Escribe Camilo Márquez
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El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, exigió a su vecino Bielorrusia que desmantele en el plazo de una semana las torres de retransmisión que, según Kiev, Rusia utiliza para guiar drones contra territorio ucraniano. La advertencia, formulada durante una comparecencia junto a Nasry Asfura, el Bukele de Honduras encumbrado por Trump, podría ampliar aún más la guerra europea. Según Zelensky, los equipos se encuentran en dos regiones bielorrusas fronterizas con Ucrania y sirven para coordinar ataques con drones rusos, principalmente contra zonas civiles.
“Una semana será tiempo suficiente para que las autoridades bielorrusas desmantelen el equipo. Si no lo hacen, lo haremos nosotros” (The Kiev Independent 19/6). Hasta ahora, Zelensky había acusado repetidamente a Bielorrusia de colaborar con Rusia y de preparar posibles ataques. Esta es la primera vez que Kiev amenaza con golpear en territorio bielorruso de forma preventiva. La declaración se produce tras un reciente incidente en la región rusa de Bryansk, donde un dron ucraniano -según Moscú y Minsk- atacó un autobús que transportaba niños bielorrusos, causando heridos y la muerte de la conductora. Ucrania negó responsabilidad y lo calificó de posible provocación rusa. Minsk ha advertido que se reserva el derecho a responder: “(...) lo que preocupa a los funcionarios ucranianos y europeos es que Moscú está intentando integrar a Minsk cada vez más estrechamente en sus esfuerzos bélicos, incluso mediante ejercicios nucleares conjuntos a principios de este año” (The Guardian, 18/6).
Al inicio de la “operación especial” rusa en 2022, Lukashenko posicionó a Bielorrusia como anfitriona neutral de las conversaciones de paz - los Acuerdos de Minsk de 2014 y 2015. Lukashenko había rechazado la instalación de una nueva base aérea rusa en su territorio. Sin embargo, tras las controvertidas elecciones en Bielorrusia, en agosto de 2020, y la dura represión de las protestas masivas, Bielorrusia estrechó su alianza con Rusia en los ámbitos militar, político y económico. Hoy se considera un socio clave para Moscú, con presencia de tropas y armamento ruso -incluido el nuclear- en su territorio, y el suministro de combustible a las fuerzas rusas. “Si ustedes [Occidente] transfieren armas nucleares a Polonia o Lituania, a nuestras fronteras, entonces recurriré a Putin para recuperar las armas nucleares que entregué sin condiciones en 1994", citaba la BBC en ese momento. El movimiento de Bielorrusia permitiría a Rusia situar sus armas nucleares puerta con puerta con Polonia, entrada territorial a la Unión Europea.
Ucrania también acusa a Bielorrusia de permitir el uso de su espacio aéreo y territorio para ataques, algo que Minsk niega.
El presidente francés, Emmanuel Macron, que habló por teléfono con el bielorruso a finales de mayo, “subrayó los riesgos para Bielorrusia de dejarse arrastrar a la guerra de agresión de Rusia en Ucrania” (Infobae). Desde que Trump regresó a la Casa Blanca, se habla de un “deshielo”. Lukashenko ha liberado a cientos de presos políticos como parte de acuerdos que levantaron algunas sanciones de Estados Unidos.
Aunque abrir un nuevo frente terrestre resultaría costoso para Ucrania, dada la escasez de efectivos, fuentes en ese país indican que la opción principal serían ataques aéreos con drones contra objetivos estratégicos, como refinerías y otras instalaciones industriales bielorrusas. “El comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, Robert Brovdi, afirmó que el Ejército ya ha identificado «500 objetivos potenciales» en Bielorrusia” (EuroNews 27/5).
Para otros observadores Zelenski busca curarse en salud: “Kirilo Budánov, jefe de la oficina presidencial y exjefe de inteligencia de Ucrania, matizó pocos días después el nivel de amenaza, al asegurar que el riesgo “no es inminente” y que cualquier movimiento de tropas sería detectado previamente” (El País, 25/5).
Ucrania ha intensificado en las últimas semanas sus ataques con drones contra Moscú y refinerías cercanas, logrando paralizar temporalmente instalaciones clave de procesamiento de petróleo en la capital rusa. Estos golpes se suman a operaciones similares en Crimea y otras regiones rusas. En 2026, Rusia ha registrado ganancias territoriales modestas en varios sectores, principalmente mediante tácticas de infiltración y asaltos con pequeños grupos de infantería. Las tácticas rusas suelen consistir en el envío de grupos reducidos de soldados (entre 4 y 10 hombres), apoyados en algunos casos por vehículos ligeros, contra posiciones ucranianas fortificadas.
Zelensky ha propuesto un cese al fuego a lo largo de la línea actual de contacto y el inicio de negociaciones directas. Moscú, sin embargo, ha mostrado resistencia a hacer concesiones.
En Ucrania, las estimaciones de bajas son muy elevadas en ambos bandos, aunque las cifras exactas son difíciles de verificar de forma independiente. El conflicto ha causado millones de desplazados y graves daños en infraestructuras energéticas y ciudades.
“Los drones ucranianos están llegando al interior de Rusia, y cada columna de humo pútrido es un mensaje humillante para el presidente Vladimir Putin” (The Economist, 11/6).
Como recordaron varias agencias, el actual conflicto dura ya más que la primera guerra mundial. La amenaza de Zelensky a Bielorrusia, amenaza a extenderla geográficamente en momentos en que se ha desatado un conflicto del mandatario ucraniano con Polonia al elogiar la matanza de los nazis contra decenas de miles de polacos en la segunda guerra mundial. El conflicto entre Polonia y Ucrania data de varios siglos y ha reaparecido varias veces en la guerra presente.
