Mar del Plata: Textilana entró en concurso preventivo de crisis

Escribe Fernanda Díaz

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Luego del despido de 150 operarios en julio de 2025 y de la suspensión de 175 trabajadores desde noviembre hasta el 30 de marzo del presente año, la empresa conocida por su marca de pulóveres Mauro Sergio y con más de 45 años de historia en Mar del Plata, confirmó el lunes 20 de abril el inicio del concurso preventivo.

Atribuyó la decisión a la fuerte caída del consumo y al deterioro del contexto macroeconómico. Mediante un correo interno enviado al personal, comunicó que “ante la situación económica que estamos atravesando”, el objetivo es el de “ordenar la situación de la empresa y asegurar la continuidad de la actividad productiva”.

“Decisiones firmes” para deshacerse de los trabajadores

Más claro fue el comunicado emitido públicamente por la firma, con amplia cobertura en los medios locales y nacionales, donde se sostiene que el contexto macroeconómico actual exige “decisiones firmes” para “garantizar la plena operatividad de nuestra estructura industrial, proteger el valor de nuestra marca y asegurar el pleno abastecimiento de mercadería a todos nuestros clientes”.

El comunicado remata reafirmando “la confianza en el país” y en su propia vocación de producción de calidad, “adaptando nuestros procesos a las nuevas exigencias de eficiencia que el mercado global y nacional demandan hoy” (Infobae, 21/4).

Sin hacer referencias explícitas al futuro de los 175 trabajadores recientemente reincorporados y que ya sufrieron una reducción salarial del 78 %, las alarmas volvieron a encenderse: “recién volvimos y ya estamos otra vez con el fantasma del cierre”, confesó un operario que pidió reserva de su identidad. Puertas adentro de la fábrica, algunos obreros y obreras ya mismo se encuentran en negociaciones con la patronal para aceptar su desvinculación laboral.

Textilana, como tantas otras empresas que intentan “reestructurarse”, tiene una extensa trayectoria en servirse de las recurrentes crisis del capital, para rápidamente, descargarlas sobre las espaldas de los trabajadores. Lo hizo durante la pandemia, pero también antes y como ha quedado demostrado, en los últimos años. La “reestructuración” ocurre ahora en medio del ensordecedor silencio de su comisión interna, el de todas las burocracias sindicales, desde los gremios del sector hasta la CGT; que han abandonado sistemáticamente y por completo a sus trabajadores, y con la complicidad del conjunto de los partidos patronales que se presentan como el recambio al régimen antiobrero de Milei-Caputo en el 2027, pero que han avalado de facto y en el congreso, desde la Ley Bases hasta la reforma laboral.

La política llevada adelante por el gobierno liberticida, con la avanzada de las importaciones, el cierre de fábricas y la ola de despidos, en un cuadro de derrumbe del salario, del consumo interno y de extensión y agudización de la miseria social, no es otra cosa que la expresión de la declinación irrefrenable del capitalismo.

Desde Política Obrera planteamos:

Prohibición de despidos y suspensiones.

Que la patronal sostenga los puestos de trabajo, que se repartan las horas disponibles sin afectar el salario.

Organización de los trabajadores para llevar adelante la ocupación de toda fábrica que cierre o despida.

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