Escribe Marcelo Ramal
Recortes a Universidades, docentes y salud.
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En vísperas de la Marcha Educativa, el gobierno dispuso otro tijeretazo sobre el gasto público. Aunque afectan a más de doscientas partidas, el 70% de los ajustes corresponden a rubros relacionados con la Salud y la Educación. En el caso de las universidades, amputa otro 10% del magro presupuesto de 2026, ello, después de haber reducido a la mitad los recursos de las casas de estudio en dos años. La medida oficial también recorta al Fondo de Compensación Docente, dirigido a cubrir diferencias entre los salarios provinciales y el salario mínimo estipulado por la paritaria nacional. O las provincias cubren la diferencia, o el salario de sus docentes caerá todavía más. El zarpazo de Caputo atacó con saña a varias partidas de Salud, como las que corresponden al Instituto del Cáncer. El INTI, el INTA y el Conicet, otra vez, son “número puesto” en el decretazo del gobierno. Ni qué decir de las partidas dirigidas a subsidiar el transporte y los servicios públicos. Precisamente, el recorte fue acompañado por tarifazos en el boleto de colectivo y de trenes. Estos aumentos se anuncian cuando el desquicio del transporte público alcanza su punto más alto.
El manotazo de Caputo tiene lugar cuando al gobierno se le viene abajo la supuesta “estrella” de su plan económico, el “superávit fiscal”. Es cierto que ese superávit ha sido siempre una ficción; por un lado, porque encubre una deuda flotante (compromisos con proveedores) que el gobierno libertario posterga sistemáticamente. Por el otro, porque las cuentas del Tesoro no tienen en cuenta la carga de intereses de una parte de la deuda que emitió -la de las “Letras de Capitalización”-, que recién serán pagados al vencimiento del capital adeudado. Pero incluso con esos “dibujos”, el gobierno ha “desparecido” al superávit, como resultado de la caída feroz de los ingresos y del crecimiento de intereses de deuda. En abril pasado, los ingresos del fisco cayeron un 4,5% en términos reales respecto del mismo mes de 2025. Se trata del octavo mes consecutivo de caída, por el desplome de la actividad económica y su impacto sobre los impuestos que gravan el consumo. Por el lado de los intereses, según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) el pago de intereses subió un 62% en los cuatro primeros meses del año respecto de 2025 -el doble que la inflación- sin contabilizar, claro está, a las mencionadas “LeCaps”.
En el primer cuatrimestre del año, según la misma OPC, el gobierno ejecutó podas enérgicas en las transferencias al PAMI, Universidades y subsidios al transporte. Aun así, Caputo llegó al quinto mes del año sin poder ofrecerle al FMI y a los fondos, a quienes suplica financiamiento para afrontar los próximos vencimientos de deuda, un mango de superávit. El manotazo anunciado en el día de ayer apunta a fabricar ese “resultado positivo”: el número prometido al FMI es de 3,2 billones de pesos de superávit. El decreto de este lunes anuncia recortes equivalentes a 2,5 billones, o sea el 80% de lo que debería reunir. Caputo improvisa sobre la marcha, para remontar la cuesta de un Tesoro quebrado y poder tramitar un socorro financiero en el exterior.
Pero la decisión de anunciar estos ajustes en vísperas de la marcha educativa no fue improvisada. En los informes de las calificadoras de riesgo y los fondos internacionales, abundan las prevenciones acerca de la “reacción social” ante el ajuste oficial. Para los especuladores, el “riesgo país” no es “Kuka”, sino que está en las calles. La calificadora Fitch, que la semana pasada le subió la nota a la deuda soberana, acaba de abrir el paraguas en relación a la situación de las provincias argentinas. Señala, sencillamente, que los recortes permanentes a las partidas que involucran a gastos sociales o educativos son una bomba de tiempo para el interior del país. De cara a esa realidad, Milei-Caputo les dicen a los fondos internacionales que están dispuestos a imponer la motosierra a como sea. No han inventado nada, porque es la conducta que ha precedido a todas las rebeliones populares que terminaron con gobiernos ajustadores. El otro ingrediente han sido las crisis políticas y la descomposición interior del gobierno (sin palabras).
La provocación oficial instala en la marcha de hoy, que será extremadamente numerosa, un desafío: debe ser el peldaño de una lucha superior, la huelga general hasta terminar con la liquidación de la Universidad y con todos los ajustes.
