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En las vísperas de la Marcha Federal Universitaria para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, el gobierno dio a conocer una nueva serie de recortes brutales en el financiamiento a la educación superior, a la educación en general y al sistema científico. Según lo publicado ayer en el Boletín Oficial, se recortaron futuros gastos por casi 110.000 millones de pesos para universidades, educación y ciencia y tecnología.
El Plan Nacional de Alfabetización sufrió una poda de más de $35.000 millones y $21.686 millones para Infraestructura y Equipamiento. Los $5.303 millones que estaban destinados a obras y recursos en la UNLP, la UNSAM y la Universidad Nacional de Avellaneda también fueron eliminados. Además, se recortaron $559 millones en el rubro becas, entre otros.
La ciencia también se verá afectada por este nuevo avance del gobierno en su política de destrucción y realineamiento del sistema científico nacional. Casi $35.000 millones fueron recortados en total de diferentes áreas. A esto hay que sumar los $3.263 millones que se le quitaron al CONICET, dentro de los cuales fueron dados de baja $2.049 millones destinados a exclusivamente a becas de investigación.
Se trata de un claro desafío a la Marcha Federal Universitaria y de un mensaje para los fondos financieros. Mientras los rectores atacan a la docencia en huelga e intentan utilizar la movilización para volver a las negociaciones de una ley que reemplace a la votada, el gobierno se muestra yendo a fondo con su política de guerra contra la clase trabajadora, sus derechos, la educación, la ciencia y la salud. Aplica el método que exhibió con la interpelación a Adorni en el Congreso: exhibe su disposición a ´morir con las botas puestas´, de no recular ante los reclamos ni entregar piezas del gabinete a pesar de las revelaciones que casi a diario sacuden a la cúpula libertaria en materia de afanos. No escatima esfuerzos en respaldar a un jefe de gabinete a todas luces corrupto, incumple lo votado y refrendado en el Congreso y desoye los fallos judiciales que lo intiman a “ajustarse a derecho”. Es una verdadera banda fuera de la ley, aliada internacional de corruptos y genocidas como Trump y Netanyahu.
La política del gobierno de guerra contra los trabajadores pone en evidencia la tibieza -cuando no la complicidad- de las direcciones nacionales de los sindicatos docentes. Ante el ataque feroz de Milei y su banda a la universidad y la ciencia, han venido desarrollando el mismo esquema de paros aislados que ya había fracasado en los dos años anteriores. Para luego de la marcha universitaria, por ejemplo, no está convocada ninguna medida de lucha, lo cual coloca a las direcciones sindicales a la rastra de la política de los rectores.
En el único lugar donde la respuesta ha estado a la altura de la embestida del gobierno es en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Allí se viene desarrollando un paro por tiempo indeterminado desde el comienzo del cuatrimestre, con acciones de protesta y visibilización durante todas las semanas, y que está votado continuar la semana que viene. Por esta razón no se la da a conocer, ni desde la universidad y las direcciones de las federaciones sindicales; ni desde el gobierno que se cuida muy bien de no atacarla. Ese es el camino que la lucha universitaria debe seguir; una lucha decidida y a fondo.
Hagamos explotar las calles y las plazas de todo el país por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y contra el gobierno de ladrones, la guerra y la barbarie.
