Israel construye una nueva carretera “para llevar a un millón” de israelíes a Cisjordania

Escribe Olga Cristóbal

La “limpieza étnica” a todo vapor.

Tiempo de lectura: 4 minutos

La vertiginosa colonización sionista de Cisjordania se cumple sembrando el terror y desalojando a sus pobladores con bandas fascistas de colonos, el ejército de ocupación israelí y también con cemento y asfalto.

La Municipalidad de Jerusalén está construyendo una carretera de circunvalación, la 45, destinada únicamente al tráfico proveniente de los asentamientos sionistas para conectarlos más rápidamente con Jerusalén. Según la ministra de Transporte, Miri Regev, el objetivo es “llevar a un millón de residentes a Judea y Samaria” (nombre bíblico utilizado por el sionismo para referirse a Cisjordania).

Por el contrario, decenas de miles de residentes palestinos, que viven junto al trazado previsto, no tendrán acceso a la autopista porque la ruta no tendrá una salida que los conecte y “restringirá aún más el movimiento de los residentes, agravando los embotellamientos ya existentes” (Haaretz, 6/5).

De ese modo quedarán aislados los 140.000 residentes del Barrio de Kafr Aqab, de Jerusalén Este, aunque supuestamente son ciudadanos “árabes israelíes”. Hace veinte años, Israel levantó un muro de separación que obliga a sus habitantes a atravesar puestos de control, los infames checkpoints donde la soldadesca sionista se permite retener a su antojo a mujeres en trabajo de parto, enfermos graves, trabajadores y escolares que necesitan entrar a la ciudad, dado que la mayoría trabaja o estudia en Jerusalén. Niños y adultos se ven obligados a levantarse antes del amanecer para cruzar el checkpoint.

El comité de Kafr Aqab denunció que “los residentes sufren una dependencia total del checkpoint de Qalandiyah”, conocido por su brutalidad. Para evitarlo, muchos utilizan el checkpoint de Hizma, pero a partir de la construcción de la Ruta 45 el camino que conecta Kafr Aqab con Hizma será cerrado.

Las obras bloquearán durante varios meses una de las únicas dos salidas del barrio hacia Jerusalén, obligando a los residentes a desviar sus trayectos hacia el ya saturado Qalandiyah. Los habitantes de Kafr Aqab pueden tardar horas en ingresar a la ciudad, horas en que son hostilizados por los soldados y a veces por colonos. El sionismo es especialista en construir guetos.

El suburbio de Al Eizariya, tres kilómetros al este de Jerusalén, recibió esta semana unas 50 órdenes de demolición inmediata de comercios situados en la carretera principal, sobre la que Israel quiere construir un paso directo con Maale Adumim, su mayor asentamiento en Cisjordania.

A los talleres, almacenes y demás comercios llegaron blindados militares para “recordarles” a sus propietarios palestinos que tienen que desalojar la zona antes de este domingo. Les informaron que ejecutarán las demoliciones a pesar de que sus tribunales aún no han dado respuesta a las apelaciones de los vecinos de Al Eizariya. “El tribunal soy yo”, contestó el oficial a cargo del operativo.

Las demoliciones están relacionadas con la nueva carretera que conectará Jerusalén con el asentamiento de Maale Adumim, donde más de 40.000 colonos israelíes ocupan territorio palestino. Para construir la nueva carretera, el Estado ya expropió 280 km2 de tierras palestinas.

"Llegan, empiezan a hacer fotos y te dicen que esta es un área militar. Pero esto no es un área militar. Es tierra palestina, propiedad milenaria de los palestinos, no de ellos", reclama Abu Ghalia, dueño de una carnicería que será demolida junto a su hogar.

La ruta es construida por la empresa de infraestructura de la Municipalidad de Jerusalén, artífice de varios grandes proyectos destinados a conectar la ciudad con los asentamientos circundantes. Por ejemplo, la Ruta 4370, conocida como la “carretera del apartheid”: su lado occidental está destinado a palestinos, que no pueden ingresar a Jerusalén, mientras que el lado oriental sirve a los colonos israelíes, que ahora pueden llegar más fácilmente desde los asentamientos de Cisjordania a barrios de Jerusalén como French Hill y Mount Scopus. Esa ruta está dividida en el medio por un muro de ocho metros de altura: un lado sirve a los palestinos y el otro a los colonos.

Es un plan de ocupación a gran escala: el gobierno de Netanyahu informó que pretende avanzar con E1, un nuevo proyecto de construcción que abarca unos 12 km2 con alrededor de 3.400 unidades de vivienda en Cisjordania.

El área conocida como E1 se ubica entre Jerusalén Este y Maale Adumim, y de hecho rompe la continuidad geográfica entre el Norte y el Sur de Cisjordania. “El Estado judío considera estratégicamente importante la zona para consolidar la conexión entre Jerusalén y Maale Adumim (Iton gadol, 6/5).

A fines de abril, los colonos bloquearon con alambrados de púas el camino que lleva a la escuela de la comunidad beduina de Umm al-Khair. Docentes, padres y alumnos se reúnen cada mañana a las 7 frente a la barrera de púas para dar clases a la intemperie, bajo el sol, desafiando a los colonos y al ejército que los custodia.

Este domingo, en un solo día, colonos y fuerzas militares lanzaron redadas coordinadas en toda la Cisjordania ocupada, dejando varios palestinos heridos, entre ellos una mujer embarazada. Según la agencia Anadolu, los colonos irrumpieron en la aldea de Jurish y en la localidad de Aqraba, al sur de Nablus, lanzando piedras contra viviendas palestinas y agrediendo a los residentes.

La Sociedad de la Media Luna Roja Palestina informó que atendieron a dos mujeres con cortes y golpes en todo el cuerpo, una embarazada de 35 años y una anciana.

En el centro de Cisjordania atacaron la aldea de Deir Jarir, lo que desencadenó enfrentamientos después de que las fuerzas israelíes entraran en la zona para protegerlos. En Belén, las fuerzas israelíes irrumpieron en un salón de bodas en la localidad de Doha y acordonaron la zona circundante.

Las fuerzas israelíes secuestraron a tres jóvenes palestinos en la ciudad de Al-Bireh, cerca de Ramallah. En el campo de refugiados de Jalazone ocuparon varios barrios, mientras que en Beit Ummar, los soldados lanzaron gas lacrimógeno dentro de las casas asfixiando a decenas de niños y sus familias.

Esta semana, Naciones Unidas calculó que las operaciones militares israelíes en Cisjordania desplazaron a casi 40.000 palestinos desde principios de 2025.

Los desalojos son política de Estado. En febrero, Israel aprobó un plan para declarar grandes áreas de Cisjordania ocupada como “propiedad del Estado”, donde ya más de un millón de sionistas viven en asentamientos ilegales.

La ocupación de Cisjordania y el desalojo de miles de palestinos se hace a sangre y fuego: desde octubre de 2023, el ejército israelí y sus colonos asesinaron por lo menos 1.155 palestinos, hirieron a otros 11.750 y secuestraron otros 22.000.

La clase obrera internacional debe levantarse contra esta política de exterminio que se extiende también a Gaza y El Líbano.

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