Proteger a Adorni para salvar a Milei y a la motosierra

Escribe Marcelo Ramal

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Los reclamos de la derecha “republicana” para que Adorni se vaya o para que Milei lo eche se han desgastado con el correr de los días, y no solamente porque comenzó el Mundial. Si los intentos de aprobar una interpelación contra el Jefe de Gabinete en Diputados y Senadores están fracasando, ello se debe a la colaboración del tándem Macri-Bullrich. En Diputados, el macrismo acordó con el gobierno una reunión de Comisión para el mismo día y hora en que se convocaba una sesión especial para aprobar la interpelación. De ese modo, el PRO podrá disimular su ausencia del recinto. En el Senado, Bullrich y aliados lograron imponer que una eventual convocatoria a sesionar contra Adorni requiera una mayoría agravada de dos tercios, algo inviable para los opositores. El “republicanismo” dedica sus días a la duplicidad política: masculla contra Adorni en "La Nación Más”, mientras lo blinda en el Congreso. En la parodia participa el peronismo de las provincias, que discute con el gobierno y el embajador Lamelas el destino de sus concesiones mineras. La gran burguesía mide sus pasos antes de provocarle una crisis al gabinete libertario. La repetida afirmación de que “Adorni es Milei” reforzó la luz de alerta, porque su gobierno es el garante de dos operaciones decisivas para los explotadores: eludir una crisis de deuda y asegurar el reforzamiento de la motosierra, es decir, de la guerra civil contra las masas.

Financiamiento

En los dimes y diretes en torno del caso Adorni, había circulado la “preocupación” de Luis Caputo por el “ruido” que provocaba contra la normalización financiera de Argentina y un posible retorno al mercado voluntario de deuda. Pero lejos de reclamar una destitución sumaria, el ministro de Finanzas pidió colocarle paños fríos a la crisis de gabinete, de cara a un escenario financiero incierto. En el próximo año y medio, el gobierno tiene planteados vencimientos de deuda en moneda extranjera por 30.000 millones de dólares. Entre los recursos que tiene el Tesoro por emisiones recientes; las garantías de bancos internacionales -Banco Mundial y BID- y la renovación de los Repo -préstamos de corto plazo y alto costo- el gobierno reuniría unos 13.000 millones de dólares. En cuanto a los 17.000 millones de dólares restantes, la mitad se les debe a acreedores privados y la otra mitad al Fondo Monetario Internacional. Patear para adelante la deuda con el FMI exigirá un nuevo acuerdo, stand by o de “facilidades extendidas”. Reciclar los otros vencimientos de deuda estará decisivamente condicionado por el escenario de guerra internacional y crisis financiera en ciernes - la Reserva Federal norteamericana ha resuelto mantener elevadas las tasas de interés, cuanto menos, para lo que resta del año. En ese cuadro, el gobierno liberticida deberá redoblar sus garantías de pago para obtener financiamiento. Las exportaciones energéticas en alza auguran un importante superávit comercial. Pero para comprar esos dólares, el Estado debería emitir moneda o sacar los pesos del Tesoro, a costa de nuevos ajustes de gastos, de impuestazos y de privatizaciones. El FMI ha emplazado al gobierno para extender el impuesto a la cuarta categoría y elevar sustancialmente el monotributo. En un informe sobre Argentina, el J.P. Morgan hace reposar las chances de atravesar el año financiero 2027 en la “disciplina fiscal”.

Motosierra

En este punto, el respaldo del gran capital a Adorni se concentra en la gran apuesta del gobierno liberticida: imponerle un retroceso histórico a la condición social de la clase obrera y de los explotados. El gasto previsional ha caído un 24% desde 2023, pero el FMI “protesta” porque creció su gravitación relativa en el gasto primario, como resultado del desplome de la obra pública y de los subsidios al transporte y los servicios públicos. La motosierra que se prepara sobre las jubilaciones la anticipa el PAMI, que se encuentra en un colapso de prestaciones. El jefe de la operación criminal sobre el gasto social es el ministro Federico Sturzenegger, que celebró 60.000 despidos en la administración pública y prepara otra tanda significativa para lo que resta del 2026. Sturzenegger impulsa ahora el SúperRIGI, la creación de una zona franca para la oligarquía mundial de la Inteligencia Artificial. A la gran burguesía argentina, los liberticidas le ofrecen la zanahoria de una reconversión “exportadora”, pero, principalmente, un horizonte de precarización y bajos salarios para la fuerza de trabajo. En San Fernando, Madanes, el dueño de FATE, colocó carteles que anuncian la intención de utilizar el predio de FATE para el negocio de la distribución de energía. Sturzenegger dice que quiere convertir a la Argentina en "la Irlanda del continente". O sea, un país con un Producto Bruto inflado por la radicación de oficinas de empresas internacionales con activos tecnológicos. El “milagro irlandés” ha multiplicado la miseria y la polarización social fronteras adentro, y no eximió al país de poderosas crisis de deuda. En la cuenta antiobrera de los liberticidas, revista la liquidación del derecho del trabajo y el desempleo masivo, con la colaboración de la burocracia sindical y el inmovilismo de la “izquierda”.

A la luz de este repaso, es muy claro que Adorni y sus corruptelas no se sostienen por sí solas. La banda de lúmpenes en el gobierno es el mascarón de proa de una guerra civil contra las masas. Sus jefes más altos, sin embargo, están más frágiles que el propio Adorni: por un lado, un Trump que vive el bochorno de una guerra perdidosa; por el otro, una oligarquía capitalista de fascistas digitales que ha construido la mayor burbuja financiera internacional de los últimos veinte años. Por abajo, Argentina -y el continente entero, de Sur a Norte- son una gran olla a presión. Para terminar con la escoria criminal de los Milei, Sturzenegger, Adorni, Espriella y compañía tenemos que impulsar una acción obrera independiente y un partido socialista e internacionalista.

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