Escribe Nicolás Morel
Luego de un paro contundente de la docencia.
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El paro nacional de la docencia universitaria convocado durante la semana pasada fue contundente en todas las Facultades. Puso de relieve, de un lado, el drama de miles de docentes que viven con salarios de miseria. Del otro, una inmensa reserva de lucha ante un gobierno comprometido con la liquidación de la educación pública.
En Facultades como Exactas, Filosofía y Letras y Medicina, entre otras, el paro tuvo un carácter activo con clases públicas, cortes de calle y movilizaciones. En los primeros dos casos asambleas y reuniones departamentales debatieron iniciativas estudiantiles en apoyo al reclamo docente. En el caso de Exactas, las iniciativas docentes y estudiantiles de esta semana son una proyección de las autoconvocatorias que se vienen desarrollando desde el año pasado ante el inmovilismo de las conducción sindicales y del centro de estudiantes, que continúan hasta hoy.
En el resto del país se vivió un escenario similar, con un alto grado de adhesión en todas las universidades nacionales y movilizaciones en ciudades como La Plata, Córdoba y Rosario.
En paralelo, el gobierno asiste a un nuevo capítulo de su crisis financiera y de deuda, en medio de un aumento general de la inflación y de sucesivos escándalos de corrupción. Junto a la lucha universitaria hay movilizaciones de docentes de media e inicial en Catamarca, Santa Fe y Córdoba. Los trabajadores de FATE han respondido con la huelga y la ocupación de la fábrica a la pretensión de la patronal de reorganizarla bajo los términos de la reforma laboral.
Sin embargo, prepara para estos días el envío al Congreso de un nuevo proyecto de Ley de Financiamiento Universitario que reemplace aquella que fue aprobada en 2024. Con ella se propone cristalizar años de retroceso salarial y de vaciamiento presupuestario.
Se desenvuelve entre la docencia una tendencia al paro por tiempo indeterminado. Sin embargo, esta semana las clases comienzan sin que se observe en el horizonte una continuidad para la lucha universitaria. La magnitud del paro contrasta con la tendencia de las federaciones universitarias a convocar paros aislados y sin perspectiva, que en última instancia funcionan como un factor de desmoralización para la docencia y obstaculizan una intervención común de estudiantes y docentes. Se trata de un "plan de lucha" sin una continuidad clara, que se reanudaría, quizas, en abril. En el caso del sindicato de trabajadores no docentes, se ha convocado a una serie de paros "rotativos" de 24 horas, cada uno de ellos espaciado por más de una semana. Se trata, de conjunto, de una operacion para desarmar una tendencia a la huelga educativa.
Esta orientación es una expresión en las aulas de la política de contemporización de las autoridades universitarias con la motosierra de Milei. Son ellos los que se han encargado de aplicar el cierre de cátedras, horarios y arancelamiento de contenidos durante estos últimos dos años. Se trata de la expresión universitaria del apoyo político de todos los partidos del régimen al gobierno nacional, cuyo epicentro es el Congreso.
Esta nueva semana de clases plantea un desafío: dotar a la lucha universitaria de una continuidad que ya estuvo expresada en las últimas asambleas docentes de la UBA y en los plenarios de delegados de las federaciones universitarias a través del planteo de un paro por tiempo indeterminado. La lucha de la docencia catamarqueña, y en especial de los trabajadores de FATE, marcan una perspectiva: el modo de derrotar a este gobierno antiobrero y comprometido con la barbarie representada por Trump y Netanyahu es la movilización, la ocupación de los lugares de trabajo y estudio y la huelga. Construyamos en cada Facultad autoconvocatorias que tomen en sus manos materializar esta perspectiva con movilizaciones, la ocupacion de las facultades y piquetes de convencimiento. Por el aumento salarial docente y la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario.
