Escribe Elena Florín
Las pústulas siguen drenando pus.
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Recientemente se dieron a conocer intercambios de mensajes entre Jeffrey Epstein y Peter Mandelson, un alto funcionario del gobierno laborista inglés, y por otro lado con Jes Staley, un alto ejecutivo del JP Morgan y luego director del Banco Barclays, revelan el interés del fallecido pedófilo por caracterizar a Joe Lewis. Jay Staley le respondió, en diciembre de 2009, que había pasado el día anterior en Lago Escondido con Lewis. Mandelson por su parte, con meses de diferencia, le responde a Epstein que Lewis era amigo de los laboristas en el poder. En ese momento, el primer ministro era Gordon Brown (2007-2010). En estos días Brown reapareció en escena para declarar en relación con el caso del ex príncipe Andrés y su vínculo con Epstein.
Peter Mandelson fue embajador de Gran Bretaña en Estados Unidos entre febrero y septiembre de 2025, nombrado por el actual primer ministro laborista Keir Starmer. La brevedad de su función se debió a la acusación de haberle pasado información gubernamental al difunto Jeffrey Epstein sobre importantes medidas económicas antes de ser anunciadas oficialmente. Fue detenido en estos días. Los conservadores ya le saltan a la yugular a Starmer por haber nombrado a Mandelson sin la debida verificación. La podredumbre estalla en las altas esferas del poder.
Por su parte Jes Staley renunció a su alto cargo en 2021 por su relación con el traficante de personas y delincuente sexual. Staley lo habría protegido frente al JP Morgan que sospechaba cuentas alimentadas por actividades ilícitas por parte de Epstein.
Por ahora no hay precisiones sobre un vínculo directo entre Lewis y Epstein. Pero Dios los cría y ellos se juntan. Que el nombre de Lewis aparezca en una conversación privada entre Epstein y un banquero internacional, coloca a la Patagonia en un lugar preponderante de intereses que orbitaban alrededor del perverso financista estadounidense.
La Patagonia argentina es un sitio declarado de alto interés por el gran capital. Tiene territorios con grandes fuentes de agua, energía y minerales, de inmenso valor en tiempos de guerra.
Joe Lewis se apropió de 12.000 hectáreas que incluyen todo el lago Escondido que se encuentra en zona de frontera que nunca debería ser propiedad de extranjeros. Construyó una represa hidroeléctrica a través de la que suministra energía a El Bolson. Construyó un aeropuerto en Sierra Grande, sin radares ni registros de sus movimientos, que en dos horas de vuelo permita aterrizar en las Islas Malvinas. Realiza reuniones clandestinas en su estancia, como fue la bochornosa visita de los Huemules, un conjunto de fiscales, jueces y funcionarios, que viajaron financiados por Clarín en octubre de 2022 a disfrutar de sus instalaciones. Una semejanza con la impúdica isla de Epstein.
Joe Lewis fue condenado en 2024 y multado con 5 millones de dólares por haber traficado información confidencial en movimientos bursátiles en Estados Unidos, pero Trump le otorgó un indulto presidencial que lo exime de prisión y le permite volver a Florida con su familia.
Epstein será recordado por ser un proxeneta, explotador sexual de menores, proveedor de goces perversos a los ricos y poderosos. Pero eso no debe enmascarar los engranajes geopolíticos que manejaba. Estados Unidos publicó los intercambios en cuestión en medio de la investigación que compromete al genocida Trump. El caso Epstein cuyos archivos salen a la luz parcialmente dejan expuesta la podredumbre estructural de la clase dominante en su época de decadencia y derrumbe.
