Caso Epstein: la Justicia oculta documentos del FBI donde una mujer acusa a Trump de violarla cuando tenía 13 años

Escribe Olga Cristóbal

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La inmensa red de tráfico de niñas y mujeres para las élites del poder político, económico y mediático organizada por Jeffrey Epstein en concurso con el Mossad y otros servicios de inteligencia es un imparable terremoto político que se expande a medida que nuevos antecedentes salen a la luz.

Borge Brend, presidente del Foro de Davos que convoca a jefes de Estado y los empresarios más importantes del planeta- y ex canciller de Noruega, acaba de renunciar cuando una comisión investigadora comprobó que había mentido sobre el carácter de sus vínculos con Epstein.

Es la quinta personalidad del país. La Policía investiga por "corrupción grave", al exprimer ministro Thorbjørn Jagland, laborista, y al matrimonio de los "superdiplomáticos" Mona Juul y Terje Rød-Larsen, artífices de los Acuerdos de Oslo para Oriente Próximo de 1993 (y dale con el Mossad). Juul fue embajadora de Noruega ante la ONU y ante Israel, mientras que Rød-Larsen fue vicesecretario general de la ONU.

Aparte de los cuatro políticos, la princesa heredera Mette-Marit también corre riesgo de quedar cesante. Los archivos señalan que solía pernoctar en las mansiones del pederasta mientras argüía problemas de salud para no cumplir con sus obligaciones dinásticas. Los noruegos ya discuten abiertamente si hay que saltear un casillero y darle la corona a su hija o simplemente abolir la monarquía (NYT, El País).

Los archivos son una fuente inagotable de sorpresas: Epstein fue el nexo de Bill Gates con los talibanes y recibió informes confidenciales sobre operaciones militares pakistaníes entre 2013 y 2018, y sobre operaciones de la OTAN, so capa de una campaña filantrópica contra la poliomelitis motorizada por la fundación de Gates. La amistad con el proxeneta está convirtiendo al cofundador de Microsoft en un indeseable: acaba de ser excluido de la cumbre de inteligencia artificial de la India.

El impacto es global, pero el epicentro sigue estando en Estados Unidos. El viernes Bill Clinton se convirtió en el primer expresidente norteamericano en la historia que acude a declarar ante el Congreso contra su voluntad. Clinton y su esposa Hillary, ex secretaria de Estado, se habían resistido largamente a testificar ante la comisión del Congreso, desestimando lo que consideraban un complot republicano. Los Clinton decidieron presentarse cuando trascendió que nueve demócratas acompañarían a los republicanos para que se los acusara de desacato penal, un primer paso para que fueran procesados. La comisión hasta rechazó que declarara en forma pública y mantuvo las comparecencias a puertas cerradas. Los medios lo consideraron “una rendición total” de la pareja demócrata.

Bill Clinton está hasta las manos: durante su gestión, Epstein tenía entrada libre a la Casa Blanca y él viajó en el avión privado del paidófilo al menos 26 veces entre 2002 y 2003, cuando ya no era presidente. Hay fotos suyas compartiendo jacuzzi con chicas, haciéndoles upa; un cuadro donde posa vestido de mujer cuelga de una de las salas de la mansión de proxeneta.

En su larga declaración, Clinton dijo que no había visto ni hecho “nada malo”, que no había tenido sexo con las chicas y que frecuentaba a Epstein por asuntos de la asociación filantrópica que creó para cuando concluyera su mandato. Según los republicanos, le dejó un regalito a Trump declarando que “nunca había visto nada que le hiciera pensar que estuviera involucrado con Epstein”, versión que los demócratas desmintieron airadamente.

Hillary había testimoniado 6 horas el día anterior y, según los republicanos, derivó a su marido la respuesta a muchas de las preguntas que le formularon. Su declaración ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes ratifica que nunca vio a Epstein ni tuvo relación con él. Sin embargo, Hillary confirmó que conocía a Ghislaine Maxwell, exnovia y conseguidora de menores para Epstein, en conferencias organizadas por la entidad benéfica de su marido.

La ex secretaria de Estado denunció tajantemente la protección de la Justicia a Trump. “Me han obligado a testificar, plenamente conscientes de que no tengo conocimiento alguno que pueda contribuir a su investigación, para distraer la atención de las acciones del presidente Trump y encubrirlas a pesar de las legítimas peticiones de respuestas”.

Los demócratas dicen que utilizarán la citación a los Clinton como precedente para que Trump declare. El californiano Robert García, máximo dirigente demócrata del Comité de Supervisión, dijo que «ahora podemos exigir a los presidentes y expresidentes que testifiquen... Exigimos una vez más que el presidente Trump, que es mencionado en los archivos de Epstein casi más que ninguna otra persona excepto Ghislaine Maxwell, responda a nuestras preguntas»

El jefe del bloque demócrata en el Congreso, el senador Schumer, también “elevó la presión política”: “Hay un encubrimiento masivo en el Departamento de Justicia para proteger a Donald Trump y a las personas asociadas con Jeffrey Epstein”.

Los demócratas afirman que 50 fojas de documentos que involucran a Trump fueron excluidas de los archivos publicados o han desaparecido. Incluyen documentos que registran los testimonios de una mujer que en 1980 acusó a Trump ante el FBI de haberla violado varias veces cuando tenía 13 años y estaba en poder de Epstein. La fiscal general, Pam Bondi, las despachó como “infundadas y falsas”.

Muchos medios consideran que los republicanos “han desplazado el foco de su investigación del presidente Trump y los prominentes republicanos que se relacionaban con el proxeneta hacia los demócratas” (NYT 27/2). El gobierno, dicen, ha logrado desviar la atención pública sobre los vínculos del tratante con Trump y sus socios como Howard Lutnick, el secretario de Comercio, y Steve Bannon, exasesor presidencial y figura relevante de la ultraderecha.

Sin embargo, los demócratas tienen los votos necesarios para obligar a Lutnick a testificar porque la republicana Nancy Mace, de Carolina del Sur, se unió hoy a la petición de que comparezca ante el comité. Donald Trump ha calificado a su secretario de Comercio como «un tipo muy inocente» que está «haciendo un gran trabajo».

A la fecha, la única persona presa por una causa que investiga una red de trata que habría esclavizado 1200 niñas y adolescentes es Ghislaine Maxwell. Amiga, novia, socia y reclutadora de la red, Maxwell compareció a principios de febrero ante el Congreso de Estados Unidos. Aunque recurrió una y otra vez al derecho de no testificar que garantiza la Quinta Enmienda, su abogado dijo que su clienta estaba dispuesta a contar todo lo que sabe, y a exculpar a Trump y a Clinton, “si se le concede una inmunidad que nadie está en condiciones de descartar estos días en Washington”.

Las bombas que caen en Teherán no parecen alcanzar para tapar el escándalo de los abusadores de niñas que gobiernan el mundo.

Revista EDM