Los bancos internacionales le apagan la vela a Milei y Caputo ante la crisis financiera mundial que ha desatado la guerra imperialista

Escribe Marcelo Ramal

Argentina y Turquía en la picota, mientras Brasil inicia el período de devaluaciones.

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Apenas unos días después de adherir a la “civilización judeo-cristiana”, el eufemismo que utiliza Milei para declararse un incondicional de Trump y Netanyahu, los informes financieros de varios bancos internacionales -entre ellos el Citi y el Well Fargo- colocan a la Argentina como “uno de los países más vulnerables” frente a la guerra imperialista en desarrollo. En el caso del Bank of America, la recomendación es más explícita: “salir” de las colocaciones en bonos de la deuda argentina.

La expectativa de bajar la inflación del 3% mensual se ha venido abajo. La suba internacional de los precios del petróleo y la energía despertó primero expectativas “optimistas” relacionadas a las exportaciones de Vaca Muerta, sin tener en cuenta los límites logísticos insuperables que enfrentan. Pero mucho antes de ello, impactará el aumento explosivo del gas y los combustibles líquidos sobre el conjunto de los precios.

Días atrás, Caputo rechazó una operación de deuda con bancos internacionales que tenía el propósito de afrontar los vencimientos del resto de 2026 a una tasa de interés del nueve por ciento. El rechazo a esta operación, porque implicaba un patrón más alto para el riesgo-país, empujó a la renuncia del secretario de Finanzas. Caputo baraja la alternativa de obtener recursos menos costosos con otros préstamos de corto plazo (REPOs), ingresos de capitales especulativos y, eventualmente, otro rescate de Bessent-Trump. Pero cualquier intento de alcanzar un riesgo-país menor por un plazo consistente, por medio de maniobras artificiales, afecta a otras variables económicas y está condenado al fracaso. La disputa en Finanzas tiene que ver con la selección de bancos amigos, al menos sin entidades de China.

Pero el tembladeral financiero desatado con la nueva fase de la guerra imperialista ha repercutido en un aumento de la inflación internacional (en especial en Estados Unidos). La consecuencia es una caída en la cotización de los bonos del Tesoro en diversas plazas internacionales y el aumento de la tasa de interés. Los informes de los bancos internacionales anticipan por ello una “salida de capitales de los emergentes”, pero especialmente en Argentina, el más vulnerable junto a Turquía. La consecuencia es el inicio de un período de devaluaciones, que Brasil ha anticipado, para encarecer la salida de capitales. La presión por una devaluación será acentuada por la cercanía de la cosecha gruesa, pues habrá una retención de stocks con esa expectativa.

Interrogado sobre este escenario, Luis Caputo afirmó que se aferrará a la “disciplina fiscal y monetaria”. Cree que podrá ofrecer rendimientos mayores a los del mercado internacional en declive financiero. Que un ofrecimiento de tasas mayores para la deuda pública en pesos retendrá a los especuladores en el mercado local. Para ello promete aumentar el superávit fiscal, apresurando el programa de privatizaciones, lo que, en el mejor de los casos, desvalorizará aún más los activos que ofrezca, o deberá postergarse para tiempos mejores. De otro lado, la recesión de la industria se cobra un daño fiscal, pues la recaudación ha caído un seis por ciento y seguirá bajando, ante una utilización de la capacidad instalada industrial que se encuentra en un 50 por ciento. Argentina carece de reservas internacionales disponibles, un dato mayor, pero de menor importancia, porque ningún país tiene el monto de reservas capaz de aguantar una corrida.

Milei y Caputo apuestan a que una destrucción literal de Irán y un reforzamiento del dominio de Trump y Netanyahu en el Medio Oriente levanten a los mercados y alivien o neutralicen la presión financiera internacional sobre Argentina. Una ‘lectura’ fatal de la situación histórica internacional: una ‘victoria’ del imperialismo acelerará los tiempos de la guerra mundial. La clase obrera debe prepararse para hacer frente a una combinación de golpes contrarrevolucionarios, de un lado, y reacciones revolucionarias, del otro –en todo el planeta.

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