- Con su adscripción incondicional a la guerra imperialista de Trump-Netanyahu, el gobierno de Milei intenta encontrar una salida a su propio impasse político y económico. El alineamiento de los liberticidas con el imperialismo norteamericano se ha reforzado a medida que el agotamiento de su régimen económico se profundiza. En setiembre-octubre pasado, Bessent y Trump salvaron a Milei-Caputo de una cesación de pagos; Argentina ha quedado bajo la tutela de un “swap” con el Tesoro norteamericano, mientras sigue vigente un “swap’ menor con Pekín.
Milei ha adscripto a Argentina al “Escudo de las Américas”, que convierte a las fuerzas armadas y de seguridad del país en un tentáculo del Pentágono. No cuenta, sin embargo, con la conformidad del Congreso, el cual tampoco ha reclamado su tratamiento. Milei ha convertido a Argentina en país beligerante, junto a Trump, en una guerra mundial.
- Bessent y Trump, y el Tesoro estadounidenses, no podrían ser garantes a perpetuidad del gobierno libertario. En otro episodio de la saga del rescate, con mayor alcance, deberá dejar que el default haga el trabajo de ‘reestructurar’ las cuentas. El propio Tesoro encuentra dificultades crecientes para renovar los vencimientos de la deuda pública norteamericana. La acumulación de reservas, por parte del Banco Central, no ha progresado; los dólares de las exportaciones se van por la puerta giratoria de la salida de capitales, turismo e importaciones competitivas. Tampoco es la política oficial favorable a una acumulación de reservas que remonetice la economía por medio de emisiones de dinero. El gobierno juega a fondo a una política deflacionaria, que sólo muestra resultados en la crisis de la industria, pero no en los precios al consumidor. Las inversiones extranjeras no llegan, salvo para proyectos específicos.
Para volver a la Argentina exportadora que fue clausurada por la gran crisis de los años 30 del siglo pasado, sería necesario que las inversiones dupliquen el monto del comercio exterior por una serie de años, como ocurrió con el crecimiento de la frontera agraria del pasado; la instalación de una red ferroviaria de 45 mil kilómetros; y un parque industrial que suplementó este desarrollo. Es lo que ha ocurrido con Taiwán, Corea del Sur y otros países sudasiáticos, a mediados del siglo pasado; con Brasil, parcialmente, en los años de la dictadura militar; y con China posteriormente. En Argentina “no hay ni habrá inversiones” (Prat Gay dixit), pero sí un crecimiento acentuado de la deuda pública, como consecuencia de renovaciones de vencimientos; operaciones de “carry trade”; y emisión de deuda para disimular el déficit fiscal. La acumulación de reservas exigida por el FMI, en nombre de los acreedores, se ha limitado a esos préstamos leoninos y al ingreso de capitales especulativos (carry trade). En consecuencia, no hay crédito, sino quiebras industriales y desempleo. Con la caída de la recaudación impositiva, la política deflacionaria ha entrado en su punto de inflexión, o sea de crisis sin atenuantes.
- La política oficial ha desarrollado un enfrentamiento de parte de la industria con el gobierno y una división en la gran burguesía. Este choque se ha manifestado en forma reiterada en el Congreso; en la crisis en LLA; y en la tentativa en curso para formar un frente opositor sin líneas rojas hacia la derecha (renegados de Milei) ni a izquierda (invitaciones a Myriam Bregman); algo así como el frente que armó Lula para derrotar a Bolsonaro. Esto refracta, a su manera, la división de la OTAN, y la oposición internacional de los sectores liberales a Trump, que hizo explícita el primer ministro de Canadá. Los capitalistas, en cualquier caso, usufructúan los avances antiobreros del gobierno de Milei (reforma laboral). Medidas como el RIGI no alcanzan para una reconversión exportadora, como ya se ha explicado, pero tampoco por razones más prosaicas – no se puede garantizar un equilibrio macroeconómico que asegure la estabilidad del tipo de cambio y el flujo y reflujo de capitales. Esta reconversión confronta con una crisis financiera internacional que ha provocado el establecimiento de “corralitos” en varios grandes fondos de inverrsión y la fragmentación del sistema de pagos internacional.
- El reguero de episodios de corrupción del gobierno liberticida, desde los Milei ($Libra) a Espert, Scaturicce, Spagnuolo y Adorni, es la expresión de la naturaleza misma del gobierno: una camarilla lumpen burguesa. A esto responden, asimismo, las numerosas deserciones en el oficialismo – Kikuchi, Maslatón, Pagano y otros, reclutados en los bajo fondos de la sociedad capitalista. Los casos $Libra y otras conspiraciones delictivas son la maqueta del régimen económico en su conjunto - una gran operación piramidal para revalorizar una deuda en default. Esta lumpen burguesía ha fracasado, sin embargo, en consagrar a Milei como un Bonaparte, porque tampoco tiene un mito histórico como referencia para las masas. De cara a la crisis presente, el elenco libertario ha perdido su poca autoridad política de inicio. No ha renunciado a la tentativa de un gobierno por decreto y un régimen político de excepción, pero cada paso en esa dirección desata nuevas crisis, algunas de las cuales impactan a nivel popular (como el financiamiento universitario o el presupuesto por discapacidad). Decretos como los que autorizan a la Side a detener ciudadanos “en flagrancia”, han sido dictados en medio de una feroz disputa por el control del espionaje entre Karina y Santiago Caputo, la re-injerencia de Stiusso y una pelea a muerte por el Poder Judicial, ahora con su presidente Rossati y el agregado de Juan Bautista Mahiques – servidor de todos los amos.
Los círculos del poder y de la gran burguesía debaten intensamente la deriva mileísta. Está en discusión un “gran” frente anti Milei para las elecciones de 2027. Kicillof se ha reunido con macristas y ex macristas, mientras insiste con el tema de “la nueva partitura” (silencio sobre un indulto a Cristina Kirchner), en oposición a la competencia camporista, que no puede contar electoralmente con una CFK proscripta. Estos aspirantes no se apartan, sin embargo, de la sacralidad del “superávit fiscal” y de la reforma laboral, repitiendo a Chacho Álvarez, que en su momento se pasó a la defensa de la convertibilidad. Las contradicciones del “gran frente’ podrían llevar a una colosal atomización, como ocurrió en 2007, cuando el kirchnerismo ganó en primera vuelta, con un segundo lugar (Binner) con apenas el 13 por ciento. Para eso, Milei necesita derogar las Paso, que ya fueron suspendidas en 2025.
- Milei ha anunciado un cambio de la “arquitectura institucional” del país, que por ahora ‘se reduce’ a la eliminación de las Paso, una fuerte limitación a la creación de nuevos partidos (o a imponer una revalidación de los ya existentes) y la derogación del financiamiento estatal para los que compiten en elecciones.
El aparato judicial, en especial el fuero laboral, ha producido una ristra de cautelares contra leyes o decretos gubernamentales. El aparato judicial se ha visto obligado, en determinadas circunstancias, a ejercer un arbitraje limitado al interior del régimen político, para ofrecer un cebo a las burocracias sindicales que han renunciado a cualquier forma de lucha; la burocracia los esgrime contra una tendencia creciente a reclamar una huelga general. Mirados dialécticamente, sin embargo, esos fallos han desnudado con mayor intensidad a los aparatos sindicales, porque se oponen a la lucha para derrotar el incumplimiento de ellos, por parte del gobierno y las patronales. Rechazan la acción extra parlamentaria para hacer valer el estado de derecho; esto vale para la docencia universitaria y por sobre todo para Fate, pero que el SUTNA no reclama, para mejor codearse con la burocracia. La defensa del estado de derecho, por medio de una huelga general, conduce a una derrota política decisiva del régimen liberticida.
- La burocracia sindical ha jugado a fondo la colaboración con el régimen libertario. La contrarreforma laboral ha pasado sin lucha, a pesar de las continuas protestas en los lugares de trabajo El peronismo ha trasladado a las gobernaciones el ajuste mileísta, y enfrenta choques sociales y huelgas en sus distritos. Ahora, “maneja” con el gobierno un régimen consentido de paritarias a la baja, después del gran despojo salarial perpetrado en los años anteriores. Las luchas significativas, en este cuadro, han sido el resultado de un activismo independiente de los aparatos sindicales, e incluso también de los aparatos de izquierda. Es el caso de las autoconvocatorias docentes en Catamarca, Santa Fe o Jujuy, El aparato Baradelista ha actuado como gendarme del ajuste salarial al interior del SUTEBA; a cuenta de Kicillof. Lo mismo ocurre en las universidades: las burocracias de CONADU actúan como correa de transmisión de los rectores, que han abandonado a la ley de financiamiento que ellos mismos prohijaron. El porvenir de la lucha universitaria reposa, no en los paros intermitentes de desgaste, sino enteramente en la preparación de una huelga indefinida.
- La lucha de Fate ha constituido un punto de inflexión en la deriva política de la izquierda y del aparato del Partido Obrero. Han dado la espalda a la ampliación de la ocupación de la planta, para consagrarse al trámite ministerial y parlamentario – a sabiendas de que no servirá para la victoria contra el cierre de la fábrica hasta obtener el despido completo del plantel histórico de trabajadores. Lo ocurrido en Fate fue precedido por 2000 despidos en el conjunto del sindicato sin una lucha de conjunto, y por cambios flexibilizadores en el régimen laboral promovido por la directiva y el aparato del PO, a instancias de la patronal.
Ese aparato ha sido responsable de la fragmentación de la agrupación clasista que conquistó el gremio hace seis años atrás. El balance de FATE es un punto de no retorno para el aparato del PO y de los del FITU, que han destruido la conquista del primer sindicato industrial por parte de la izquierda; es también lo lo que ocurrió, menos brutalmente, en Ceramistas de Neuquén y en diversas comisiones internas de empresas de la Panamericana. Para la izquierda democratizante el sindicato no es una escuela de comunismo sino un aparato economicista. En todos los casos han tolerado y hasta estimulado la destrucción de la jornada de ocho horas, por medio de la aceptación de ‘salarios’ no remunerativos y horas extras, algo que jamás fue puesto en discusión fuera de Política Obrera. El FITU mismo se ha ido auto destruyendo en una lucha faccional, a pesar de una coincidencia de principios en un programa nacionalista. Cada grupo del FITU persigue su propio oportunismo electoral, lo que explica que no puedan, con reiteración, organizar un acto internacionalista del 1 de Mayo, independiente de la burocracia de los sindicatos. Nuestra corriente elaboró una resolución sobre el FIT, en el Partido Obrero, que fue rechazada por el aparato, por caracterizarlo como oportunista desde su creación.
- En función de la caracterización de la situación mundial y nacional presentada a este Congreso, llamamos a los activistas de la clase obrera, la mujer y la juventud a luchar por la transformación de la guerra mundial contrarrevolucionaria del capital en una lucha internacional por el derrocamiento de los gobiernos imperialistas; por la defensa de las guerras de independencia de las colonias y semi-colonias contra el imperialismo (Irán, Palestina, Líbano, Yemen, Venezuela, Cuba); por gobiernos de trabajadores (dictadura del proletariado) en el mundo entero y por una República Socialista Mundial.
Esta lucha solamente puede ser victoriosa por medio de partidos obreros revolucionarios en todos los países y por medio de la IV Internacional, que en su programa y en su método recoge las lecciones de los grandes triunfos y las terribles derrotas de la historia del proletariado mundial, para alcanzar una victoria definitiva e irreversible.