Escribe Daniela Magoc
Peligran tratamientos oncológicos y la atención de 700.000 pacientes.
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Los hospitales que dependen de la Universidad de Buenos Aires se encuentran en estado terminal. Así lo expresaron sus directores en la conferencia de prensa realizada en las puertas del hospital de Clínicas el martes pasado. Advirtieron que contaban con recursos para funcionar por sólo 45 días, luego de lo cual no podrían garantizar la atención. Esto debido al desfinanciamiento por parte del gobierno liberticida, que ha dejado de enviarle las partidas presupuestarias corrientes. Previamente, el 29 de abril, los trabajadores de toda la red de hospitales que dependen de la UBA adhirieron al paro convocado por los distintos gremios universitarios docentes y no docentes.
Desde las puertas del Hospital de Clínicas, Marcelo Melo (director del Hospital de Clínicas) Roxana del Águila (directora del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo) y Norberto Lafos (director del Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari), denunciaron que en lo que va del año, el Gobierno no envió fondos presupuestados por casi $80.000 millones. De estos fondos, un cuarto debió haberse ejecutado entre enero y abril y son vitales para el funcionamiento de los hospitales.
La Red UBA cuenta con seis hospitales: Hospital de Clínicas “José de San Martín”; Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”; Instituto de Investigaciones Médicas “Alfredo Lanari”; Instituto de Tisioneumonología “Prof. Dr. Raúl Vaccarezza”; Hospital Odontológico Universitario y Hospital Escuela de Veterinaria. El desfinanciamiento pone en peligro la atención de los más de 700.000 usuarios y la formación de profesionales, que cumplen funciones clave en investigación y docencia.
Marcelo Melo declaró que el Hospital de Clínicas está funcionando al 50 %. Por su parte, Norberto Lafos, del Instituto Lanari, denunció que “Los insumos están dolarizados, siguen aumentando. Los costos de medicamentos de atención son prácticamente inaccesibles. Llega un momento en que nuestra responsabilidad nos lleva a decir basta: hasta dónde podemos llegar o hasta cuándo”.
En el Instituto Roffo, hospital de oncología, peligran los tratamientos y desde hace un año no funciona el equipo de radioterapia, esencial para el tratamiento oncológico. Además, dejaron de atender a pacientes que no poseen obra social y hay servicios vaciados por el éxodo de profesionales por las condiciones laborales. Frente a esta situación, los directivos del hospital salieron a buscar fondos propios con una gala a beneficio para cubrir necesidades básicas como actualizar los equipos, afrontar refacciones edilicias urgentes o mejorar las instalaciones. También acudieron a empresas privadas como Siemens. Los trabajadores del instituto, por su parte, el día 23 de abril llevaron adelante una jornada de visibilización junto a usuarios y usuarias, en defensa del hospital. En la última asamblea, a mediados de abril, votaron impulsar una campaña por aumento de salarios para los trabajadores monotributistas, quienes cobran salarios por debajo de la línea de indigencia. También resolvieron organizar una asamblea general invitando a la comisión directiva de APUBA (sindicato de trabajadores no docentes de la UBA).
Además de exigir la implementación de la Ley de financiamiento universitario, los trabajadores de los hospitales universitarios reclaman una recomposición salarial del 55 %. Los bajos salarios están empujando a un éxodo de profesionales especializados. “¿Cómo hago para retener a un neurocirujano, a un cirujano ortopédico, a un especialista o a un jefe de servicio que tiene cuatro o cinco doctorados con $2.000.000?”, exclamó el Director del Hospital de Clínicas en la conferencia de prensa.
Como era de esperarse, el gobierno liberticida respondió atacando el reclamo. A través de su cuenta de X, el Ministerio de Capital Humano declaró que “considera inadmisible que, mediante amenazas de medidas de fuerza, una universidad pretenda apropiarse del crédito presupuestario destinado al conjunto de los hospitales universitarios nacionales e imponer criterios de distribución de una partida que pertenece al sistema universitario completo y no a una sola institución”. Y afirmaron que “El reclamo de la UBA apunta a obtener una asignación adicional sobre la partida ´Hospitales Universitarios´”. Desde el Ministerio afirman que “el área aún debe contemplar su distribución entre todas las casas de estudio que cuentan con hospitales”, pateando la pelota para adelante.
El dinero para que funcionen los hospitales está contemplado en un ítem específico del presupuesto universitario que requiere de una autorización administrativa extra del Poder Ejecutivo para utilizarse. Hay otro ítem denominado “función salud” que hoy asciende a $34.505.738.992 y se destina para las carreras vinculadas a la medicina y, por lo tanto, puede usarse para los hospitales. El dinero de la función salud es el que el Gobierno transfirió, pero aún no se transfirieron aquellos de la partida de “Hospitales universitarios” (La Nación, 6/05).
La crisis de los hospitales universitarios se enmarca en el contexto de desfinanciamiento general de las universidades nacionales y del incumplimiento por parte del gobierno de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada por el Congreso, luego ratificada tras el veto presidencial y respaldada por fallos judiciales.
Los trabajadores de los hospitales que dependen de la UBA ya se encuentran organizando la convocatoria a la marcha federal universitaria convocada para este 12 de mayo, estableciendo como punto de encuentro Plaza Houssay. La junta interna de ATE Garrahan anunció que se va a plegar a la movilización.
En defensa de la universidad pública y de la salud sobran motivos para marchar.
Organicemos la más amplia participación con asambleas, cortes de calle, clases públicas y todo tipo de acciones en los lugares de trabajo.
