ATE Legislatura La Plata, a 50 años del golpe

Escribe Junta Interna ATE LEGISLATURA DIPUTADOS

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A cincuenta años del golpe cívico-militar, desde esta Junta Interna los invitamos a reflexionar sobre el pasado y el presente. El terrorismo de Estado instaurado en nuestro país no comenzó con el golpe del 24 de marzo de 1976; se inició, al menos, dos años antes con el accionar de patotas parapoliciales que secuestraron, torturaron, masacraron y robaron sus propiedades a cientos de jóvenes universitarios y activistas barriales y sindicales. Estas bandas de lúmpenes de ultraderecha, conocidas por las siglas CNU y AAA, enrarecieron el clima de los años previos actuando impunemente con la complicidad estatal.

Luego del 24 de marzo, las tres Fuerzas Armadas sistematizaron la represión. Terminaron con las libertades democráticas, prohibieron las actividades políticas y sindicales, y pusieron todo el aparato del Estado a disposición de un plan de exterminio que funcionó en regimientos, comisarías, destacamentos rurales y casas particulares, incluso en escuelas y hospitales. Estos centros clandestinos de detención (CCD) se contaron por cientos en todo el país. Allí, los detenidos ilegalmente eran hacinados y torturados para obtener información antes de ser asesinados. Las compañeras fueron torturadas y violadas, muchas de ellas pariendo en condiciones inhumanas, mientras sus hijos fueron apropiados por genocidas y torturadores. En tanto, los cuerpos de los compañeros fueron enterrados en fosas comunes como NN o desaparecidos en los denominados "vuelos de la muerte".

El objetivo represivo del gobierno militar se dirigió mayoritariamente a activistas sindicales, estudiantes, comisiones internas y militantes. El "combate a la subversión" fue la excusa para las operaciones militares, pero en realidad las organizaciones guerrilleras habían sido mayormente desarticuladas antes del golpe. En cambio, el verdadero objetivo político era frenar el ascenso del movimiento obrero iniciado con el Cordobazo para imponer un plan económico neoliberal y barrer con las conquistas obtenidas en años de lucha, al igual que ahora con la reforma laboral impulsada por el presidente Milei, el PRO, la UCR y los gobernadores, 50 años después.

Sin embargo, hoy podemos decir que los compañeros se negaron desaparecer. Así como los cuerpos regresaban del Río de la Plata a la costa, aún hoy se hallan sus restos en campos de concentración, como los identificados recientemente en las fosas de "La Perla", en Córdoba. Apareciendo, los compañeros siguen resistiendo y acusan.

A lo largo de estas cinco décadas, vimos surgir a los organismos de derechos humanos, y a las Madres y a Abuelas de Plaza de mayo, al pueblo que las abraza y a los sobrevivientes con sus denuncias. Y fuimos testigos de la segunda desaparición y en democracia de Jorge Julio López. Y vimos trabajar al Equipo Argentino Antropológico Forense echando luz sobre el genocidio que quisieron ocultar, también vimos recuperar la identidad de 140 nietos apropiados por los genocidas, aunque aún nos falta Clara Anahí y muchos más. Y vimos a un pueblo movilizado exigiendo aparición con vida y castigo a los culpables, contra el punto final y obediencia debida y también contra el dos x uno a los genocidas. También vimos a la justicia llegar a cuenta gotas y tarde, y subsistir la impunidad y el pacto de silencio. Por eso, a pesar de los 50 años, mantenemos vigente el reclamo de Juicio y Castigo a todos los responsables, cárcel común y perpetua.

Hoy, a cincuenta años del golpe, los trabajadores de esta Casa nos reunimos para rendir homenaje a los 30 mil desaparecidos en la memoria de nuestros compañeros, quienes a partir de la placa que acabamos de descubrir, con sus rostros y sus nombres, los tendremos más cerca de nosotros.

Traemos al presente lo ocurrido hace 50 años como un ejercicio de memoria necesario. Hoy, los negacionistas que añoran aquellos "años de plomo" ocupan la presidencia para instalar un Estado policial donde las garantías constitucionales quedan en suspenso. Habilitan a los servicios de inteligencia no solo a espiar a los ciudadanos, sino también a detener sin orden judicial, tal como lo hizo la dictadura.

El derecho a la protesta se cuestiona cada vez que se reprime a jubilados, a personas con discapacidad y a los trabajadores y familiares, por ejemplo, lo ocurrido con Fate; o cuando se prohíben asambleas y la policía irrumpe en las fábricas. El Gobierno Nacional aplica un plan de ajuste bajando el nivel de vida a índices históricos y destruye fuentes de trabajo. Además, desoye la Ley de Financiamiento Educativo, un atropello institucional que inaugura un cuadro de excepción donde el Ejecutivo se erige como poder supremo mientras se alinea con socios como Donald Trump, quien declara guerras e interviene militarmente en la región, firmando acuerdos de defensa como el Escudo de las Américas sin consentimiento del Congreso ni del pueblo argentino. A ello le decimos: ¡No, en nuestro nombre!

Por todo esto, desde esta tribuna hacemos memoria para exigir justicia por los 30.000 compañeros desaparecidos, por la restitución de la identidad de las víctimas que aún faltan y por la apertura de los archivos de la dictadura. Exigimos cárcel común a los genocidas -incluyendo a los civiles comprometidos- y, fundamentalmente, buscamos reconocer el hilo conductor que une este pasado con nuestro presente. Convencidos de que la mejor manera de honrar a las víctimas del terrorismo de Estado es luchar hoy contra este estado de excepción

Junta Interna ATE Legislatura Diputados

¡30.000 compañeros desaparecidos, PRESENTES!

Jorge Julio López, PRESENTE

Luisa Córica, PRESENTE

Manuel Carricondo, PRESENTE

Carlos Della Nave, PRESENTE

Adolfo Berardi, PRESENTE Néstor Farías, PRESENTE

¡AHORA Y SIEMPRE!

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