Libertad a Milton Tolomeo

Escribe Joaquín Antúnez

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El pasado sábado 14 de febrero, Milton Tolomeo, masajista profesional de 39 años, fue detenido acusado de arrojar una bomba molotov durante la movilización del 11 de febrero contra la contrarreforma laboral.

El juez Gonzalo Rúa, a cargo del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas Nº6 de la Ciudad, le dictó prisión preventiva por los delitos de tenencia de material incendiario, intimidación pública y atentado a la autoridad, pero rechazó incluir, en cambio, el encuadre de los hechos como “terrorismo”, solicitado por la fiscalía y alentado por el gobierno.

A pesar de estas cuestiones fundamentales, el Sistema Penitenciario Federal (SPF) y la Ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, decidieron unilateralmente ubicar a Milton en un pabellón de la cárcel de Ezeiza destinado a delincuentes considerados de "alto riesgo", un programa creado en 2024 por Patricia Bullrich. Allí los detenidos son ubicados en una zona de aislamiento total, en celdas individuales donde permanecen 20 horas por día y no tienen acceso a derecho a visitas de familiares y allegados ni recibir la mercadería que estos alcanzan al penal. Sólo tiene contacto cuando le sirven la comida con personal penitenciario sin identificación y con la cara tapada por pasamontañas.

La detención de Milton puso en marcha una serie de medidas represivas que fueron habilitadas en los últimos meses del gobierno liberticida, como el ciberpatrullaje. La detención se produjo mientras Milton se desempeñaba en un evento de boxeo en Avellaneda como masajista. La policía revisó sus perfiles virtuales y, a partir del mismo, dio con el lugar del evento y puso en marcha el operativo para detenerlo. Las publicaciones de Milton, que lo muestran políticamente activo en movilizaciones contra el gobierno, fueron utilizadas como presuntas pruebas de su accionar “violento”.

El allanamiento arrojado en su hogar no arrojó mayores pruebas sobre su involucramiento en actividades "terroristas". La policía, nuevamente, colocó como ´pruebas incriminatorias´ la presencia de literatura anarquista en la biblioteca de Milton.

El Estado ha avasallado las garantías democráticas más elementales. El derecho de los explotados a la protesta es inalienable, pues es la única vía de una clase explotada para oponerse a sus opresores.

Exigimos la inmediata libertad de Milton. Ningún preso por luchar.

Revista EDM