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El lunes 24 falleció Gustavo Middelhoff a consecuencia de un infarto. Gusti, para quienes lo conocieron, comenzó su vida militante en el MAS, siendo estudiante secundario. Luego de las múltiples rupturas del partido fundado por Nahuel Moreno, a mediados de la década del 90 comenzó su acercamiento al Partido Obrero y su posterior incorporación.
El Argentinazo lo encontró ya organizado e interviniendo en el PO. Su actividad militante, con intermitencias, pero sostenida en el tiempo, se desarrolló en la Universidad Nacional de General Sarmiento durante la primera década del milenio. Participó activamente en la construcción del frente de estudiantes y agrupaciones de izquierda que recuperó el CEUNGS de manos del Puente (agrupación del PJ ligada a Jesús Cariglino) en el año 2006 y lo mantuvo hasta 2008, año en el que el Yunque (PO + independientes) triunfó en las elecciones, con Gustavo como un factor importante en ese triunfo. Desde 2009 fue parte de la oposición al CEUNGS dirigido por la agrupación independiente “La Mecha” primero y el FUNYP Kirchnerista después.
La segunda década del 2000 lo tuvo interviniendo activamente para desarrollar el PO en el distrito de Malvinas Argentinas. Una de sus preocupaciones centrales fue la intervención en el movimiento obrero de la zona, lo que lo llevó a desarrollar una actividad sistemática sobre el Parque Industrial de Tortuguitas, siendo responsable político del distrito y parte de la dirección regional.
En los albores de 2020 participó de los congresos partidarios en los que se fue configurando la política que culminó en la expulsión de los 1.200 militantes del PO. Gustavo se pronunció contra la misma y fue parte fundacional del Partido Obrero Tendencia, hoy Política Obrera. Posteriormente se fue alejando de la construcción partidaria manifestando diferencias que no se llegaron a profundizar.
Los últimos años de su vida los dedicó a la intervención en la UNGS nuevamente, pero desde el claustro de graduados, siendo fundador de Graduados por la Democratización, agrupación a través de la que se transformó en Consejero de Instituto. También, en estos últimos años se había acercado a grupos de estudio de El Capital, lo que planteaba que era una actividad de intervención política.
Gusti siempre fue un compañero valorado por propios y adversarios por su honestidad intelectual, capacidad analítica y valentía. El uso de la ironía, los comentarios incisivos y su carácter temperamental fueron parte de su ser, como también la convicción de que la revolución socialista es necesaria para la superación de los grandes problemas de la humanidad. Duele decirte tan pronto “Hasta la victoria siempre”.
