Moratoria: Mucho más que Vicentin, un rescate general al capital

Escribe Norberto Malaj

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iProfesional, una página web destinada a grandes estudios contables y empresas la calificó de “Supermoratoria” y advirtió que es mucho más que eso: se trata lisa y llanamente de un “blanqueo” (19/6). Es decir, de un jubileo de deudas que abarca a obligaciones impositivas, previsionales y aduaneras que “tiene un alcance universal, dado que alcanzará a todo el sector privado”, sin importar tamaño del contribuyente. La diferencia entre grandes y pequeñas empresas se reduce sólo al plazo para el pago: las primeras sólo accederán a 96 meses, mientras que las otras a 120 (la tasa de interés es la misma).

La moratoria incluye todo tipo de deudas con vencimiento al 31 de mayo, incluidas los aportes previsionales cuya retención por las empresas tiene alcances penales. Para estas deudas, como por los aportes patronales, la moratoria permitiría cancelarlas en hasta 60 cuotas (para las grandes empresas, sólo en 48). Todo esto está incluido en un anteproyecto que sería tratado de urgencia en el parlamento y que contaría con un amplio apoyo de oficialistas y opositores.

Veinte días atrás, Carlos Pagni, en su programa Odisea, delató la gaffe de AF cuando preanunció la moratoria. “¿Quién va a pagar impuestos así?”, se preguntó. Por esto el gobierno se apresuró a presentar el proyecto. Es claro que con la producción y el comercio prácticamente en niveles de catástrofe esta moratoria es el anticipo de otras. Las patronales que incluso están de parabienes por la pandemia (que las hay en varios sectores) aprovechan la volteada para reclamar “un premio al cumplidor. Una reducción de anticipos o un descuento en el saldo de declaración jurada, por ejemplo. Una palmadita al contribuyente que siempre cumple", declaró César Litvin, un conocido tributarista.

La “supermoratoria” no es otra cosa que un rescate general a la clase capitalista, sin que ella tenga que reclamar un concurso de acreedores. Le sigue a los subsidios para pagar salarios y a una emisión desenfrenada de moneda por parte del Banco Central para evitar bancarrotas generalizadas. Asistimos a una experiencia extrema de salvataje de una clase social, no solamente en condiciones extremas de penurias de las masas sino anunciadoras de una guerra de clases feroz, para cuando haya que rescatar al propio Estado por su munificencia actual, momento en que también quedará al desnudo la insolvencia que hoy se quiere ocultar.

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