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Unas 30 instituciones de Rio Negro, Neuquén, La Pampa y Chubut informaron que, ante la falta de repuesta del gobierno, han decidido que a partir del lunes 27 suspenderán la atención de los afiliados a la obra social.
En esta zona se atienden unos 300.000 afiliados, entre ellos 110.000 sólo de Río Negro. La medida se debe a la deuda que mantiene PAMI con dichos prestadores y al retraso en la actualización del valor de los aranceles, que no aumentan desde diciembre. Su último incremento fue del 16% en todo el año 2025. Las entidades aseguran que desde el lunes solo se atenderán urgencias. También dicen que desde la semana pasada están suspendidas las cirugías no urgentes. Hace tiempo que hay, entre otras situaciones, prestaciones suspendidas.
Con una jubilación mínima para el mes de abril de 2026, de $380.319,31 más un bono miserable congelado desde hace dos años de $ 70.000, es imposible acceder a una prepaga
Los jubilados en esta situación, sumarán las filas de las estadísticas de aumento de muertes por todas las causas, en mayores de 65 años. Ya no se trata de comprar remedios o comer. Se trata de morir. Según un médico de cabecera asistente a la movilización de profesionales de la salud en la ciudad de La Plata, se le han muerto más jubilados en este periodo que en Pandemia (El Editor Platense).
Como es de público conocimiento, a la deuda de PAMI con los prestadores de 500.000 millones de pesos (clínicas, sanatorios, farmacias, médicos), se suma el atraso del Ministerio de Salud en las transferencias de fondos adeudados por 1.000 millones de pesos. ¿Dónde está esa plata?
La reunión de hace dos semanas de Luis "Toto" Caputo y Mario Lugones, el ministro de Salud, ante estas cuestiones, no derivó, como era de suponer, en ningún anuncio concreto, salvo el comentario de Lugones, anunciando que estaban haciendo pagos a la obra social. Según Infobae, el gobierno ha transferido 150.000 millones de pesos para empezar a normalizar el conflicto de PAMI con las prestadoras.
En todos los lugares del país los afiliados vienen sufriendo las consecuencias de un PAMI arrasado durante décadas por los distintos gobiernos: Las urgencias se atienden, cuando se atienden, en las guardias, colapsadas por la la falta de enfermeros, y de médicos a los cuales les han bajado el valor de sus honorarios a $ 2.100, una reducción del 50 %.
Suman a esta debacle, los medicamentos cada vez más caros y que ya no son al 100 %. Muchos de ellos de enfermedades crónicas ausentes en el nomenclador de PAMI. La enfermedad es crónica, el medicamento no. Ni siquiera sabemos hasta cuándo tendremos remedios. El Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires ya avisó que la situación dificulta la reposición de los mismos. La entrega de los medicamentos quedará sujeta al stock disponible.
Se suman también los copagos en casi todas las ciudades del interior, los turnos a largo plazo, con dos a tres meses de espera, los insumos urgentes o necesarios que no llegan. O llegan cuando ya es demasiado tarde. La atención de jubilados que deben trasladarse por su cuenta en la mayoría de los casos, para poder ser atendidos después de horas de espera, en ciudades lejanas a su domicilio. La problemática de los médicos de cabecera trae aparejado que, al no tener acceso al profesional, tampoco se puede concurrir a los especialistas que ellos derivan y que son la mayoría que atiende a los jubilados. También se agregan los conflictos de los enfermeros y de los trabajadores de PAMI. Los que no han sido echados ganan sueldos de miseria, les deben sueldos y no dan abasto con la atención.
La lista de la mala o nula atención de los afiliados al PAMI es extensa y muy grave.
Somos más de cinco millones de jubilados expuestos a quedarnos sin obra social, expuestos al exterminio. Venimos denunciando todo esto y movilizándonos los miércoles en Congreso y en todo el país, con concentraciones en las puertas de los PAMI.
La intención de estos liberticidas es vaciar la obra social. Desmantelar el PAMI y privatizarla con un esquema similar al de las AFJP. Tienen que cumplir con las exigencias de los capitales extranjeros y con el pago de la deuda externa.
Pedimos la restitución de las prestaciones, la medicación al 100% para todos los jubilados, aumento de jubilaciones y salarios. Que se abran los libros contables que serán revisados por los que deben dirigir el PAMI, sus afiliados y sus trabajadores.
La unificación de los jubilados y los trabajadores de PAMI y de las clínicas que trabajan con la obra social, nos permitirá organizarnos y desarrollar acciones en conjunto para preparar una huelga general.
