Escribe Política Obrera - Vicente López
Massa, Kicillof y Milei, cómplices de una misma política contra los obreros
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Tras haber amagado con presentar un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) y pagar solo la mitad de las indemnizaciones, la patronal de Lamb Weston terminó acordando (en la audiencia final) el pago del 100 % de la indemnización legal, más un bono del 30 %, el aguinaldo proporcional y la garantía del seguro de desempleo. Con este acuerdo formalizó el despido de más de un centenar de trabajadores y el cierre definitivo de la planta (Infogremiales (29/10/25) Línea Sindical (30/01/26) . “Si no acordaban en la audiencia del jueves, la siguiente indefectiblemente iba a caer en febrero y la empresa se hubiera visto obligada a abonar una nueva masa salarial”.
La dirección del STIA (sindicato de la alimentación), encabezada por Sergio Escalante, condujo toda la negociación sin asambleas resolutivas de trabajadores. Aunque Escalante declaró públicamente su rechazo al cierre, sostuvo que “acompañaba la decisión individual (??) de cada obrero”.
De acuerdo con Infogremiales (29/10/25), el sindicato afirmó: “….acompañamos a los compañeros en su decisión, entendiendo que cada trabajador decide en función de su situación individual y familiar”. Línea Sindical (30/01/26) destacó “el apoyo de todas las vertientes del Partido Justicialista de Vicente López” a la intervención del STIA durante el conflicto. Este respaldo no estuvo orientado a impedir el cierre sino a una reestructuración de la patronal.
El cierre de Munro contrasta con la reciente inauguración de la planta de Mar del Plata, equipada con tecnología de punta y una inversión superior a los 300 millones de dólares (Infogremiales (29/10/25).
El desembarco de la inversión fue gestionado en 2022 por Sergio Massa. La inauguración fue celebrada tanto por Axel Kicillof como por Javier Milei con pocos días de diferencia. Según El Cronista (7/10/25), “el desembarco de la inversión empezó en 2022 cuando el por entonces ministro de Economía, Sergio Massa, viajara a Washington para cerrar el trato con los directivos de la firma”.
El mismo medio recogió las declaraciones de Kicillof en la inauguración: “El Estado y el sector privado no van por carriles separados (…) no hay que elegir entre uno u otro, sino trabajar de manera conjunta” (El Cronista, 7/10/25), y las de Milei días después: “Este es el camino: la inversión privada en negocios rentables (…) liberar la economía de los grilletes que le puso el Estado” (El Cronista, 7/10/25).
Tres discursos distintos, una misma señal de fondo: luz verde para el gran capital, incluso cuando la consecuencia es el cierre de plantas y despidos.
El punto de fondo de la reestructuración es el abaratamiento de la mano de obra. Infogremiales (29/10/25) y Línea Sindical (30/01/26) coinciden en que la producción se concentrará en Mar del Plata, “donde los salarios que paga son un cuarenta por ciento más bajos”. La indemnización incrementada opera como precio de salida para un negocio superior. La empresa ofrece un plus para cambiar trabajadores con derechos por trabajadores más baratos y sin derechos. Es una tijera que corta dos veces: primero el empleo, después el salario del que entra.
El caso Lamb Weston muestra el frente único entre patronales, gobiernos y burocracias sindicales para hacer pasar despidos y rebajas salariales bajo la forma de “acuerdos”. Frente a esto, comienza a abrirse paso —en distintos gremios— una tendencia a la organización autoconvocada y a la lucha por fuera de las direcciones entregadoras.
La defensa de los puestos de trabajo y de los convenios exige una organización independiente de los trabajadores. Plantea la necesidad de asambleas soberanas, comités de lucha y una coordinación obrera independiente para enfrentara reforma en curso y su plan de reestructuración patronal, frente a quienes ya han negociado el cierre y de quienes operan políticamente en el marco de la Reforma Laboral.
