Despiden a César Latorre, ex secretario general del Hospital Italiano

Escribe Claudia Jati

Una persecución que anticipa nuevos despidos.

Tiempo de lectura: 2 minutos

El lunes 30 de marzo se le informó a César Latorre, administrativo del Hospital Italiano, su desvinculamiento laboral, mediante escribano. Este despido, arbitrario y completamente injustificado, no es al azar. César tiene más de 20 años de antigüedad en dicho hospital, pero además llegó a ser delegado general de la comisión interna hasta 2024. Es referente de la lista Bordó de Sanidad, opositora a la conducción actual de la comisión interna que está dirigida por la burocracia sindical de la Celeste y Blanca (lista Evolución).

Aprovechando que ya no tiene fueros, y ante la proximidad de nuevas elecciones de delegados, la patronal pega el zarpazo, sacándose de encima a uno de los principales candidatos antiburocráticos. Al día siguiente, la comisión interna emite un comunicado repudiando la desvinculación del trabajador, pero en vez de emprender un plan de lucha con acciones directas para revertir el despido, simplemente se declara en “estado de alerta” y en vez de solicitar la anulación del despido, solicita su revisión (sic). La inacción del oficialismo en la práctica resulta en una complicidad frente al despido.

Hospital Italiano: otro caso testigo de la contrarreforma laboral

El despido arbitrario de un referente gremial opositor está encuadrado dentro del marco de la reciente contrarreforma laboral, donde el ataque a la organización de los trabajadores es más que evidente, prohibiendo asambleas en los lugares de trabajo, limitando el alcance del derecho a huelga (recordemos que en los hospitales las actividades se consideran esenciales). Lo que busca la patronal con este ejemplo es terminar de descabezar cualquier atisbo de organización. Por eso, este despido se transforma en aleccionador. Es crucial enfrentar este golpe ya que representa una punta del iceberg que, si se lo deja pasar sin lucha, deja un campo abierto a futuras desvinculaciones sin causa. Es un termómetro que le permite medir a los directivos del hospital hasta dónde pueden seguir avanzando.

Las condiciones laborales en sanidad son cada vez peores. Como en la gran mayoría de los trabajos, no llegan a cubrir la canasta familiar. El salario de un auxiliar de enfermería ronda $1.100.000 y el de un enfermero profesional $1.200.000. Esto obliga a que una gran cantidad de trabajadores de la salud deban recurrir al pluriempleo, disminuyendo la calidad de vida de los asalariados y perjudicando la atención a los pacientes, mientras los dueños de las empresas de salud privada cobran cifras abismales a los afiliados. Toda esta situación, sumada a una inflación que continúa estando por encima, mes a mes, de cualquier paritaria (si es que la hay), genera un campo explosivo con posibles conflictos futuros. De ahí el interés patronal de desarticular las luchas.

No podemos volcar expectativas en la burocracia sindical. Para enfrentar estos ataques, es imprescindible la reacción de las bases mediante acciones directas, organizadas en asambleas.

¡REINCORPORACIÓN YA DE CESAR LATORRE!

LA ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES ES UN DERECHO IRRENUNCIABLE

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