Con clima sub-cero, decenas de miles desfilaron en Minneapolis acompañados de huelgas parciales

Escribe Redacción

El acoso y la represión anti-inmigratoria de Trump “tambalea”, advierte la prensa imperialista.

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El día de ayer, con temperaturas bajo cero, decenas de miles de personas marcharon en el centro de Minneapolis y otros tantos miles en los barrios de la ciudad y en las ciudades del estado de Minnesota; una región que involucra a alrededor de 140 millones de habitantes fue declarada en emergencia ante temperaturas que llegan a menos 40.

El propósito de la protesta era reclamar la salida de la patrulla antiinmigrantes (ICE) y el juicio y castigo a los agentes que han cometido hechos de violencia, incluso asesinatos (René Good). Trump había puesto en estado de alerta a 1500 tropas del ejército en la ciudad de Washington. Numerosos comercios adhirieron a una huelga por medio de correos electrónicos y de voz. Las vidrieras de un número indeterminado de tiendas tenía pegados afiches con el reclamo de la expulsión de ICE. Ninguno de los sindicatos que comunicaron una adhesión a la Jornada llamó a la huelga general que había sido llamada por colectivos de base. Se escudaron en que no está prevista en los convenios laborales; sugirieron a quienes quisieran participar a que dieran parte de enfermos. El conservadorismo del aparato sindical se incrementa con la radicalización de las propuestas y con la generalización de las luchas.

Días antes de la jornada de protesta, un editorial del Economist (Londres) señalaba que el asedio de Trump en Minneapolis estaba “tambaleando”. La policía local, en horas fuera de servicio, había sido golpeada y arrestada como parte de la ‘razzia’ contra los inmigrantes. El jefe de Policía de un suburbio de Minneápolis presentó los hechos en una conferencia de prensa. La posibilidad de un desmadre, como un tiroteo entre policías y ejecutores de la persecución a inmigrantes, podría sacudir el escenario nacional. The Economist relata que incluso antes del asesinato de Good, la oposición a ICE había crecido a toda velocidad en Minneapolis. “Al igual que lo que había ocurrido en Chicago en el otoño boreal”, dice, “miles de residentes se ha(bía)n organizado para intercambiar información sobre las ‘razzias’. Un grupo dirige una radio en vivo para guiar a los que protestan hacia donde se encuentran los agentes, divulgar los hechos y filmarlos. Posters en la vitrinas advierten que los agentes de ICE no son bienvenidos”. El impacto de esta movilización desde abajo “forzó a Greg Bovino, un alto oficial del control de fronteras, a admitir su eficacia”.

El combate contra la represión a inmigrantes e incluso descendientes de inmigrantes, es una típica lucha antifascista, porque el propósito de esta cruzada reaccionaria es dividir a la clase obrera con el fin de atomizarla. Décadas de campañas chauvinistas apoyadas por las burocracias sindicales y por los aparatos ideológicos y culturales del estado han hundido raíces en los trabajadores; la defensa de los estados nacionales como nexo histórico de la sociedad, se ha convertido en reaccionaria desde hace mucho tiempo.

The Economist hace una advertencia preventiva: el tambaleo es la transición a una caída. Las últimas encuestas ponen en el primer lugar de la intención de voto en el Reino Unido, a Niall Farage, la última leva del unltraderechismo británico.

La Jornada de Minneapolis de ayer ha servido para que multitudes hayan oído la consigna de una huelga general.

Revista EDM