Escribe Alex R
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El miércoles 24 de junio se realizó una jornada de lucha en la Universidad Nacional de Quilmes en rechazo al acuerdo salarial miserable firmado por Milei, la burocracia sindical y los rectorados el pasado 10 de junio. Una asamblea interclaustros autoconvocada el jueves 18 del corriente resolvió elaborar un comunicado en repudio al acuerdo a fin de presentarlo ante el Consejo Superior de la Universidad, reunido el miércoles 24, movilización mediante. La jornada de lucha contó con intervenciones artísticas, una merienda comunitaria y una asamblea abierta, cerrando con un ruidazo frente a las oficinas del Rectorado. La actividad contó con unos 50 participantes y despertó la simpatía de numerosos docentes y estudiantes.
Puertas adentro, los representantes del Rectorado y del sindicato ATUNQ manifestaron un “acuerdo” con el comunicado de la asamblea, luego de haber garantizado otro “acuerdo” con la oferta salarial negrera de Milei. Semejante estafa política fue excusada con el argumento de que, frente a la nada, “algo es algo”. Organizar a la comunidad universitaria en defensa de una ley votada por el Congreso y refrendada dos veces por la Justicia, nunca. Más migajero no se consigue.
Política Obrera participó de las asambleas autoconvocadas de la UNQ y de las medidas de lucha votadas a tal efecto. En la asamblea del miércoles 24, frente al Consejo Superior, planteamos que el movimiento universitario debe organizarse a sí mismo, sin depositar expectativas en los cabildeos del CIN y la burocracia sindical, ni tampoco en el Congreso ni la Justicia (cuyas resoluciones son violadas sistemáticamente por el gobierno de Milei, amenazando el Estado de Derecho). Llamamos a multiplicar las autoconvocatorias, coordinar con los sectores en lucha y organizar el no inicio de clases del segundo cuatrimestre a través de una huelga general universitaria por tiempo indefinido. ¡Por el pago inmediato de los salarios y el presupuesto adeudados desde el 2023!
El acuerdo de los rectores y la burocracia sindical con el gobierno de Milei establece un aumento para los trabajadores de la Universidad de un 21%, frente a una pérdida salarial mayor al 50% desde que asumió la camarilla liberticida en diciembre de 2023. El mismo consolida una operación política por parte de los rectores y las cúpulas sindicales (CONADU, la FUA y sindicatos no docentes) para desactivar cualquier conflicto durante el resto del año, garantizando a Milei una “paz social” necesaria para proseguir con la motosierra y la miseria social. Rápidamente, el acuerdo generó rechazos y acciones de lucha en todo el país. En el caso de la UNQ, el 70% del plantel docente se manifestó en contra del acuerdo, a pesar de la tentativa del sindicato ADIUNQ (adherido a la CONADU) por votarlo a favor. Este hecho fue el catalizador de un reagrupamiento de luchadores de la Universidad junto con el personal administrativo y de servicios (PAS) nucleado en UNQ-ATE, junto a agrupaciones estudiantiles.
Un día después de la jornada de lucha la Corte Suprema de Justicia decidió dejar firme la cautelar que obliga al Estado Nacional a aumentar los salarios de docentes y no docentes, junto con las becas para estudiantes, como lo establecen los artículos 5 y 6 la Ley de Financiamiento Universitario (dejando afuera otras disposiciones de la ley). (Infobae, 25 de junio de 2026). Este fallo desarma la maniobra del gobierno nacional y lo obliga a abonar los salarios adeudados.
