Derrumbe salarial en medio de la ola de cierres de fábricas

Escribe Pablo Busch

Cómo luchamos por un salario mínimo igual a la canasta familiar.

Tiempo de lectura: 4 minutos

El inicio del año muestra un fuerte retroceso salarial respecto de la inflación. Según los cálculos del Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSaM), las principales paritarias del sector privado acordaron subas promedio de 1,7% en enero, 0,8% en febrero y 2,3% en marzo, contra una inflación de esos meses, que fue de 2,9%, 2,9% y 3,4%, respectivamente. Las patronales explotan la crisis de despidos, cierres y suspensiones para pisar cada vez más los salarios de los trabajadores.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IArAF), sobre la base del Índice de Salarios del INDEC, también señaló que en febrero los salarios privados registrados crecieron 2,4% nominal, por debajo de la inflación de 2,9%, mientras que en la comparación interanual mostraron una caída real de 4,1%. En una mirada más larga, estimó que el poder adquisitivo de un empleado privado formal se ubica alrededor de 3,5% por debajo del inicio de la gestión de Milei y 20% por debajo del último máximo, en 2017. Estos datos desdicen de un plumazo la supuesta salida de la pobreza de millones de personas que se jacta el gobierno de Milei, cuando la realidad es opuesta: el retroceso salarial está hundiendo a cada vez más familias en la pobreza.

El gobierno de Milei explica esto escapando por la tangente. Según La Nación (20/4), “fuentes oficiales sostienen que las paritarias ya no son el mejor termómetro para medir la evolución real de los ingresos y que una parte creciente de la recomposición pasa por acuerdos dentro de cada empresa, bonos, premios por productividad y otros adicionales”. Macaneo. Los acuerdos por empresa en esta etapa son despidos, retiros voluntarios “a la fuerza” o suspensiones. El único caso registrado de un bono para los trabajadores es el de Mondelez, en donde la empresa pagó 920 mil pesos por única vez para reducirle los tiempos de descanso a los envasadores. En la logística Dorinka, el sindicato de Camioneros aceptó una reducción de jornada a cambio de que la empresa pueda despedir a los trabajadores con tareas livianas. En Granja Tres Arroyos no hay despidos, pero el personal trabaja uno o dos días por semana - el resto de la semana están suspendidos. Si estos son los acuerdos por empresa que el Gobierno dice que hay que medir para calcular los salarios en vez de la paritaria, los números van a ser todavía peores.

La puesta en marcha de la contrarreforma laboral, está en veremos, pero no sólo por la suspensión en la justicia laboral. No sirve a una industria que no necesita producir. El llamado de Patricia Bullrich a que la “tomen en sus manos las empresas, contraten nuevos trabajadores con un 70% de descuento y armen sindicatos por empresas”, además de una grosería, es una demostración de que la cosa no arranca.

Un dato impactante que publicó la Secretaría de Trabajo es que, en la comparación interanual, el poder adquisitivo del salario promedio de convenio registró una caída de 5,9% entre febrero de 2025 y febrero de 2026. Un dato importante es que, como hay algunos rubros y gremios donde la baja salarial es muy atenuada -por la buena situación de la actividad o por acuerdos salariales que protegieron el poder adquisitivo de los salarios- hay gremios que se han hundido en una pérdida salarial todavía mayor. La evolución del salario conformado de convenio presenta una marcada heterogeneidad sectorial en el último año. Los pocos convenios que han recuperado parte del salario perdido anteriormente y que muestran según esta estadística variaciones positivas destacan Aceiteros (12,7%), Encargados de Edificio (5,6%) y Transporte automotor (3,8%). Donde se concentra las mayores caídas son los gremios más numerosos: Construcción (-12,4%), Textiles (-12,3%), Indumentaria (-9,5%) y Gastronómicos (-9,5%).

Si esto vale para los salarios privados, ni hablar para los informales, precarizados y monotributistas. El fuerte retroceso de los salarios es acompañado por una destrucción de 261 mil puestos de trabajo formal desde diciembre de 2023 a hoy; un crecimiento de la informalidad al 43% del mercado laboral y un crecimiento del “trabajo por cuenta propia”, una forma disimulada que encontraron las estadísticas para llamar a las changas.

Las estadísticas de la Secretaría de Trabajo ocultan otra realidad fundamental. Por el aumento fenomenal del costo de los servicios, el gasto familiar fijo subió del 31% al 40% entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025. El dinero destinado a vivienda, tarifas de servicios, transporte y comunicaciones deja un remanente cada vez menos en manos de los trabajadores para vivir. Justamente este punto es lo que ha llevado a que no se actualicen los cálculos del INDEC, lo que llevó a la renuncia de Marco Lavagna. Milei manosea las cifras del INDEC para que no salga a la luz la situación explosiva de las familias de los trabajadores. Calculando con la nueva fórmula, la caída del salario sería por lo menos un 4% más.

El deterioro salarial tiene también impactos derivados. La mora récord en el pago de créditos, bancarios y de billeteras virtuales, amenaza al sistema financiero. El fenómeno afecta a millones de familias y empieza a afectar también a empresas. Las obras sociales, cuyos ingresos se descuentan porcentualmente de los salarios, también asisten a un proceso de quiebras.

El retroceso salarial agudo que atraviesan los trabajadores se hace con el concurso completo de la burocracia de los sindicatos, que luego de acompañar la contrarreforma laboral fascista, continúan trabajando para el Gobierno de Milei. Firmando paritarias a la baja, como Camioneros, Comercio y otros, o no firmando, pero sin hacer nada, como Furlán, el conjunto de los sindicatos de la CGT acompaña el plan. El Frente de Sindicatos Unidos del cual participan ATE, los Aceiteros y la UOM no ha movido la aguja.

La lucha por un salario mínimo igual a la canasta familiar, que hoy no podría ser menos de 2,7 millones de pesos, ha quedado enteramente en manos de los trabajadores y de las iniciativas de lucha que puedan desarrollar.

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