Milei, un aventurero devoto de millonarios y genocidas "en nombre de Dios"

Escribe Olga Cristóbal

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Como si fuera el living de su casa, Javier Milei le cedió el ahora llamado Palacio Libertad (ex CCK) a Jabad Lubavitch, una secta de la ultraderecha judía, para que conmemorara los 32 años de la muerte de su líder espiritual, el rabino supremacista ucraniano Menajem Mendel Schneerson (1902-1994).

El vínculo entre el liberticida y Jabad data de hace varios años: la tumba del rabino en el barrio de Queens, en Nueva York, fue el primer lugar que Milei visitó después de haber ganado las elecciones. Después volvió varias veces. Mario Suli, el sempiterno custodio de los hermanos Milei, es un miembro de Jabad entrenado por el Mossad, el servicio secreto israelí (Perfil 28/12/23).

Este lunes, en un escenario esotérico, con un salón a oscuras y la cabeza del presidente (lo único que se le veía) bañada por una luz azul, Milei -el orador principal- descerrajó una perorata más allá de todo rigor científico o histórico: “El capitalismo de libre empresa es el sistema que Dios preparó a través de su ley para que, después de la caída, el trabajo continuara. No lo inventó el hombre, el hombre lo descubrió al obedecerlo. Está escrito en los diez mandamientos, en el orden moral que el creador estableció antes que cualquier otra cosa”. El “sistema que dios preparó”, dijo, “es el que permite traer el paraíso a la tierra”.

Los disparates de Milei fueron aplaudidos por el auditorio, “especialmente por los más jóvenes, quienes lo alentaron con consignas como “vamos Peluca” (Infobae 9/6).

Milei estaba acompañado por algunos de los sionistas que forman en su gobierno o el del PRO. El canciller Pablo Quirno, el legislador y ex ministro de Seguridad Waldo Wolff, experto en la persecución penal de quienes defienden a Palestina; la legisladora Sabrina Ajmechet, una apasionada defensora de las torturas y la limpieza étnica; Nahuel Sotelo, exsecretario de Culto, socio de Espert y apologista del genocidio mapuche, del videliano, del palestino. Por el lado del peronismo dio el presente el exgobernador tucumano y examigo de CFK, Juan Manzur, un cavernícola maronita experto en obligar a parir a niñas de 11 años, firme aliado del gobierno nacional.

La segunda estrella del evento fue Yosef Chaim Ohana, un militar israelí que permaneció dos años como rehén en la Franja de Gaza. Ohana revistaba en la brigada de elite Givati, cuyos crímenes de guerra se remontan a la Nakba y tiene acusaciones en la Corte Penal Internacional por las atrocidades que ejecutó en Gaza. El martes, Milei recibió a Ohana y a dirigentes de Jabad en la Casa Rosada.

La adhesión de gobierno al eje fascista internacional que encarnan Trump y Netanyahu incluye su defensa del genocidio palestino y los ataques al Líbano y a Irán (con quien Milei se declaró en guerra unilateralmente). A veces, la adhesión se reviste de un barniz religioso -los sollozos descontrolados cada vez que se para ante el Muro de los Lamentos. Milei llegó al extremo de votar contra la incorporación de Palestina a Naciones Unidas, declarar oficialmente terroristas a Hamás y a Hezbollah, ordenar que la Argentina fuera uno de los únicos tres países que se negaron a condenar la tortura y la esclavitud en la ONU.

Tanto fervor le fue devuelto con todo tipo de distinciones y plaquetas, además de un salpicado de honoris causa en universidades israelíes. Milei fue el primer extranjero que encendió la antorcha en Día de la Libertad en Israel y la Argentina está al frente de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés), un ente de persecución por “antisemitas” de quienes se solidarizan con la causa palestina.

Que es Jabad Lubavitch

La organización que fascina a Milei nació en el siglo XVI en Ucrania, pero recién cuando el rabino Schneerson se afincó en Nueva York durante la Segunda Guerra Mundial motorizó un desarrollo exponencial. Hoy tiene por lo menos 2.000 sedes en un centenar de países. En la Argentina, Jabad tiene 170 sedes con más de 60 centros educativos.

Uno de los grandes financistas de Jabad es la familia Rotschild, empezando por David, presidente del Congreso Judío Mundial. También los mega multimillonarios rusos Lev Leviev y Roman Abramovich. Ivanka, la hija de Trump y su marido son miembros de Jabad. Y el nombre de la organización aparece frecuentemente mencionada en los archivos Epstein.

Es tal la penetración de Jabad en Estados Unidos que desde 1978 y a instancias del presidente Jimmy Carter, el 11 del mes de Nisán (entre marzo y abril) se celebra el Día de la Educación y el Compartir en honor al rabino Schneerson (1902–1994). Cada día del año, las clases en las escuelas públicas norteamericanas comienzan con unos instantes destinados a “pensar en positivo”, según recomendaba el rabino.

En la Argentina varias provincias -Santa Fe, La Rioja, San Juan, Santiago del Estero, Tucumán y Tierra del Fuego- han sancionado una ley idéntica.

Eduardo Elsztain, el dueño de IRSA, es otro de los grandes financistas de Jabad y fue el puente también entre Milei y los pesos pesados del gran capital vernáculo. Según el libro Los lubavitch en la Argentina, de Alejandro Soifer, Elsztain le cotiza el 10% de cada negocio y desde hace 25 años reúne en el seder de Pesaj en el Hotel Llao Llao a grandes explotadores aportistas: los Werthein, Miguel Rosental, Daniel Sieleckide.

Milei es un lumpen y un aventurero, agarrado a la teta fascista de Trump y Netanyahu, tal vez en la ilusión de que le sirvan de bastón cuando las masas vengan a pedirle cuentas.

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