Escribe Gabriel Meggiotto
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El 28 de abril, las elecciones del STIA en Concepción del Uruguay dieron como ganadora a la lista Blanca, asociada a la burocracia de Miguel Klenner, que se desprendió del frente Celeste y Blanco. Sin embargo, la lista Naranja, que agrupa a gran parte del activismo obrero en la planta, quedó en segundo lugar con solo diez votos menos.
El total de votos fue de 607, una cifra considerablemente menor a los aproximadamente 855 votos de las elecciones de 2022. Esta baja se explica por los despidos que la patronal llevó adelante en los últimos cuatro años, y también porque solo los afiliados pueden votar a las autoridades. Los resultados fueron: lista Blanca, 219 votos; lista Naranja, 209; la vieja burocracia (lista Verde), 115; y la Celeste y Blanca de Klenner, 64 votos.
Tras su derrota, Miguel Klenner envió un audio por WhatsApp a «los compañeros de la CGT», en el que se proclamó como un ‘’luchador contra los intereses de una multinacional’’ y dijo que se iba ‘’con la frente en alto’’. Afirmó también que Julio Chamorro, quien encabeza la lista Blanca, ‘’tiene tendencias al peronismo’’, por lo que consideró la suya una victoria, ya que no ganaron ‘’los zurdos’’ de la Naranja.
La Celeste y Blanca ha colaborado con la patronal desde su asunción: permitió los despidos en la planta, los recortes salariales e incluso el cierre en el frigorífico de Beccar, en Entre Ríos. También maniobró junto al FTIA y la patronal para que esta no pagara los salarios adeudados, pese a existir una conciliación obligatoria vigente, proponiendo medidas para beneficiar a la empresa, evitar el pago total de los salarios y la reincorporación de los despedidos, en lo que terminaron siendo las jornadas de lucha de febrero de 2025.
Klenner también dijo que ‘’los compañeros entendieron que un sindicalista que lucha por los trabajadores no se vio’’, y en eso estuvo en lo correcto. La derrota aplastante de la Celeste y Blanca se debió a que no lucharon, sino que operaron con la misma lógica de conjunto que el resto de las burocracias sindicales - ‘’el sindicato queda, los trabajadores pasan’’. Al igual que otros sindicatos de la CGT, permitieron que el ajuste avanzara y que las paritarias se mantuvieran a la baja, sin poner en riesgo el equilibrio fiscal del gobierno de Milei.
La lista Blanca será una continuidad de esta política de colaboración de clase. En medio de la profunda crisis de Granja Tres Arroyos, la nueva burocracia funcionará como salvavidas de la patronal y verdugo de los trabajadores. En cambio, la lista Naranja -nucleada por activistas obreros que reunió 209 votos- tiene la posibilidad de desarrollar una corriente de lucha independiente y derrotar a la patronal en sus intentos por despedir, suspender, recortar salarios, e impedir que los 180 días solicitados por la empresa deriven en un cierre masivo de plantas y granjas, o en un cambio total del régimen laboral en favor de los intereses patronales.
