Cierre del IV Congreso de Política Obrera

Escribe Jorge Altamira

Adaptación escrita del discurso de Jorge Altmira.

Tiempo de lectura: 23 minutos

Compañeras y compañeros, estoy plantado acá para dar el informe final en un clima de mucha agitación dentro del congreso nuestro. Hemos estado discutiendo durante dos meses la preparación del congreso y durante dos días y una noche el desarrollo del congreso mismo con el propósito de llegar a la médula de los problemas que enfrenta la clase obrera internacional y las tareas de partidos como el nuestro, es decir, de partidos revolucionarios, que levantan el programa de la IV Internacional. En este clima combativo voy a transmitir las conclusiones del congreso del mejor modo posible.

La guerra imperialista internacional

Mientras se desarrollaban nuestras deliberaciones, la guerra imperialista mundial no cesó ni por un momento. La famosa tregua que habrían alcanzado Estados Unidos e Irán, se ha convertido en un cuento chino. En realidad, en este momento, Irán se encuentra bloqueada integralmente por la flota norteamericana, que utiliza el bloqueo como una extorsión para imponer el propósito fundamental del imperialismo norteamericano, que es establecer en Irán un protectorado o, en el caso del estado sionista, según lo dicen sus documentos conocidos y públicos, el “cambio de régimen en Irán”. Esta guerra ha penetrado en todos los continentes. Ha penetrado en Asia, en la India, en China, Japón, que por los acuerdos posteriores a la Segunda Guerra Mundial sólo podía tener una limitada Fuerza Armada de Defensa. La consigna de todos los gobiernos capitalistas del mundo en este momento es el rearme: “plata para rearmarnos, plata porque no tenemos suficiente cantidad de misiles, plata porque no tenemos suficiente cantidad de drones”. Y naturalmente, ese propósito va acompañado de un ajuste brutal en las condiciones de vida de los trabajadores.

Miilei no inventó nada. Milei es el ejecutor de una política imperialista mundial: corte de gastos sociales, corte de gastos de salud, corte de gastos previsionales. Se ha llegado al extremo que enfermedades que se consideraban erradicadas del mundo por una mejor alimentación o por un sistema de salud más avanzado, o por una medicina más eficaz, han vuelto a presentarse, incluso como epidemias. Incluso la tuberculosis, el sarampión, en Estados Unidos en particular, que es donde más pasó la poda del ajuste social desde el primer gobierno de Trump. Entonces, la perspectiva de una guerra que se extiende geográficamente y se prolonga, digamos, en el tiempo, naturalmente significa mayores sacrificios y mayores sufrimientos para las masas. La guerra mundial no es un fenómeno ajeno a la humanidad, no es un juego de tablero, no es indiferente a las condiciones de vida cotidianas de los trabajadores. Ustedes piensen simplemente que, como consecuencia de bloqueos y contra bloqueos, el precio de la nafta subió enormemente y eso se ha traducido, en unos países más, en otros países menos, o mejor dicho, en unos países menos y en otros países mucho más, en un alza violenta del costo de vida. Porque el combustible no solo se usa en términos de consumo personal, sino fundamentalmente es un consumo industrial. Es muy importante en el sentido del transporte para la industria, de los tractores para el agro, del gas para la gran industria, etc. La primera gran crisis del combustible la ocasionó la invasión rusa a Ucrania. Esta de Irán es una duplicación, una repetición más agravada de esta crisis energética. El petróleo y el gas son materias primas fundamentales en la instalación de los centros de datos que alimentan las usinas de la inteligencia artificial. La suba gigantesca del costo de la energía está golpeando a lo que hoy se considera una industria de punta, la que contabiliza más inversiones, digamos, a nivel mundial. Por otro lado están los fertilizantes. E incluso también algunos gases especiales que son fundamentales para la industria de los microprocesadores o chips, que es también el otro gran aspecto que alimenta la inteligencia artificial y en donde se depositan las mayores inversiones. Por lo tanto, asistimos un estallido mundial de todas las contradicciones económicas y políticas que atraviesan en el presente a la humanidad.

Mientras se desarrollaba el Congreso, sin embargo, se fue desarrollando simultáneamente un fenómeno acerca del cual vamos a hacer una caracterización provisional, porque los acontecimientos se encuentran en un desarrollo. y lo hemos hecho aquí en el Congreso. Nos estamos acercando (probablemente ya estemos en él, hasta lo hayamos superado) a un punto de inflexión. La guerra mundial se ha agravado considerablemente porque el imperialismo norteamericano ha fracasado en un sentido estratégico general, en el propósito de dominar por medio de la fuerza armada a Irán.

Irán viene resistiendo ya hace seis semanas; Trump, en consecuencia, se ha enfrentado a un impasse enorme. Los especialistas militares denuncian carencia de misiles, una carencia de drones, etcétera, o sea el agotamiento de armamento sofisticado, destruido en la guerra. Han sido destruidos (o mejor, autodestruidos) misiles de defensa o de intercepción de misiles enemigos. El costo es de centenares de millones de dólares para derribar drones que cuestan monedas, digamos. ¿En qué consiste, entonces, este punto de inflexión? En que el fracaso en la obtención de los objetivos principales de esta guerra, como el cambio de régimen de Irán, la rendición, o su conversión en un protectorado, enfrenta al imperialismo a opciones determinadas. O sale de este impasse por medio de una invasión de Irán o se retira. Por de pronto, Estados Unidos ha establecido el bloqueo total de Irán, que es inviable en el tiempo. Si toma la decisión de invadir, quiero decir, de empezar a desembarcar tropas en las costas de Irán, para la cual ya hay todo un movimiento de tropas que han partido de Estados Unidos en los últimos días y otras que ya están efectivamente instaladas, bueno, la guerra va a adquirir una extensión fenomenal. Porque el imperialismo norteamericano se va a meter en un terreno considerablemente más peligroso que el de Vietnam, porque Irán es una potencia de mayor envergadura geográfica, industrial y poblacional. Se encuentra, además, en un cruce de corredores internacionales y cuenta con reservas económicas estratégicas. Si por el contrario busca esquivar esta opción, por medio de acuerdos inestables, precarios, etc., va a enfrentar una crisis política enorme, o mejor dicho, se va a desarrollar con mayor vigor una crisis política enorme que ya se encuentra en desarrollo en Estados Unidos, en las relaciones con la OTAN y en las relaciones de fuerza con las otras potencias. Porque volvería, pongámoslo entre comillas, de esta guerra derrotado. Si no derrotado militarmente, como no podría ser, porque Irán no reúne las condiciones militares para derrotar militarmente a Estados Unidos, sí en sus objetivos políticos estratégicos, o sea en el marco de una guerra mundial. .

La crisis se hace todavía más inmensa, perdonando la expresión, como consecuencia de la existencia del estado sionista, que se ha apartado de una tregua (que tampoco es tal) y continúa su guerra de anexión contra Líbano. Un repliegue del imperialismo norteamericano en la guerra de Irán, inevitablemente transitorio, o algún compromiso, alguna salida en falso, alguna salida precaria, pondría en peligro la existencia del estado sionista. De modo que hay poderosos intereses para que esta guerra continúe y efectivamente la tendencia es a profundizar, escalar la presente guerra, que habrá de agravar, y de ningún modo atenuar las crisis políticas al interior de las principales metrópolis imperialistas, de las grandes potencias, y de la economía y la política mundiales en su conjunto.

En nuestra prensa hemos escrito varias veces que hay una serie de políticos en Estados Unidos que quieren retirarle a Trump el poder de decisión de la guerra y transferirla al Congreso. Concretamente, que cualquier acuerdo o compromiso para salir de este impasse deberá pasar por el Congreso. Habiéndole otorgado a Trump patente de corso para ir a la guerra sin aval parlamentario, se le exigiría venir al Congreso si la abandona sin una victoria concluyente. Como el Congreso carece de la homogeneidad y de los instrumentos para asumir la dirección ejecutiva de una guerra, la exigencia para que Trump solicite un mandato que ha rechazado, marca el estadio de la crisis en las estructuras más altas del estado.

El carácter de las guerras

A esta altura de la exposición, es necesario aclarar lo siguiente. No hay una sola clase de guerra, digamos, en la historia clasista de la humanidad.. No todas las guerras son iguales. Hay guerras nacionales. Nosotros estamos a favor de la guerra nacional de Irán contra la guerra imperialista de Estados Unidos y el estado sionista. Estamos a favor de la guerra del pueblo palestino contra la opresión del estado sionista. Los marxistas han apoyado, con delimitaciones, las guerras nacionales que formaron los estados modernos. Entonces, no se debe hablar de la guerra en general, sino en términos históricos concretos. Las guerras de los Estados italianos contra Austria y contra España que llevaron a la unidad de Italia eran guerras hasta cierto punto revolucionarias, a pesar de que estaban conducidas por dirigentes burgueses de características bonapartistas e incluso por una monarquía. Eran guerras progresivas. La guerra de China por liberarse de Japón, una guerra progresiva, se convirtió en revolucionaria. En esta misma línea se ubican las guerras, no una sino varias, no iguales, sino desiguales, las guerras de la independencia en la Hispanoamérica. No son lo mismo las guerras indígenas (Tupac Amaru) que las criollas; algunos levantamientos indígenas fueron hispanófilos, en la gran Colombia. Por último, la guerra de los esclavos de Haití, contra la Francia de Napoleón y la monarquía británica.

Cuando hablamos de que esta guerra imperialista mundial es una expresión del estallido de todas las contradicciones sociales del capitalismo, de las contradicciones históricas del capitalismo, estamos diciendo que es una guerra de opresión, de reparto del mundo, de destrucción de las fuerzas productivas y destrucción de la humanidad. Han habido otras guerras, en otros periodos, en otras fases, antes del capitalismo, de diversa naturaleza. La alienación de la condición humana, que se cristaliza con la propiedad privada, es la causa última de las guerras, existe de tiempos inmemoriales y va a ser abolida con el derrocamiento de la última forma de explotación del hombre por el hombre, que es el capitalismo. En el transcurso, este mundo salvaje, que Marx definió como la prehistoria, la humanidad avanzó y retrocedió por medio de guerras sin solución de continuidad.

China y la guerra mundial

Hay una cuestión en la que hemos puesto énfasis, en todo el debate del IV Congreso, el lugar de China en la guerra. El ‘cese del fuego’ artificial que Estados Unidos e Irán han convenido de facto, sin mediar un acuerdo, ha sido fuertemente impulsado por China, a través de Pakistán, su socio geopolítico. De un lado, procura impedir que el impasse estratégico de Trump se convierta en una escalada de la guerra; del otro, apuntala a Irán, su proveedor de combustibles y socio en el corredor de inversiones de la Ruta de la Seda. Trump sabe que, más allá de Islamabad, está pulseando con China. China necesita la libre navegación en el Golfo Pérsico y por lo tanto el pasaje por el estrecho de Ormuz. Es lo que obtuvo mediante el ‘cese del fuego’, a lo cual Trump respondió con un contra bloqueo – a todos los puertos iraníes, con el propósito de que China lo acompañe en las otras pretensiones imperialistas, acerca del uranio y las investigaciones nucleares y en cuanto a Hamas y Hizbollah; “si querés que se abra el Estrecho de Ormuz”, el principal reclamo de China (y, ahora, el levantamiento del bloqueo norteamericano), “presioná con nosotros”, es el ‘mensaje’ de Trump. En las últimas horas, mientras nosotros discutíamos de todo acá, también de la guerra, Irán restableció el control del pasaje, digamos, en el Estrecho de Ormuz, en represalia al bloqueo de Estados Unidos. China juega un papel relevante en esta guerra, y procura articular con los imperialistas de la Unión Europea una reanudación de las negociaciones con Iran con la participación del ‘resto del mundo’.

El protagonismo de China es estratégico. Ustedes saben que la inmensa mayoría de nuestros intelectuales de izquierda (nacionales, internacionales, extranacionales y extracontinentales) entienden que no hay una guerra mundial sino conflictos localizados en un mundo caotizado y desordenado, como ocurrió en la Guerra de los Treinta Ańos, en el siglo XVII, que destruyó a una parte entera de Europa. La guerra contra Irán, sin embargo, tiene una ruta, que es la guerra contra China y Rusia, para completar el nuevo reparto del mundo en beneficio del imperialismo norteamericano, que comenzó con la anexión económica de Europa oriental, la disolución de la URSS y la restauración capitalista en China. Para China, la entrega o no del uranio enriquecido de Irán es parte de una negociación global con Trump y el imperialismo norteamericano, no una cuestión de derechos nacionales. En torno a estos ejes, el gobierno de China, de nuevo, avanza en una articulación internacional, fuertemente contradictoria, absolutamente precaria y en última instancia inviable. La guerra con Irán se encuentra condicionada al rumbo que sigan las contradicciones entre China y Estados Unidos.

Los países imperialistas de Europa, (no todos los países de Europa son imperialistas) están interviniendo de una u otra manera en la guerra con la consigna de abrir el Estrecho de Ormuz en función de sus propios intereses, como vía al conjunto de Asia. En el marco de una lucha inter-imperialista procuran una salida al impasse de Trump con la comprensión de que una derrota estratégica de Estados Unidos agravará la crisis de dominación política del imperialismo en todo el mundo. Al mismo tiempo, conspiran a favor de un recambio político en Estados Unidos, para proseguir la guerra para la anexión de Ucrania a la UE y a la Otan, y para disputar el destino de Rusia. Los vasos comunicantes de la guerra imperialista mundial no admiten fronteras.

El estado sionista mismo es objeto de una fuerte disputa política internacional, porque él mismo es un bastión contrarrevolucionario internacional. Los imperialismos europeos procuran el desplazamiento de Netanyahu, al cual ven como un Viktor Orban en el Medio Oriente. Esto explica el distanciamiento de Merz, Macron y hasta Meloni de Netanyahu en una operación de rescate del estado sionista, por medio de un frente grande electoral entre sionistas moderados y sionistas recalcitrantes, fuertemente contradictorio. Los demócratas de EEU y los imperialismos europeos se dicen a sí mismos: ‘nos podemos sacar a Netanyahu de encima a través de una oposición que quiere también anexar Líbano, aunque con menor alcance o por medios diferentes, que ya no tiene la hipoteca y los compromisos de Netanyahu, que puede viajar por el mundo sin que un juez le pida el arresto por criminal de guerra y entonces actúa como un elemento de negociación más amplio´. El propósito de Israel, como lo ha declarado el comandante jefe del ejército, es anexar el sur del Líbano, anexar el sur de Siria y crear un espacio territorial muy amplio, lo que naturalmente provoca una crisis inmensa con el conjunto de los estados árabes. Israel no solamente procura realizar sus fantasías bíblicas, sino que forma parte de un entramado que disputa su rol y su lugar en una guerra mundial.

La clase obrera y la guerra imperialista

La guerra imperialista internacional cambia todo el escenario político de la clase obrera en todos los países. Es necesario desarrollar una comprensión de este cambio profundo de eje, para proceder a una lucha y a una acción de otro alcance histórico al vivido hasta el momento. Es necesario dar a la clase obrera del mundo “la conciencia de la situación”, como decía Rosa Luxemburgo, decirle lo que realmente es; y la conciencia de clase no es otra cosa que la comprensión de la totalidad de ese proceso político mundial. Una guerra mundial representa para el proletariado un desafío internacional y coloca como tarea la unidad internacional de la clase obrera como clase - y la unidad internacional de la clase obrera como clase es siempre y va a ser siempre la formación de un partido de clase a nivel internacional; eso es la Cuarta Internacional, que tiene el programa que unifica la experiencia histórica de la lucha de clases y de la lucha contra las guerras mundiales imperialistas.

La guerra mundial se encuentra presente en todos los continentes. En América Latina, se manifiesta en la conversión de Venezuela en un protectorado de Estados Unidos; en el bloqueo criminal y la amenaza de guerra contra Cuba; en el reciente Escudo de las Américas; y en los Bukele, Bolsonaros, Noboa, Kast y Milei. Es la doctrina Monroe, formulada en el período de los primeros latidos del imperialismo norteamericano, y una forma de integración de la economía mundial (exportación de capitales), aplicada a su época de declinación y de desintegración de la economía mundial (destrucción de fuerzas productivas).

La guerra de elección de Netahyahu y Trump ha paralizado la economía mundial. Naturalmente, es una parálisis contradictoria, porque al mismo tiempo que con la suba del precio del petróleo y de la inflación sacude el mercado financiero, que está sobreextendido y al borde de un colapso, hay varias industrias que se benefician con la demanda de guerra. Los pedidos de producción a la armamentista Lockheed están en el tope, lo mismo con Boeing, por la cual Trump tiene preferencia. Entonces, aunque la guerra tiene un elemento aparente de reactivación industrial, no opera sobre un cuadro de depresión sino de sobreproducción, lo cual acentúa los desequilibrios monetarios y financieros, los presupuestarios y la deuda pública, la inflación, la tendencia a las quiebras en cadena y a un salto de la miseria social y la indignación de los trabajadores.

Un lugar tope de la agenda de los trabajadores lo constituye el bloqueo militar a Cuba, y la admisión de este bloqueo por parte de todos los estados capitalistas sin excepción, algunos de los cuales (México, Brasil o España) se han refugiado en la sustitución del comercio por la “ayuda humanitaria” y otros (China, Rusia) en la venta de unos cuantos paneles solares o algunos barriles de petróleo. El imperialismo opera contra Cuba en un terreno ‘fértil’, una política de ajuste para las masas y de privilegios para una minoría de burócratas y de candidatos a la reconstrucción de una clase capitalista, La política del turismo ha consumido todos los recursos que Cuba podía aportar a la agricultura cubana y a un proceso de industrialización local, que eran reinvertidos en más hoteles y más mejoras para estratos acomodados, por medio de playas y tiendas especiales para turistas (adonde los cubanos no podían ir a comprar, ni podían tomar sol). Es decir, el gobierno de Cuba les expropió a los cubanos las playas. El enorme impasse creado por esta política y por una brutal devaluación de la moneda, produjo un hundimiento fenomenal ,y sobre esta línea de flotación es que el imperialismo golpea a Cuba. Trump exige a las autoridades cubanas que la privatización de Cuba quede bajo la dirección y ejecución de Estados Unidos. La Enmienda Platt, de 1902, elevada a una infinita potencia.

¿En dónde está el aporte importante que hace el Congreso acerca del asedio del imperialismo a Cuba?

Díaz-Canel, Raúl Castro y la burocracia especialmente militar en Cuba, han aceptado negociar con Estados Unidos el programa de recolonización de la Isla. Pero los términos de esa negociación no son públicos, son secretos. Pero la diplomacia secreta es siempre un instrumento de rapiña contra las masas. ¿Qué hizo Lenin cuando tomó el poder? Publicó todos los documentos secretos del zarismo en sus tratos con los otros países, y así el mundo se enteró del pillaje imperialista inmenso que se había armado por parte de los distintos bloques enfrentados en la primera guerra mundial.

Nosotros volvemos a levantar esa bandera revolucionaria. Las autoridades de Cuba se han embanderado hasta el día de hoy en las banderas del socialismo, de modo que los enemigos de la clase obrera y del socialismo denuncian, otra vez, el ‘fracaso del socialismo’. A diferencia del pasado, no pueden enarbolar contra el socialismo las banderas de la democracia y el progreso, sino la guerra, el genocidio, la dictadura y hasta el fascismo. El ‘fracaso del socialismo¨ ha perdido, digamos, ‘peso relativo.’ Pero tanto antes como ahora, la vigencia del socialismo no debe probarse por medio de la polémica sino de la acción política. El tema no es ahora si Cuba era socialista o no, algo que ya discutimos antes en el Partido Obrero, y todavía el aparato no dio una respuesta. De lo que se trata ahora es de definir en qué consiste una política socialista en medio de la inanición de los trabajadores de Cuba, del bloqueo y de la amenaza de invasión, y del derrumbe del estatismo burocrático que moldeó la pequeña burguesía castrista en connivencia con el stalinismo. En medio de la crisis, en medio del derrumbe nosotros planteamos una política: abajo la diplomacia secreta, digan lo que negocian, díganselo al pueblo y veamos si el pueblo está de acuerdo y qué reivindicaciones plantea el pueblo. Pero tampoco para discutir con Trump, sino con las masas de Estados Unidos; no sólo con Trump sino con todos los estados, en forma pública, y con las masas de esos estados. Esta política socialista es superior a la guerra imperialista contra Cuba, al bloqueo contra Cuba y a la mezquina “ayuda humanitaria” al gobierno de Cuba, por parte de quienes no se animan a desafiar el bloqueo de Trump, y que confiesan de este modo que han perdido toda clase de autonomía nacional. Los trabajadores de Cuba necesitan que la clase obrera de todo el mundo imponga a los estados de todo el mundo el abastecimiento de Cuba, el comercio con Cuba, el el comercio para reorganizar su economía, que solo será exitosa si es la obra de la clase obrera de Cuba y de todo el mundo.

Discutamos con Sheinbaum, con Trump, discutamos con Lula, públicamente, ante los trabajadores de México, de EEUU y de Brasil. Que Lula diga al pueblo brasileño que no puede vender el petróleo de Brasil a Cuba porque Trump le dijo que no puede. Que se lo diga al pueblo brasileño, entonces vamos a tener dos millones de brasileños en las calles reclamando que el ejército brasileño acompañe a la frota petrolera brasileña para abastecer a Cuba. Si un socialista tiene una política en una crisis terminal (como también la del propio capitalismo mundial) el socialismo está más vivo que nunca. ¿Entienden a lo que voy? Ese es el problema y esto es lo que hemos hecho con una resolución en defensa de Cuba, que hace varias horas, una vez que el congreso la votó, la hemos mandado a los medios de comunicación para que se difunda.

El pantano de Milei

En este marco tenemos a Milei-Caputo, acá en la Argentina, con una prensa, por ejemplo Clarín y la Nación, que todos los dìas le baja el pulgar, mostrando que hay un gobierno en crisis frente a su propia clase social, ni qué decir frente a las masas. Esto se encargan de difundir los medios: que, como Trump, Milei va a morir de pie, es decir, con el ajuste hasta la tumba. El eje estratégico de Milei es el pago de los intereses de la deuda, sin refinanciación o reestructuración del capital, sino con más endeudamiento, o sea, hasta que el pantano se lo trague. Esta es la orientación oficial, el método que sigue. El ajuste está provocando una bronca popular de la gran siete, las contradicciones del sistema están provocando una crisis en espiral - en el transporte, en el sistema de salud, en el sistema previsional, en la educación, en el empleo y en las barriadas. Los tres poderes del estado marchan a la deriva.

La burguesía está preparando un frente como el que le ganó a Orban, con un apoyo tácito o abierto de toda la supuesta izquierda de Hungría. O como el que armó Lula armó en Brasil, con toda la derecha, para ganar a Bolsonaro por la mínima. En este frente Lula integró a toda la burguesía que lo derrocó - un frente con quienes derrocaron a Dilma Rousseff y lo metieron a èl en cana. No se logró con facilidad; tejieron, destejieron y volvieron a tejer, con la idea de que si seguía Bolsonaro, Brasil ingresaría en un impasse insondable e incluso en un golpe militar, como ocurrió efectivamente durante el proceso electoral y luego contra el gobierno de Lula. El golpe de Estado de Bolsonaro puso a prueba la solidez de este frente; este frente demostró que era sólido en el Poder Judicial y en la nueva cúpula de las fuerzas armadas. Con un gobierno de 36 ministerios para repartir entre cada partido y la continuidad del presupuesto secreto para cada legislador, Lula ha conseguido llegar a las elecciones presidenciales de octubre próximo. La mayor parte de los trotskistas brasileños, aglutinados en el Psol, apoyaron al frente de Lula, algunos en primera vuelta y otros en el ballotage, y lo hacen regularmente en el Congreso.

Acá, en Argentina, se está intentando armar un frente similar pero no hay un Lula; lo más próximo a Lula sería Cristina, pero sin el poder de convocatoria del corinthiano, ni el mismo apoyo del imperialismo, como fue con Biden; el intendente de La Matanza ya ha empezado a cooptar macristas y el ubicuo Pichetto se mueve para atrapar a todas las moscas, CFK incluida. En la bolada, hemos descubierto que Guillermo Moreno apoya a Netanyahu, o sea que este interlocutor de CFK es un fascista redondo.

El oportunismo del FITU, contado desde adentro

En el campo de lo que llamaría centro izquierda, pero oficialmente se llama izquierda, que es el FITU, ha pasado algo muy interesante. El PTS ha denunciado al resto del FITU, o más precisamente al MST y a IS, de pro peronista y al aparato del PO de entregar la lucha de FATE. Un error fenomenal sería caracterizar a este choque como una riña. No es una riña, a pesar de que realmente lo parece, porque el PTS denuncia al FITU como un frente oportunista, que en el caso de FATE se convierte en una denuncia de contrarrevolucionario (contra la clase obrera misma).

Naturalmente que los otros pueden acusar al PTS también de pro-peronismo, porque, por ejemplo, Myriam Bregman se encontró con Cristina y le dio un apoyo político personal con motivo de la condena judicial. Tendríamos que el FITU es un frente oportunista, cuyos integrantes se denuncian como oportunistas. Naturalmente nosotros sabemos que el PTS, en FATE. fue a la cola del aparato del PO, en cuanto a la prioridad de las acciones legalistas y legislativas por sobre la ocupación de la planta, y que llama a un partido de trabajadores con Furlán, el burócrata kirchnerista de la UOM, o a un frente con el peronista PCR en Suteba Matanza en función de integrarse al aparato sindical. Han sacrificado la toma de Fate por un montón de gestiones al pedo y fotos. Es decir que en el aparato del Partido Obrero se desarrolló una concepción, de que la alianza superestructural con la burocracia es un factor de fuerza. La acusación que hace el PTS contra el FITU, que es muy dañina para el FITU, y la réplica del FITU y todo lo demás que vendrá de un modo u otro; esta destrucción no es ‘compensada’ por el ascenso en la imagen de Myriam Bregman ante la opinión pública, porque la mejora de imagen es un fenómeno episódico, especialmente cuando se le asigna a un individuo, y no una colectividad política; lo ilustra el destino sufrido por los éxitos electorales de Luis Zamora. El diario La Nación, acabo de ver, coloca la crisis del FITU en el contexto de la promesa electoral que representaría Bregman.

Entonces todos ponen el foco Myriam Bregman y nadie pone el foco en la denuncia política recíproca que se hacen en todo el FITU, a saber, que es una ‘construcción’ (perdón por la contradicción) oportunista;

Nosotros antes de fundar y promover al FIT(no FITU) escribimos que este era un frente oportunista, en febrero de 2011; simplemente, reunía corrientes con planteos históricos contradictorios. Pero como todo ocurre en numerosas circunstancias políticas, se trata de abordarlas concretamente sin mengua de principios y estrategias. En esa situación se presentaba como un tránsito obligado por las PASO; y no por las PASO con fines electoralistas- es decir pasar las PASO para integrarse al sistema electoral, sino, para valerse de ellas como tribuna de propaganda y agitación socialista, como lo habíamos hecho con gran eficacia en la Legislatura porteña, donde fuimos acusados por la derechista Ucede, al final del mandato de haber hecho un “trabajo subversivo dentro del aparato del estado” (dixit Crespo Campos). Era, por eso mismo, un método de apoyo al lado progresivo de las ilusiones democráticas de las masas, como es contar con parlamentarios socialistas.

La campańa electoral del FIT se caracterizó por un permanente ataque público del PTS al Partido Obrero, y una polémica de alto voltaje programático de nuestra parte. Para la campaña de 2013, redacté un manifiesto político que rompía con toda la línea programática nacionalista burguesa del PTS e IS, Lamentablemente, accedí a la opinión de los compañeros del Comité Central del Partido Obrero de presentarlo al FIT, en calidad de un documento común; que esas direcciones aceptaron muy rápidamente, sin objeciones virtualmente, esquivando una polémica política. En una polémica en la Universidad de La Plata, un destacado sociólogo afín al PTS (Bonavena) señaló que el FIT era producto de “la necesidad” y no de una coincidencia política. Le respondí que la política es la conciencia de la la necesidad, concretamente. Hubiera sido un oportunismo de fatales consecuencias procurar coincidencias de principios para armar un frente electoral. Las denuncias políticas muy serias del PTS, revelan un oportunismo de principios, programas y políticas del FITU, que le conciernen igualmente al PTS.

Acerca de esto quiero ser perfectamente claro. La política del aparato del PO y también del FITU frente a la ocupación de FATE y a la trayectoria inmediata precedente, ha sido y sigue siendo anti-obrera. La conquista de la dirección del Sutna y de los cuerpos de delegados de las fábricas principales no ha servido para organizar a la clase obrera y desarrollar su conciencia de clase, sino para fragmentarla y llevarla de derrota en derrota, en función de intereses de aparato. Esta experiencia no ha producido una polémica realmente tal en el Neumático. De esto no se vuelve. La forma ‘inferior’ de la lucha, que según el PTS es la electoral, ha cubierto todo el escenario del FITU. Abandonar una ocupación de fábrica, tolerar previamente 200 despidos, hacer asambleas informativas donde no se puede votar; declarar Conducción al secretario general, o sea adoptar los peores métodos de la peor burocracia peronista; obedecer y cumplir , de casa al trabajo y de trabajo a casa; condena a cualquier fuerza que se reclame socialista o incluso solamente de izquierda.

A la luz del desgaste promovido contra la ocupación d Fate, creo que he sido injusto con la burocracia peronista. Por ejemplo, cuando se ocupó el Frigorífico Lisandro de la Torre, en enero de 1959, se levantaron barricadas en Mataderos y las 62 Organizaciones peronistas declararon la huelga general indefinida en todo el país. O, por ejemplo, cuando la Justicia decretó la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica en 1967 -si no le pego en el palo-; Augusto Timoteo Vandor, el burócrata de los burócratas, electrificó la sede central de la UOM en Capita,l se metió con centenares de obreros adentro, e impidió el ingreso de la policía y los jueces y quebró el intento de intervención.

En la campaña electoral que está desarrollando el PTS solamente quiero hacer notar algunas cosas, porque una caracterización concreta de ella es aún prematura. Llama la atención, de todos modos, la recuperación que hace del planteo del “No pago SOBERANO de la deuda externa”, de acentuado carácter legalista. Esto ocurre, por otra parte, cuando la Justicia de Nueva York acaba de reivindicar el carácter SOBERANO de Argentina para estatizar parcialmente a YPF en violación de sus estatutos reconocidos por la Comisión de Valores de la Bolsa de esa ciudad. Cualquier giro hacia la izquierda de parte del electorado debe ser observado y seguido con atención, pero con mayor atención aun a si las fuerzas en presencia se adaptan al sector más atrasado de ese electorado y a su mínimo denominador común, o si se proponne hacer avanzar su conciencia política socialista. Las limitaciones de una Mandani argentina, se han hecho visibles en el gobierno de la ciudad de Nueva York.

Bueno. Argentina necesita un gran partido de la clase obrera, un partido de trabajadores; pero no un amontonamiento político, porque un amontonamiento político de trabajadores no lleva a ningún lado, carece de objetivos estratégicos y finalmente conduce a una frustración. Cuando la clase obrera aparece como multitud sin contenido, la dirección política pasa inevitablemente a manos de la pequeña burguesía, como ha ocurrido desde su fundación con el PT de Brasil. Nosotros promovemos un partido de la clase obrera, y de hecho hemos sido los fundadores del Partido Obrero en término de sus propósitos. La propuesta de formar un partido indiferenciado de trabajadores es un llamado a disolver el FITU – un cálculo subalterno. El único contenido político que puede tener un partido de trabajadores que promueve los intereses históricos de la clase obrera, es socialista, internacionalista y revolucionario. Por internacionalismo se entiende y sigue vigente, sin rivales a la vista, la construcción de la IV Internacional. ¿Qué otro contenido u otro programa puede tener?

Cuando la crisis mundial, la crisis de dominación política del imperialismo, el callejón sin salida de Milei, el agotamiento de la burguesía, los ajustes y todo lo demás, preparan el terreno y la conciencia de luchas severas y una agudización de la lucha de clases, el partido de los trabajadores es una salida centrista de derecha. “Amortigüemos la conciencia de la crisis, no preparemos a nadie para el estallido histórico de los antagonismos sociales”; es una solución de derecha. Es decir que en este congreso hemos aprendido cosas y desarrollado una mejor comprensión de las perspectivas y de las tareas para acercarnos a la realización de esas perspectivas.

El PTS acaba de cambiar su carátula de “Fracción Trotskista” por “Revolución Permanente”; pero ¿qué entiende por Revolución Permanente? En una reciente mesa debate sobre Cuba, Christian Castillo aseguró que la Revolución dirigida por la pequeña burguesía anti-imperialista cubana había llevado a Cuba a un régimen socialista. No hace falta entonces un partido obrero internacionalista, ni un partido de trabajadores, salvo que fuera un partido pequeño burgués de trabajadores. A mi turno respondí que esa Revolución había conducido al bonapartismo, un recurso burgués, no un recurso proletario. Y también al stalinismo y al militarismo latinoamericano. En estas condiciones, el cambio de carátula del PTS es ominoso.

El oportunismo, ¿qué es? Es el posibilismo, proponerse lo posible en cuanto a lo inmediato; es lo opuesto a una construcción estratégica sistemática. Pero lo que ahora parece imposible se transforma en posible a través de la construcción sistemática.

Entonces, cuidado compañeros, en la militancia cotidiana no se acerquen a soluciones rápidas por aquello de que esto es lo que podemos hacer ahora. El asunto del oportunismo ha sido objeto de intensísimos debates en este Congreso y hemos votado a fondo por una construcción sistemática de Política Obrera por medio de la propaganda y la agitación política para desarrollar iniciativas de luchas y participar en todas ellas.

Entonces, hemos hecho todo un debate intenso de dos días, y abrimos una nueva etapa.

Viva la IV Internacional.

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