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Después de dos semanas de silencio, el gobierno dio un giro en su estrategia frente a los escándalos de corrupción de su Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. A juzgar por los resultados de la conferencia de prensa que brindó Adorni, el tiro le salió por la culata. No sólo no pudo dar explicaciones, no digamos convincentes sino razonables. Se peleó con una periodista, cerró con un caprichoso "con mi plata hago lo que quiero" y a la salida aparecieron en los medios nuevas incongruencias entre su patrimonio y medios de vida. Aunque las versiones hablan de que el gobierno "cerró filas" con Adorni, lo acompañaron sólo cinco de los nueve ministros (entre ellos, Luis Caputo y Federico Sturzenegger. Preventivamente, su madrina política, Karina Milei, se ausentó, aunque se solidarizó por las redes sociales, al igual que su hermano. Martín Menem, describen las crónicas, se ubicó ostensiblemente fuera del alcance de las cámaras.
Después de la polémica por la inclusión de su esposa en el avión presidencial en la gira a Nueva York, salieron a la luz las imágenes del jefe de Gabinete y su familia abordando un avión privado en dirección a Punta del Este. Luego aparecieron facturas truchas de ese viaje a nombre de su amigo Marcelo Grandio, a quien Adorni puso en la TV Pública; más tarde trascendió que el funcionario compró una casa en el barrio privado y un departamento en Caballito que no había declarado. Según algunos medios, el caso Adorni contribuyó a la caída de la imagen del gobierno que proyectaron las encuestadoras estos días. Finalmente, el oficialismo decidió convocar una conferencia de prensa en Casa Rosada ante el evidente fracaso de su intento de 'zafar' de la crisis.
Con el argumento de que no podía ofrecer detalles de su caso porque eso podía “entorpecer” la causa judicial en su contra que está en curso, Adorni se negó a responder cada una de las preguntas formuladas por los periodistas acerca de sus bienes no declarados, los cambios en su patrimonio y los manejos opacos de sus finanzas. El Jefe de Gabinete ofreció, en cambio, una exposición de 19 minutos, que tuvo que leer de un texto que llevó a la conferencia. La declaración fue una torpe maniobra: no habló sobre los casos de corrupción de que se lo acusa, sino que volcó una catarata de anuncios de todo tipo, con el objetivo de desviar la atención de la conferencia de prensa. Los periodistas presentes, sin embargo, no se comieron el amague: todas las preguntas se centraron en las denuncias de corrupción en su contra y el ministro debió cerrar la conferencia abruptamente.
Adorni no llevó ninguna prueba que lo exonere. Los papeles con los que cargaba eran impresiones de 'tuits' de periodistas por los que se sentía ofendido. Funcionarios de primera línea se hicieron presentes en la conferencia de prensa en una demostración de respaldo al Jefe de Gabinete, luego de dos semanas donde se barajó intensamente la posibilidad de reemplazarlo de su puesto.
En la conferencia, Adorni se tropezó con su propia narrativa y terminó en un papelón, yéndose impulsivamente luego de enojarse con un periodista. La idea de que brindar una explicación de este tipo pudiera llegar a “entorpecer” la causa es un disparate sin fundamentos. En todo caso, dar información podría afectar su estrategia de defensa. Por otra parte, la Ley de Ética Pública habilita el acceso a la información sobre los patrimonios de los funcionarios sin necesidad de petición.
Adorni llegó al Gobierno, según su declaración jurada inicial, con dos inmuebles, un vehículo y unos 15 millones de pesos, equivalentes, al final de diciembre de 2023, a unos 20.000 dólares. Desde que es funcionario, su vida patrimonial dio un vuelco (para bien propio, claro). Además de mudarse a Caballito y comprar una casa en un country (que no figuran en su declaración), a Adorni también se le adjudica una casa en Martínez. En la conferencia no precisó su relación con ese inmueble.
La esposa de Adorni, Bettina Angeletti, también está en la mira. Ella se presenta a sí misma como prestadora de servicios de “coach ejecutivo y de vida” y “experta en Desarrollo Organizacional”. Seis meses después de que Javier Milei asumiera la presidencia, fundó +BE, una consultora de “coaching organizacional”.
Las causas relativas a los gastos y el patrimonio de Adorni son dos: una por el viaje a Punta del Este, donde se investiga quién pagó los vuelos. En la justicia figura que el vuelo fue pagado por la productora Imhouse, una productora de Marcelo Grandio, amigo de Adorni, que hace negocios con la TV Pública. Pero también hay otra factura, por 3.000 dólares, que hizo un piloto y mayorista de vuelos privados y que también habría pagado Grandio, a pesar de que en ese tramo viajó sólo la familia Adorni. El funcionario no dio explicación sobre nada de esto en la conferencia, ni mucho menos presentó pruebas. La otra causa es relativa a los cambios en el patrimonio de la familia Adorni y sus bienes no declarados.
En su tentativa de fuga hacia adelante, Adorni anunció un reguero de proyectos de ley. Anunció que “el 10% de los ingresos fiscales provenientes de las privatizaciones serán destinados a la compra de armamento y bienes de capital para nuestro sistema de defensa nacional", pero no anticipó nada sobre los salarios y la obra social de los militares, dos reclamos que han abierto una crisis política con las Fuerzas Armadas.
También anunció cambios en la ley de expropiaciones para limitar el concepto de “utilidad pública” y que aplique solo a circunstancias “excepcionales” y además aumente la indemnización que percibirá “el damnificado”.
Adorni anunció también una modificación de la Ley de Fuegos, para excluir “campos agrícolas y bosques implantados”, lo cual está “perjudicando así a los productores agrícolas y a la industria forestal”, cuando los incendios en la Patagonia revelan el enorme perjuicio causado por los bosques implantados de pino, que fueron un acelerador del fuego. También se propone modificar la Ley de Tierras Rurales, para “levantar las restricciones de venta a extranjeros”.
Completó los anuncios con una “ley de desalojo” que “dé vía sumarísima a los procesos, que evacúe rápidamente a los infractores y restituya los inmuebles a los propietarios en menos de cinco días”.
El paquete de leyes anunciado por Adorni para tapar los escándalos de corrupción que protagoniza son una declaración de guerra de una banda de forajidos contra la población trabajadora. Sin embargo, sus iniciativas palidecen frente a la tormenta que se avecina: el gobierno "acumuló reservas" -un dibujo contable- por USD 3.700 millones desde que comenzó el año, cuando debe afrontar vencimientos por USD 15.000 a USD 20.000 millones, en medio de un tembladeral financiero internacional por la guerra en Irán y un verdadero derrumbe del apoyo a Trump en EE.UU. que ya lo rescató del abismo hace apenas seis meses.
