como puede apreciarse, una acción inmediata ni una huelga general hasta que se garantice la seguridad completa del sistema. Responsabilizan al Estado por permitir un "deterioro constante" de la red y que cientos de reportes previos sobre el mal estado de las vías fueron ignorados "durante meses o incluso años". Un documento elaborado con anterioridad por el SEMAF detallaba que baches, desperfectos y desequilibrios en las líneas eléctricas aéreas provocaban averías frecuentes y daños en los trenes. También se señalaba que los conductores habían comunicado reiteradamente estas irregularidades sin que se adoptaran medidas correctivas. Estas advertencias se habrían limitado a reclamos formales que, como en todo el mundo, caen en saco roto. El SAMEF ya ha definido la culminación de esta huelga, señalado que luego se tomarían la atribución de disminuir la velocidad en los tramos que consideren inseguros.

En las últimas horas, el gobierno español anunció ‘mayores controles de la infraestructura ferroviaria’ y se ha reducido la velocidad en algunos trayectos, como los de alta velocidad entre Madrid y Barcelona y entre la capital y Valencia. Esta incidencia ha provocado graves problemas de movilidad, pues cerca de 200.000 personas utilizan cada día este servicio, la mayoría trabajadores. La compañía ferroviaria Renfe puso en marcha un sistema alternativo de colectivos, pero es incapaz de absorber tal volumen de pasajeros. Desde el ministerio de transporte español defendieron la “infalibilidad” general del sistema de alta velocidad y afirmaron que “asumirán las responsabilidades necesarias si se demuestra una omisión en el mantenimiento de las vías”. La realidad es que luego de los accidentes, están presionando junto con las empresas para que se levante la huelga ferroviaria y se vuelva a la “normalidad” en el sistema de transporte que amenaza con caer en el colapso.

El sistema de alta velocidad de trenes Español es uno de los más modernos y utilizados en el mundo, luego de China. Sin embargo, todo el asunto se reduce a que el sistema otorgue mayor rentabilidad a costa de la falta de inversiones en infraestructura y seguridad necesarias. Es decir, a costa de la vida de los trabajadores ferroviarios y de los millones de usuarios. Bajo estas mismas condiciones sociales, aunque con trenes de última generación, España ha tenido su Once argentino. Solo una gestión del transporte, y de la economía en su conjunto, bajo el control directo de clase obrera puede garantizar un servicio de transporte seguro para la población.

Revista EDM