Universidad: la contrarreforma educativa viene marchando

Escribe Facundo Perales

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El segundo cuatrimestre empieza con el gobierno incumpliendo todos y cada uno de los acuerdos y fallos con los que terminó el primero.

De la ruinosa acta acuerdo que firmara a principios de junio junto a los rectores y la burocracia, solo ejecutó lo referido a los salarios: el 21% de julio que consolida la confiscación de otro tanto por ciento. Omitió los aumentos de becas, gastos de funcionamiento y presupuesto para hospitales universitarios. Respecto a los fallos judiciales, después de desconocer los de primera y segunda instancia, desconoce también el de la Corte Suprema que dejó firme la cautelar por la Ley de Financiamiento.

Tal y como señalamos en su momento, el gobierno usó el pacto con el CIN y los gremios para incumplir el fallo de la Corte. Solo que, acto seguido, también pasó a desconocer ese mismo acuerdo. Para la universidad y sus trabajadores, ni el pan ni las migajas. Esto explica por qué, a casi dos meses de la maniobra que buscó cerrar el conflicto, éste siga abierto.

Pero el gobierno no se limita a incumplir leyes, también motoriza las propias. Tiene en agenda el proyecto de Ley de Libertad Educativa, un engendro reaccionario que fija esquemas de financiamiento arbitrarios, abre la puerta a la mercantilización desembozada para la generación de "recursos propios" (arancelamiento, privatización, convenios con empresas) y profundiza el carácter expulsivo de la educación superior con regímenes de regularidad a fijar por el Ejecutivo. Si a esto le sumamos el desembarco de los créditos universitarios (SACAU) impulsados por el CIN y el arancelamiento de la oferta académica estimulada por decanos y rectores, entonces tenemos una contrarreforma educativa en toda la línea.

El gobierno acompaña el impulso legislativo a estas medidas con una agitación fascistizante sobre la universidad. El desfinanciamiento y la privatización es la premisa para la represión del pensamiento crítico en las aulas y pasillos. Milei quiere eliminar el “adoctrinamiento comunista” para desembarcar con las “teorías” y doctrinas de los pseudo académicos fascistas que lo secundan desde las cavernas libertarias. Como para no dejar dudas de estas intenciones, terceras líneas de agitadores libertarios se constituyeron en grupo de choque para vandalizar facultades y atacar estudiantes. El partido de gobierno no ha desmentido (tampoco podría) la presencia de sus militantes en estas provocaciones.

Todo está planteado, por lo tanto, para un relanzamiento de la lucha universitaria. Debe pasar, claro está, por el tamiz de la crítica a lo hecho hasta ahora. Quedan en el filtro la actuación de las direcciones sindicales y estudiantiles, y la de los rectores, que han bombeado cualquier profundización de los paros, convocados a cuentagotas. La perspectiva de la autoconvocatoria, de la asamblea y la huelga universitaria hasta que se cumpla con la ley se mantienen tan vigentes como antes. La experiencia de la huelga en Exactas-UBA muestra que es posible, pero también que es necesario generalizarla para impactar de conjunto.

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