Escribe Redacción
Ganemos las calles masivamente este 3 de junio.
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El sábado 30 por la tarde, fue hallado sin vida, brutalmente cercenado, el cuerpo de Agostina Vega, la joven de 14 años que había desaparecido hace una semana atrás. La confirmación de la identidad del cuerpo desató una movilización de familiares y vecinos de la víctima sobre la comisaría de la zona, que fue implacablemente reprimida. La violencia policial contrasta con la completa indolencia con la que el Estado provincial, en todos sus estamentos, ha actuado desde que se supo la desaparición de la joven. La declaración de la madre y el testimonio de quien la transportó hasta el punto identificado como “escena del crimen”, daban elementos de sobra como para producir un allanamiento tan solo unas horas después de presentada la denuncia. Pero esa medida elemental fue postergada. La movilización de este sábado, precisamente, expresó el repudio popular a la actuación de la policía y la fiscalía. El alerta “Sofia”, protocolo que se pone en marcha ante la desaparición de menores, fue activado sólo cuatro días después de la desaparición de Agostina.
El único detenido, Claudio Barrelier, ex pareja de la madre de Agostina, tiene vínculos con el pejota cordobés y es un activo barrabrava. Ante los ojos de quien pudiera verlo, Barrelier habría retirado el cuerpo de la joven de su domicilio para llevarlo al descampado donde finamente fue hallada Agostina. Las horas y los días pasaron, desde el desdén policial ante las denuncias de la madre de Agostina, una mujer trabajadora, hasta su hallazgo.
El crimen de Agostina reitera una ruta ya conocida con Candela, con Paulina Lebbos, con Chiara: asesinatos impunes, bajo la sombra de elementos ligados al Estado y a camarillas capitalistas; la completa inocuidad de ese mismo Estado, que encubre su complicida con “protocolos” y leyes que sus mismos personeros se encargan de desconocer o desfinanciar. El caso de Agostina tiene lugar a pocos días de un nuevo aniversario del Ni Una Menos. El 3 de junio de 2015, centenares de miles de mujeres y jóvenes se lanzaron a las calles tras el crimen de Chiara Páez, asesinada en Santa Fe. Hagamos de este 3 de junio una jornada multitudinaria, para reclamar justicia por Agostina y todas las asesinadas. La memoria de todas ellas será reivindicada cuando pongamos fin, junto a todos los trabajadores y oprimidos, a un régimen social que condena a la mujer trabajadora a la violencia social, laboral, doméstica y sexual; a las muertes en las masacres imperialistas; a la impunidad de los criminales, por parte del Estado y del capital.
