Milei ofrenda reactores y uranio argentino al imperialismo estadounidense

Escribe Sergio Yeti

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La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) aprobó un procedimiento administrativo de “acceso preliminar para solicitudes vinculadas a la eventual presentación de iniciativas privadas”. Con esto se da posibilidad a que empresas privadas, ya sean nacionales o internacionales, puedan visitar activos estratégicos como en un tour de compras. El expediente se inició el mismo día en que arribó al país la delegación del Departamento de Estado y la autoridad regulatoria de los Estados Unidos para inspeccionar los centros atómicos del país, y se aprobó a los dos días.

El procedimiento pone a disposición de los interesados “todo bien, recurso, infraestructura, derecho, instalación, equipamiento, sistema, material, yacimiento, complejo, planta, documentación, técnica asociada, antecedente operativo, capacidad institucional o elemento patrimonial, material o inmaterial, que integre, se vincule o se encuentre bajo administración, uso, custodia, guarda, intervención o competencia de la CNEA, y respecto del cual un interesado requiera información, documentación, antecedentes, acceso, relevamiento o autorización de visita en el marco de una solicitud preliminar”.

Desde ATE indicaron que el objetivo de este procedimiento es avanzar en la privatización del reactor de investigación AR-10 y los yacimientos de uranio que se encuentran bajo jurisdicción de la CNEA - Sierra Pintada (Mendoza), Cerro Solo (Chubut), Don Otto (Salta) y Laguna Colorada (Chubut).

El interés del gobierno por abrir la cancha a la extracción de uranio se da en el marco del “Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos”, firmado con los Estados Unidos el pasado 4 de febrero. Un tratado que pone los esfuerzos nacionales en el reemplazo de la cadena de suministros que pretenden los EE. UU. en detrimento, principalmente, de China y Rusia.

En 2023, EE. UU. importó el 99 % del uranio necesario para sus centrales nucleares, principalmente de Canadá, Australia, Rusia, Kazajistán y Uzbekistán. Siendo Rusia el histórico vendedor del mineral, ha dejado de serlo a partir de que el gobierno de Biden logró aprobar una ley de prohibición de importación para el uranio ruso.

Se estima que en Argentina hay 40.000 toneladas de uranio. Las tres centrales nucleares que tiene el país consumen 200 toneladas al año; sin embargo, el uranio que consumen es importado desde Kazajistán. El interés por una nueva etapa de extracción de uranio en el territorio nacional no tiene que ver con un reemplazo de importaciones, sino con el abastecimiento a EE. UU.

El interés norteamericano por este mineral hay que verlo desde tres puntos. Primero: la guerra mundial. Ha prohibido la importación de uranio ruso, pero ¿qué pasará con el uranio canadiense? Canadá es un país que Trump amenazó con anexar y del cual proviene el 25 % de la importación total. Kazajistán y Uzbekistán (21 % y 9 % de las importaciones de uranio a EE. UU., respectivamente) se encuentran también comprometidos en la ruta de la seda, cercanos geográficamente al área de guerra (Irán y Ucrania) o con fuertes lazos político-militares y económicos con Rusia y China, en el caso de Kazajistán.

El segundo punto que lleva a las empresas a la mayor exploración y extracción de uranio es la fuerte inversión que está desarrollando el Pentágono en el área de la IA, tecnología que requiere -y se encuentra limitada por- una alta demanda energética. Entre las inversiones para IA se encuentran las inversiones para poder hacerlas funcionar. En este marco, se piensa en la instalación de pequeños reactores modulares, con capacidad para alimentar una ciudad pequeña, abocados enteramente a sostener el funcionamiento de los centros de datos (datacenter).

El tercer punto vuelve a poner a la guerra como factor principal, ahora a la luz de las armas nucleares. La producción en masa de armas nucleares podría ser el destino final real de todo el uranio que se extraiga de la Argentina, siendo que por el momento la IA tiene más de burbuja financiera que de industria rentable.

La entrega del uranio a los EE. UU. forma parte de una escalada bélica mundial que apunta a sacar al imperialismo de su retroceso histórico a partir del desarrollo de la barbarie más grande que haya visto la humanidad. La defensa de los glaciares, del agua y de los ecosistemas donde se instalen las minas debe ser discutida con este planteo.

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