Estados Unidos: el giro a la izquierda en las primarias del Partido Demócrata

Escribe Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay)

Tiempo de lectura: 9 minutos

Las elecciones primarias en el Partido Demócrata de Estados Unidos han ratificado un giro a la izquierda de su electorado, especialmente entre los más jóvenes. El fenómeno no se restringe a la ciudad de Nueva York, donde se alzó con la intendencia Zohran Mamdani, un dirigente ajeno al establishment del partido, quien proclamó su apoyo a la causa palestina y agitó planteos de ´asequibilidad´ en materia de vivienda y transporte. En muchos puntos del país vienen triunfando candidatos respaldados por la DSA (el ala “socialista” del PD), y que en la mayoría de los casos han colocado la cuestión del genocidio de Israel en Gaza como un eje de diferenciación con el establishment Demócrata.

El derechista Wall Street Journal afirma que “Los resultados de las primarias de Colorado (…) demuestran que los insurgentes socialistas están tomando el relevo del Partido Demócrata, y no solo en las ciudades costeras. Un ejemplo es Melat Kiros, una socialista de 29 años que derrotó a la congresista Diana DeGette, quien llevaba 15 mandatos en el cargo en Denver” (WSJ, 1/7). El periódico de Rupert Murdoch exagera, sin embargo, el peso de la DSA en el partido Demócrata: hoy tienen apenas dos Representantes en el Congreso (Alexandria Ocasio-Cortez por NY y Rashida Tlaib por Michigan) y podrían conquistar algunos escaños más en noviembre, pero están lejos de dominar el partido ni su bancada.

El fenómeno demuestra que el triunfo de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York no fue un hecho aislado. En las primarias el alcalde “demócrata socialista” apoyó tres candidaturas ligadas a DSA o el ala progresista. En los tres casos triunfó la candidatura respaldada por él. Ahora sectores de la prensa lo califican de “king maker” ("hacedor de reyes") y subrayan que figuras del establishment demócrata como Kamala Harris -ex candidata presidencial vencida por Trump- se reúnen con el referente de la izquierda demócrata para buscar su apoyo en un futuro. Algunos medios afirman que Harris “besó el anillo” de Mamdani, reconociendo que es una figura en ascenso. Es cierto que todas las candidaturas respaldadas por el alcalde neoyorkino triunfaron en las primarias, pero también es cierto que se ha cuidado de apoyar únicamente a candidatos que tenían chances de triunfar. En diversos distritos no ha respaldado a candidatos de la izquierda que desafiaban al candidato mayoritario del establishment, pero tenían escasas posibilidades de ganar la primaria. Por otra parte, “no respaldó a ningún candidato en contra de los titulares estatales en este ciclo electoral, [ya que] necesita el apoyo de líderes en Albany [sede del gobierno estadual]” (Politico, 2/7).

Los tres triunfadores en NY son las miembros de DSA Claire Valdez (ganó la primaria para Representante del 7° distrito) y Darializa Avila Chevalier (13° distrito), y el ex DSA Brad Lander por el 10° distrito. Los candidatos desafiaban al titular en el cargo de Representante que buscaba reelección - salvo Valdez, que derrotó al sucesor designado por la Representante saliente. Las campañas adquirieron así un claro tono contra el liderazgo del PD y en todas ellas la cuestión del genocidio israelí tuvo un peso muy fuerte. Esto incluso en el caso de Lander, quien integró la DSA durante tres décadas y rompió con esa organización tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Según la revista New York, es “un sionista liberal que ha calificado la guerra de Israel en Gaza como un genocidio y apoya condicionar la ayuda militar” al Estado sionista. Los candidatos del ala izquierda enfrentaron una campaña sostenida a base de cifras millonarias por parte de los aparatos del establishment.

En el caso de Darializa Avila, el apoyo del alcalde “tomó por sorpresa” al Representante Adriano Espaillat (“quien llevaba cinco mandatos en el cargo y presidía el Caucus Hispano del Congreso”). Éste, asegura, “contaba con el apoyo de Mamdani para su reelección, ya que el alcalde le había dicho en privado meses antes que lo haría. Incluso se dieron la mano para sellar el acuerdo” (ídem). Según otra nota del portal Politico (3/6), el alcalde “asumió el cargo sin temor a desafiar a la vieja guardia de su partido de forma audaz. Sin embargo, también ha demostrado una tendencia a cubrirse las espaldas cooperando con la clase política establecida, sobre todo en sus tratos con el presidente Donald Trump y la gobernadora Kathy Hochul”. Mamdani había recibido al apoyo en su momento de la gobernadora y del líder demócrata en el Congreso Hakeem Jeffries, y les retribuyó apoyando el liderazgo de Jeffries en la bancada -pese a las críticas desde la izquierda- y negándose a apoyar a un desafiante a Hochul más alineado con los planteos del alcalde “socialista”. La apuesta a la candidatura de Avila Chevalier se consideraba arriesgada, ya que en principio Espaillat tenía grandes chances de conservar su puesto, mientras que, en los casos de Valdez y Lander, en cambio, se consideraba que era muy probable su victoria.

Algunos seguidores de Mamdani no hicieron campaña ni se pronunciaron a favor de Brad Lander. Incluso la esposa del alcalde hizo una publicación en Instagram llamando a apoyar a las candidatas Valdez y Ávila, sin nombrar a Lander (NYT, 23/6). Lander había criticado a la DSA en 2023 por dar difusión a una marcha pro-Palestina el 8 de octubre, que reivindicaba el derecho a la resistencia del pueblo ocupado - luego los “socialistas democráticos” se disculparon por la publicación. Darializa Ávila Chevalier en cambio había participado de esa movilización y la prensa sionista asegura que hizo publicaciones (ahora borradas) que criticaban al propio Bernie Sanders por ser “sionista liberal”. Sea real o no, lo cierto es que Sanders no le dio apoyo público y el 23 de junio felicitó a Valdez y a Lander pero ignoró a Ávila Chevalier. El triunfo de Lander fue muy amplio, lo que evidencia que era una candidatura más aceptable para el “progresismo” demócrata.

Aunque Mamdani tuvo sin duda incidencia en esos resultados, el giro a la izquierda no se limita a Nueva York ni a los apoyados por el alcalde. Un ejemplo fue la primaria de Colorado (distrito 1, Denver), en la que se impuso la abogada Melat Kiros, también apoyada por la DSA. Kiros es una activista de 29 años que fue despedida de un estudio legal por su apoyo público a la causa palestina, y enfrentó a Diana DeGett -Representante por tres décadas, alineada con el ala “progresista” Demócrata y que ha sido financiada por lobbies pro-Israel. Kiros planteó como ejes “eliminar el gran dinero de la política” (el financiamiento de los candidatos por las grandes corporaciones y magnates), “abolir el ICE” (policía militarizada migratoria), “aprobar el programa Medicare para Todos” (salud) y “exigir el fin de la guerra y las políticas actuales en Palestina”.

Las elecciones primarias en Washington DC para la alcaldía -donde triunfó Janeese Lewis George, otra miembro de DSA- es otro triunfo del ala izquierda del PD. Su triunfo para alcalde se considera casi seguro, dado que el distrito tiene una mayoría aplastante de los Demócratas, y que mayoritariamente repudia a Trump y su militarización de la capital del país.

Otra primaria que concentra la atención política es la de Michigan, donde un candidato apoyado por los “Socialistas Demócratas” (y Bernie Sanders, la burocracia sindical automotriz y sectores “progresistas”) puede triunfar dentro de tres semanas. Se trata de Abdul El-Sayed, un médico nacido en Detroit, hijo de inmigrantes egipcios, quien fue director de Salud en su ciudad natal y el condado de Wayne. Intentó ser nominado a gobernador de Michigan ya en 2019 (con el apoyo de Sanders) aunque fue derrotado en la primaria. Hace unos meses, El-Sayed estaba tercero en las encuestas. Ahora tiene grandes chances de triunfar en la primaria para la elección de Senador, compitiendo con la Representante Haley Stevens - apoyada por el establishment y financiada por el sionismo, lo que le permite hacer un gasto masivo en publicidad (en torno a 46 millones de dólares).

En Maine, el progresismo Demócrata ha sufrido un traspié político, pero no porque el electorado les haya dado la espalda en favor del aparato del PD, sino porque eligió agruparse en torno Graham Platner, un candidato con un pasado más que cuestionable (ex marine, tenía un tatuaje filo-nazi supuestamente ignorando su significado, y un largo historial de abuso del alcohol y trato abusivo hacia distintas parejas). La candidatura de Platner se vino abajo, luego de haber triunfado en la primaria venciendo al aparato del establishment con un 72% de los votos, con un discurso de reformas sociales (Medicare para todos, vivienda, apoyo a los sindicatos, más impuestos a los multimillonarios y corporaciones, críticas a la ayuda militar a Israel y a las “guerras sin sentido”, entre otros ejes). Aunque Platner no pertenece a la DSA ni fue formalmente apoyado por esta, hubo publicaciones sugiriendo votarlo en su página web. Aunque dice representar al trabajador, Platner se reivindica como un pequeño empresario y es contrario al socialismo. La causa del derrumbe del candidato “trabajador”, apoyado por Sanders, la senadora Warren, el representante Ro Khanna y otros referentes del “progresismo” Demócrata, fue la acusación de haber violado a una ex pareja (negada por Platner) ante lo que debió renunciar a la recién ganada nominación. Ahora el Partido Demócrata deberá seleccionar un nuevo candidato al Senado -sin una primaria sino en una convención estadual- en condiciones más favorables al aparato partidario, lo cual está generando una crisis en su seno, cuando se aproximan las elecciones de noviembre en la cual se preveía que se arrebataría el cargo a los Republicanos. El escándalo en torno a Platner sin embargo no niega la tendencia del electorado hacia la izquierda, incluso en una región más rural y conservadora que Nueva York.

La oposición a la guerra en Medio Oriente, o la crítica al trumpismo (y al establishment Demócrata) por favorecer a Wall Street y los multimillonarios, no coloca a estos candidatos en una perspectiva de lucha por el socialismo. La tónica del discurso de la DSA y Bernie Sanders tiene parentezco con el “Estados Unidos primero” en algunos aspectos, colocando “priorizar” las necesidades de los estadounidenses en vez de llevar adelante guerras interminables, y defendiendo un programa de “nacionalismo económico”. Aunque critica la brutalidad de ICE y la política migratoria del gobierno, Sanders incluso ha tenido coqueteos con la política de fronteras de Trump. En una entrevista en The New York Times (3/11/25) afirmaba: “Necesitamos una política migratoria pero también necesitamos fronteras fuertes”; y aún peor: “Históricamente, ¿Estados Unidos ha protegido bien la frontera bajo demócratas y republicanos? La respuesta es no. Trump hizo un mejor trabajo. No me gusta Trump, usted sabe, pero necesitamos una frontera segura y no es tan difícil lograrlo. Biden no lo logró”. En lo económico, Sanders defiende la postura de la burocracia sindical de mayor “proteccionismo” económico, afirmando que el retroceso fabril de Estados Unidos obedece a la apertura económica y los tratados internacionales. En la misma entrevista, Sanders sostiene la fantasía de que “el Partido Demócrata era el partido de la clase obrera” a la que “abandonó” al impulsar el “libre comercio” con China. Coloca así un planteamiento de desarrollo capitalista -atenuando las desigualdades con impuestos a los mega ricos- impulsando la competencia de los obreros norteamericanos contra los obreros chinos o de otras regiones, combatiendo así la unidad internacional de los trabajadores y subordinando a la clase obrera a una inviable salida capitalista “nacionalista” y “antioligárquica”. La crítica a la guerra es colocada como una mala elección de los sectores políticos dominantes y no como una tendencia del propio capitalismo. Sanders -como Alexandria Ocasio-Cortez- ha reivindicado también “el derecho de Israel a defenderse”, llegando a votar ayuda militar al Estado genocida “para la defensa”. Ocasio-Cortez participó de la cumbre de Seguridad en Múnich (el “Davos de las armas”) donde defendió una política imperialista que “retorne” al “derecho internacional”, es decir, mantenerse en la OTAN, apostar a la ONU, mantener la ayuda militar a Israel (“condicionada”), y sin descartar incluso una guerra con China en torno a Taiwán.

El senador por Vermont -que formalmente no integra el PD, y se presenta como “independiente”- ha colocado sistemáticamente la idea de un rescate de los Demócratas. En sus redes sociales celebró el triunfo en Nueva York: “El pueblo estadounidense -en Nueva York y en todo este país- está cansado de una economía amañada que permite que los muy ricos se vuelvan aún más ricos mientras las familias trabajadoras luchan por permitirse vivienda, atención médica, cuidado infantil y educación. Están cansados de un sistema político dominado por donantes adinerados e intereses corporativos. Y están cansados de que multimillonarios y sus Super PACs [comités de apoyo de campaña] intenten comprar nuestras elecciones. Anoche demostró que cuando las personas trabajadoras se unen, se organizan y luchan, pueden derrotar a políticos del establishment y a enormes cantidades de dinero e influencia política. Estamos progresando. La tarea que tenemos por delante ahora es construir sobre ese impulso. Si los demócratas recuperan el control del Congreso el próximo año, deben escuchar al pueblo que los puso en el cargo. Las políticas del establishment de [mantener el] status quo no son suficientes. Debemos ser audaces. Debemos enfrentar a la Oligarquía. Debemos representar a las familias trabajadoras y crear un gobierno que funcione para todos, no solo para unos pocos”.

La tesis de Sanders es que el autoritarismo surge de Trump y un puñado de magnates de la tecnología, y puede ser enfrentada con reformas como limitar el financiamiento de los partidos y candidatos por las corporaciones, la estatización parcial de la IA (Sanders propone que un 50% de esas empresas sea de propiedad pública) y la “recuperación” del Partido Demócrata. Mientras la guerra mundial del imperialismo siembra masacres y genocidios, y va de la mano con la tendencia al fascismo, la persecución a los indocumentados y la guerra contra la clase obrera, los “progresistas” y “socialistas Demócratas” plantean la subordinación al Congreso y la unidad con el establishment imperialista al que cataloga como “insuficiente” y “poco audaz”.

El giro a la izquierda del electorado refleja la agudización de la crisis y de la lucha de clases, y el rechazo a la guerra y sus impactos sobre las condiciones de vida de los explotados. Los Sanders y Cía. no representan a la clase obrera, sino a la pequeña burguesía y los burócratas sindicales integrados al régimen político del imperialismo.

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