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La compra de los F-16 a Dinamarca, revalidado por los Estado Unidos, tiene como principal objetivo sumir a la Argentina en una dependencia técnico-militar en la cadena logística occidental a largo plazo.
Recientemente, el Departamento de Guerra de los EE. UU ha dado a conocer el contrato por el cual la empresa Top Aces Corp (contratistas de defensa canadiense con sede en Arizona) instruirá a pilotos argentinos en el manejo de los F-16, por la suma de U$D 33 millones, de los cuales 22 millones se pagarán este año.
El contrato con Top Aces Corp regirá a partir de este año y tendrá fecha de finalización el 30 de junio del 2029. Con la publicación del contrato salió a la luz que Top Aces Corp fue impuesta por el gobierno de Trump en las negociaciones y aceptada por la Fuerza Aérea sin objeción alguna. Desde la fuerza salieron a señalar que “la imposición ya estaba acordada en una de las cláusulas bajo secreto militar del Letter of Agreement (LoA, carta de entendimiento, en inglés) que firmó en diciembre el entonces ministro de Defensa, Luis Petri, con el ex-embajador Marc Stanley para la compra de los obsoletos aviones daneses” (Página 12, 26/2). Así las cosas, la Fuerza Aérea asistió a la compra de los cazas como convidada de piedra.
Top Ace Corp fue fundada en el año 2000 por tres ex pilotos de combate de la Real Fuerza Aérea Canadiense y opera una flota de aviones de combate modernizados para proporcionar simulación de amenaza Red Air. La contratista canadiense, que mantiene acuerdo con varios países miembros de la OTAN, adquiere aviones de combate de segunda mano que, tras someterlos a actualizaciones, se utilizan en el entrenamiento de “aviones enemigos en escena” (Defensa.com, 27/2). Al día de la fecha, la compañía opera una de las mayores flotas privadas de F-16 del mundo, junto con aeronaves Alpha Jet y A-4, y acumula más de 140.000 horas de vuelo en misiones de apoyo a fuerzas aéreas aliadas.
El adiestramiento a los pilotos argentinos se inscribe dentro del esquema de asistencia en seguridad de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF), que articula la capacitación de personal extranjero bajo estándares OTAN.
La primera fase del entrenamiento comenzó a mediados del 2025, cuando grupos técnicos de la Fuerza Aérea tomaron cursos sobre el mantenimiento de los F-16, y durante los primeros días de enero, pilotos de la FAA recibieron instrucción en la Base Aérea Davis-Monthan, Estado de Arizona, enmarcadas en el Programa Peace Condor, con los 305th Rescue Squadron, unidad especializada en misiones de búsqueda y rescate en combate y de propiedad de la Armada de los EE. UU.
La siguiente fase de entrenamiento se llevará a cabo en la ciudad cordobesa de Río Cuarto, y estará centrada en la instrucción por medio de simuladores y horas de vuelo, pero los F-16 todavía no están listos.
La integración político-militar a la cadena logística del imperialismo norteamericano se da en un cuadro de escalada belicista encabezada por el trumpismo, en la cual Milei se ha enrolado incorporándose a la “Junta de Paz”, promovida por el imperialismo y el sionismo, que buscan convertir a Gaza en un gran negocio inmobiliario y llevar adelante una reconfiguración política de Medio Oriente, convirtiendo a la Argentina en un país extraoficialmente en guerra.
Milei se encuentra atado de pies y manos al guerrerismo impulsado por Trump, cuyo “propósito es contener un derrumbe financiero internacional o descargarlo sobre los trabajadores del mundo entero”.
