Putin disuelve Memorial, la organización que documentó los crímenes del stalinismo

Escribe Aldana González

Todos los gobiernos de la guerra avanzan en la persecución a los periodistas.

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El Tribunal Supremo de Rusia declaró extremista a la organización que documentó los crímenes del estalinismo, tras una petición del Ministerio de Justicia. El Tribunal argumentó que Memorial tenía como objetivo “la destrucción de los fundamentos básicos del Estado ruso, la violación de su integridad territorial y la relativización de los valores históricos, culturales, espirituales y morales”.

Esta sentencia convierte en delito penal cualquier forma de colaboración con la organización, incluso difundir sus publicaciones.

La base de datos de la organización, que contenía información sobre más de tres millones de víctimas del Gran Terror, ya no está disponible en línea.

Memorial -de filiación anticomunista- fue fundada hace 40 años, en los últimos tiempos de la Unión Soviética. En el sitio web se encontraban muchos archivos, incluidas las "listas de fusilamiento" que Stalin y otros miembros del Politburó firmaron entre 1937 y 1938. Más de un millón de personas fueron asesinadas. Entre ellas se encontraban miles de viejos bolcheviques y socialistas opositores al estalinismo. Fueron eliminados bajo la acusación de trotskistas. El estalinismo coronó la masacre con el asesinato de León Trotsky en México en 1940.

Memorial creció durante los años 90. Putin reconstruyó, a su manera, un Estado coercitivo de base capitalista..

El cerco sobre Memorial fue paulatino. En 2015, fue considerada “agente extranjero” y, en diciembre de 2021, el Tribunal Supremo ordenó la liquidación de sus dos entidades principales -el Centro de Derechos Humanos y Memorial Internacional-. Por eso, sus miembros fundaron en 2023 una asociación internacional con sede en Ginebra y distribuyeron su trabajo entre oficinas en París, Berlín y otras ciudades europeas. También funcionan en otros continentes. Con el reciente fallo se penaliza con cárcel a cualquier habitante de Rusia que colabore con la organización que funciona en el exilio. En el pasado, algunos de sus miembros fueron asesinados o encarcelados con causas armadas.

En 2015, la organización contabilizaba 46 presos políticos en el país. Hoy, esa cifra supera los 1.000.

La aceleración de la represión está estrechamente vinculada a la guerra en Ucrania y a la necesidad de Putin de acallar a todas las voces opositoras. De filiación pro-occidental, Memorial se posicionó a favor de Kiev.

Tamilla Imanova, una abogada de Memorial, sostiene que Putin perfeccionó la maquinaria represiva de Stalin: “No hace falta encarcelar a todo el mundo. Basta con encarcelar a una persona y contárselo a todo el mundo a su alrededor para asegurarse de que otros 100.000 tengan miedo de hablar”.

Imanova pasa por alto que hubiera sido imposible acabar con el partido bolchevique que derrotó al imperio zarista solamente encarcelando a una persona. Stalin sabía que necesitaba llevar a cabo una masacre.

Este intento de Putin de encubrir el genocidio perpetrado por Stalin es análogo a la falsificación de la historia que el mismo Stalin hizo sobre la revolución rusa. Entre la burocracia estalinista y la oligarquía que gobierna hoy, hay un hilo de continuidad. No solo porque el mismo Vladimir Putin fue un agente de la KGB, sino porque la reconversión al capitalismo de los Estados obreros -sin excepciones- fue obra de la misma burocracia. Hay una total coherencia por parte de Putin en renegar de Lenin y del reconocimiento de la libre autodeterminación de Ucrania, por un lado, y en ocuparse de ocultar el genocidio sobre la oposición de izquierda al mismo tiempo.

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