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El ministerio de Educación del gobierno macrista porteño trazó como objetivo en estos primeros meses de 2026 terminar de pasar su plan estratégico antieducativo, precarizador y de absoluto desplome académico y laboral, en las escuelas que, desde 2024, se consolidaron como núcleos duros de resistencia a su aplicación.

Escuelas caracterizadas por tener centros de estudiantes presentes y docentes organizados fueron postergadas estratégicamente. Sin embargo, hace rato que el ministerio declaró su pretensión de tenerlas sometidas en su totalidad para el próximo ciclo lectivo 2027.

Con casi todos los gremios docentes cooptados, el movimiento estudiantil hasta hace unos meses prácticamente inerte, persecuciones políticas dentro de los colegios hacia los centros de estudiantes y profesores, aprietes a los directivos en caso de no serles funcionales, sin embargo, el ministerio aún no obtiene victoria.

El lunes 6 de julio el secundario artístico Rogelio Yrurtia fue tomado. El centro de estudiantes, hace poco ganado por una corriente que se declara independiente y de izquierda, venía atravesando un importante proceso de lucha, cobrando gran protagonismo en el movimiento estudiantil. Cortes de calle, semáforazos, sentadas, aplausazos, medidas externas de difusión y propaganda e internas confrontando a su rectoría. Finalmente, ante la nula contestación reiterativa por parte del ministerio y la Dirección de Educación Artística (DEA) y su insistencia en firmar la aplicación de la escuela, el centro termina por votar la toma de la institución en asamblea. Con tan solo un día de toma, el ministerio firma un acta prometiendo la no aplicación del BA Aprende en el Rogelio Yrurtia, por lo que la toma es levantada. Sin embargo, esta situación cambiaria con los hechos subsiguientes…

El lunes 13 de julio los estudiantes del Lola Mora pernoctan en el colegio para denunciar la falta de una instancia de diálogo por parte del ministerio y la DEA. El miércoles de la semana anterior, sus directivos anunciaron que no se computarían faltas durante toda la jornada lectiva, con la excusa de que los docentes y directivos iban a estar discutiendo “algo” y no habría clases: El ministerio y la dirección habían maniobrado porque justamente especulaban la acción del centro que, de todas formas, no pudieron impedir.

El martes 14 de julio la Nini Marshall es tomada y continúa la medida durante 3 noches y 4 días, finalizando la toma del establecimiento el viernes 17 por el receso invernal. En la Nini el clima se venía caldeando en diversas asambleas donde la toma era tema de debate diario. Cabe resaltar nuestra intervención en reiteradas pasadas por cursos, especialmente en los primeros años, explicando la reforma. Sectores docentes organizaron asambleas conjuntas, luego las familias también se sumaron. Diversas instancias que como consecuencia dieron pie a un estudiantado políticamente lúcido y convencido de luchar.

En la Nini habían empezado a tener lugar reuniones de la dirección con docentes para empezar a cerrar paquetes de horas que suponen el despido de los profesores con menor antigüedad, colocando a los más antiguos en la posición de tomar las horas de sus compañeros. Es el proceso que toda escuela dentro del BA Aprende ha atravesado. Sin embargo, las reuniones que se suponía serían divididas en áreas -Lengua, Inglés, Matemática, Sociales (Historia, FEC, Geografía) y Naturales (Biología, Química, Físico-Química, Educación Física)- fueron contestadas por los docentes con su presencia conjunta.

La división que la dirección pretendía imponer a los profesores no sólo no la logró con ellos, sino que tampoco con los estudiantes. Mientras la dirección se reunía, el centro de estudiantes pasaba por cursos explicando la situación. Empezaron a organizarse, entonces, semaforazos en la salida de la escuela en los que participó casi todo el estudiantado, a los que asistieron también docentes y familias.

En una de las asambleas en las que es discutido el tema, previa a nuestra toma y la de los otros colegios artísticos, surge de nuevo el reclamo de la toma, pero con el conflicto de que íbamos a estar solos. Es entonces que proponemos la elaboración de un grupo de “Secundarios contra la reforma”, en cuanto explicamos que la CEB -la Coordinadora de Estudiantes de Base, dirigida por el kirchnerismo- sólo iba a obstaculizarnos o hacer oídos sordos. Bajo la pauta de que podría unirse cualquier pibe que quisiera, porque hubo consenso en la comprensión del rol paralizador que las direcciones de la CEB en su mayoría juegan, el grupo empezó a girar. Ese mismo día llegó a los 100 integrantes, hoy tiene 250. Durante todo el proceso de lucha del Yrurtia, el Lola Mora, el Lengüitas, la Nini y las demás 15 escuelas contactadas, tal grupo y los Meets -videollamadas grupales- diarios que se organizaron, nos sirvieron para articularnos, lo que presionó a la CEB para que se movilice.

Luego de otra de estas reuniones entre dirección y docentes se empieza a correr el rumor de que las directoras iban a ir el 13 a llevar los papeles al Ministerio, por lo que quedaríamos formalmente dentro de la reforma. Esto conduce a que, tras algunos debates dentro del centro, se empiece a esparcir el rumor también de que el 13 de julio tomábamos. El miércoles 8, último día lectivo de aquella semana previa al 13, el Ministerio y la dirección deciden jugar la misma carta que en el Lola Mora: nos cancelan las clases por “falta de agua”. Lo que en principio puede ser una especulación tiene un punto objetivo: La Nini tiene casi todos los cursos de tecnicatura artística en turno vespertino. Si a la tarde no hay clases en teoría se espera hasta las 4 o 5 de la tarde para cancelarlas a la noche también. Sin embargo, cual videntes, desde las 13 nos avisaron la falta de suministro de agua para todo el día… Simultáneamente llega una notificación de la DEA invitando a una serie de reuniones escalonadas a la comunidad de la Nini Marshall (directivos, familias y estudiantes somos citados en diferentes horarios).

Esta última jugada, claramente tuvo como objetivo doblegar nuestra voluntad de luchar y movilizar al estudiantado en su totalidad a cambio de una instancia de “negociación”. Sin embargo, sólo consiguió darle aire al sector más dialoguista del centro de estudiantes, pero sin la suficiente fuerza para inmovilizar el clima de bronca generalizado, cosa que aparentemente el Ministerio pudo deducir cancelándonos una jornada escolar entera por miedo a que nos organicemos.

El día miércoles 8 se organiza una asamblea virtual en donde no llegamos a quórum de estudiantes para tomar una medida concreta. El lunes 13 se mociona y vota una sentada durante el turno bachiller del día siguiente, la cual luego se convertiría en asamblea cuando volvamos de la reunión con el ministerio y en caso de ser negativo ell resultado de tal reunión, tomaríamos el colegio en turno vespertino.

Existían muchos baches en esta medida ya que no definimos que era un resultado negativo. El ministerio no nos dejó mucho margen de duda tampoco: no se trató de un diálogo sino de un monólogo lo que Adda Risetti, Carla Cecchi y su equipo tenían preparado para los docentes, familias y estudiantes que asistimos al ministerio, tal como una docente afirmó en una concentración en la puerta de la Niní más tarde.

Tras esta reunión y pese a todas las tramoyas sucias de los funcionarios, efectivamente el colegio es tomado en turno vespertino. Ni una sola vez se acercaron a la escuela a hablar formalmente, pero sus maniobras continuaron durante toda nuestra toma: en el segundo día de toma, la directora nos envía por mail un listado de colegios que entran al BA Aprende en 2027 en donde, claro, figuraba la Nini, todos los colegios que habían estado luchando y quejándose y el Yrurtia… Nos comunicamos con nuestros compañeros de la artística vecina y nos dicen que esa resolución era previa al acta que habían firmado, que aun así nos mandaban todo su apoyo a nosotros. Un día después, el ministerio va al Yrurtia y se desentiende del acta firmada, negando su validez legítima. El último día de toma nos llega otro mail a familias, estudiantes y docentes diciendo que las ausencias eran computables y que iban a correr tanto para estudiantes como para docentes, descontando aquellos días de su sueldo. La carta más vieja de las patronales para incitar el carnereo no les sirvió tampoco. Al poco tiempo tuvieron que desistir de tal dicho.

El ministerio finalmente retrocede con el Yrurtia. Pensó que firmando esa acta iba a apaciguar la lucha en el colegio y le salió el tiro por la culata cuando incitó la lucha en los demás. Estamos ante una patronal educativa de lo más sucia y descarada: nos dicen a los pibes que luchamos por la educación de nuestros compañeros que les hacemos perder horas de clases y ellos están dispuestos a cancelar un día lectivo entero para no vernos hacer una asamblea. Ya está, fue suficiente con los permisos, los decretos, la institución, el rectorado, está más que claro que todos los pasos burocráticos que nos imponen para organizarnos tienen el único objetivo de retrasar nuestra lucha.

La diferencia de la experiencia en estos colegios con el resto del movimiento estudiantil fue que no esperamos esos permisos, ni el de la CEB, que para cortar la calle necesita el aval de un comunero y para marchar el 24 de marzo, estar atrás de UTE. Porque entendimos que la lucha es una necesidad urgente y punzante; la organización de todo el alumnado mediante asambleas, el medio para impulsarla; las tomas y pernoctes en los colegios, la medida para frenar la Reforma.

Tenemos que replicar y multiplicar las tomas y pernoctes del Yrurtia, Lola Mora y Nini Marshall, pero en todos los colegios de la capital. De esta reforma no vamos a zafar solos, dividiéndonos por escuela como pretende el Ministerio, necesitamos un rechazo conjunto de todos los estudiantes, docentes y de la clase obrera que continúe en agosto.

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