Bingo Merlo: despidos para meter la Contrarreforma Laboral

Escribe Iara Bogado

Tiempo de lectura: 2 minutos

Mientras las luces del juego encandilan en la sala, en las sombras del Bingo Merlo se está llevando adelante despidos ilegales y un ataque en regla a la organización gremial (Comisión Interna) con el fin de flexibilizar al conjunto de los trabajadores.

Los trabajadores denuncian una tanda de despidos bajo una modalidad fraudulenta, porque “fundamentan” los mismos en una supuesta crisis. Pero jamás se presentó en el Ministerio de Trabajo ningún Procedimiento Preventivo de Crisis. La patronal ha comenzado a enviar telegramas invocando el Art. 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, alegando una supuesta "disminución de trabajo no imputable". El objetivo es claro: pagar solo el 50 % de la indemnización de ley.

Estamos ante despidos ilegales que buscan dividir a la masa obrera mediante el miedo para implementar una flexibilidad laboral que redunde en aumentar la productividad del trabajo y en un aumento de la explotación y de la ganancia empresaria.

Este ajuste tiene como socio a la conducción de ALEARA. El sindicato, lejos de organizar una respuesta a la altura de los ataques, se mantiene en un inmovilismo que roza la complicidad, dejando a los delegados de base y a los trabajadores a merced de los ataques e intentos de desafueros de la patronal.

Lo que vemos en el Bingo Merlo es la aplicación práctica de la Contrarreforma Laboral. Bajo el pretexto de la "viabilidad de la explotación", la empresa avanza en la polifuncionalidad y en la destrucción de las condiciones de trabajo. La eliminación de la recepción y el traslado forzoso de técnicos a la sala son intentos de quebrar el Convenio Colectivo de Trabajo, imponiendo una flexibilidad donde el patrón dispone del trabajador según su antojo. Esta ofensiva no espera a la Justicia ni a los tiempos parlamentarios; se ejecuta mediante el hostigamiento diario. La "libertad" que pregona el gobierno es, en realidad, la libertad de la patronal para despedir barato y perseguir a quienes se organizan contra la miseria.

La persecución es visible por la instalación de cámaras de videovigilancia ubicadas directamente sobre los bancos de trabajo. La excusa de la empresa es el "control de herramientas", pero la ubicación de los lentes -apuntando a las manos de los técnicos y no a los depósitos- delata el verdadero fin: monitorear el ritmo de trabajo, inventar faltas disciplinarias y hostigar a quienes ejercen la actividad sindical.

Frente a la tregua de la burocracia de ALEARA y el avance de esta contrarreforma por la fuerza, la respuesta está en la organización de los trabajadores por sus delegados en función de un pliego reivindicativo que debe ser discutido y votado en asamblea. Es necesaria la máxima solidaridad de todos los sectores del Bingo y de los trabajadores de la zona para frenar este atropello. 1- ¡Reincorporación inmediata de las compañeras despedidas! 2-.¡Basta de persecución sindical y cámaras en los puestos de trabajo! 3- ¡Respeto del Convenio Colectivo de Trabajo! 4- ¡Aumento salarial!

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