Escribe Política Obrera Merlo
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El miércoles aproximadamente a las 7 de la mañana la explosión de un depósito de garrafas en la calle Constituyentes, de la localidad de Mariano Acosta, dejó un saldo de cuatro heridos graves. Entre ellos está Thiago Vera, un chico de 18 años que tuvo que ser operado de urgencia por un golpe en la cabeza tras volar un pedazo de hierro de una garrafa a 150 metros. También hay tres trabajadores internados en terapia intensiva con pronóstico reservado. Según las primeras declaraciones de los trabajadores, que se encontraban desarrollando su jornada en el momento de los hechos, la explosión se produjo por el chispazo provocado por una pava eléctrica, lo que se combinó con la pérdida de gas de, al menos, una garrafa.
A pocas horas de la explosión, se supo por los vecinos que el depósito funcionaba sin habilitación desde hace décadas, a pesar de las reiteradas denuncias y de haber habido ya antecedentes de explosiones. El intendente kirchnerista Gustavo Menéndez, declaró que no sabía que existía el depósito clandestino (que funciona hace 30 años) a pesar de las denuncias previas de los vecinos. Las declaraciones del intendente anticipan un operativo de ocultamiento de pruebas ante el proceso de investigación, para exculpar al estado de la desidia frente a la catástrofe social. Es que, en el distrito de Merlo, según datos del Censo 2022, de 581.000 habitantes, solo 230.000 tienen gas en red, quiere decir que el 60 % de la población se calefacciona con gas de garrafas, sino a leña, en el caso del sector más marginado. En Merlo, como en toda la provincia, la extensión de la red de gas corre por cuenta de los vecinos, que pagan a empresas tercerizadas que extienden la red y luego habilitan las entradas a los domicilios una vez que el usuario salda la deuda. La provincia de Buenos Aires hace rato que aplica el tan acariciado sueño de la privatización de la obra pública que quiere Milei y su camarilla liberticida.
La falta de obras públicas da lugar a todo tipo de negociados como el del depósito de Mariano Acosta, que, por otro lado, según los vecinos de Merlo, no es el único clandestino del distrito. Gustavo Menéndez ha dicho en medios que es imposible que el municipio controle todos los “emprendimientos que surgen en los barrios”, pero el depósito no es nuevo, sino que lleva ya largas décadas. En Mariano Acosta, cómo en todas las localidades de Merlo, hay oficinas del Municipio, así como también, existe el patrullaje de los barrios. Semejante depósito, operó a la vista y con la venia del Estado en todos sus compartimentos. Los vecinos denuncian que el depósito pagaba “coimas” para seguir funcionando. Este hecho es el resultado de años de una política de desinversión que obliga a la clase obrera a depender de la garrafa, de un lado, y a la descomposición política madurada a la sombra de la corrupción que empuja a la misma clase a convivir con verdaderas bombas en los barrios. El Estado “presente” que conciben los kirchneristas, es una farsa, porque se ha retirado hace rato de las grandes obras públicas de gas, saneamiento y transporte y condena a miles de familias de la zona a vivir sobre miles de explosivos acopiados sin ninguna medida de seguridad. Mientras no haya gas de red, el vecino queda atrapado entre pagar fortunas por el gas envasado o arriesgar la vida en depósitos que no están preparados.
Ni el depósito estaba registrado y habilitado, ni tampoco lo estaban los trabajadores, lo que no ha sido mencionado por absolutamente ningún medio, ni mileísta ni kirchnerista, lo que quiere decir que los trabajadores transcurrirán la internación sin ningún tipo de cobertura de seguro. La omisión de los medios respecto de este punto fundamental delata el acuerdo entre libertarios y peronistas con la contrarreforma laboral. La calificación de “emprendimiento” que hace Menéndez no viene al caso, es un encubrimiento del dueño del depósito. Estamos ante un aval político y un encubrimiento, de un empresariado negrero y criminal, que evade impuestos e inversiones que redundan en seguridad de trabajadores y vecinos. No podría ser de otro modo, porque el mismo estado evade su responsabilidad en la inversión en obra pública, para pagar la deuda a un puñado de empresarios de la timba financiera y de la guerra. La justicia actuó rápido para detener al encargado del depósito, un hombre de 48 años que admitió no tener los permisos. Sin embargo, no hay ninguna intención de investigar a fondo la responsabilidad de la municipalidad de Merlo. Como dicen los vecinos, el lugar ya había explotado hace años y seguía funcionando a la vista de todos. El intendente Gustavo Menéndez no puede decir que no sabía nada: un depósito con 2.500 garrafas y camiones de reparto no es invisible.
Los vecinos han dicho que han hecho innumerables denuncias. Es necesario darle un carácter organizado a los reclamos para que todo el barrio se involucre y para discutir colectivamente los problemas e iniciativas para darles solución.
Desde Política Obrera planteamos:
1- Formación de una comisión de vecinos independiente del estado.
2- Que la comisión haga seguimiento de la investigación, para que llegue a las últimas consecuencias y que todos los culpables sean sancionados. Que la recuperación de los heridos corra por cuenta de la patronal y el municipio. Resarcimiento de las familias afectadas.
3- Que esta comisión tome en sus manos el reclamo de las obras de gas, agua y cloacas para toda la localidad de Mariano Acosta.
4- Por la auditoría de todos los lugares de trabajo del distrito para que todos los trabajadores sean puestos en blanco, bajo convenio colectivo y con la cobertura médica correspondiente.
5- Por la auditoría de todos los lugares de trabajo del distrito para fiscalizar que cumplan con la debida infraestructura y protocolos de seguridad en caso de emergencia.
